Willis O'Brien (Oakland, 1886 - Los Angeles, 1962) |
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“...mucho después de que nos hayamos ido todos, su magia pervivirá a través de los años en este mundo” Ray Bradbury (1) En 1896 ocurrió un hecho que abriría la puerta a un mundo de infinitas posibilidades para hacer realidad lo que aún estaba sólo en la imaginación de los primeros cineastas. George Mélies (1861-1938) se encontraba rodando en las calles de París cuando se le atascó la cámara, la toma se interrumpió momentáneamente antes de seguir rodando. Su sorpresa fue máxima cuando al visionar lo rodado las imágenes se convirtieron en otras como consecuencia de ese salto de tiempo en el que la cámara dejó de funcionar, así un autobús que pasaba en ese momento se convirtió en la carroza de un funeral. El juego de la ilusión óptica utilizando la cámara cinematográfica ha sido desde entonces un filón inagotable para los amantes de la fantasía. En el juego de la ilusión y la magia iniciada por Mélies se adentraron otros profesionales que crearon asombrosos efectos visuales. Uno de ellos fue el norteamericano Willis O´Brien. Comenzó a trabajar para la Edison en los años 10 en algunos de los cortometrajes de esta compañía, The Dinosaur and the missing link, Morpheus mike o The ghost of slumber mountain entre otras, para las que crea diversas criaturas prehistóricas. En esta última utilizó la técnica denominada “stop-moption”* para animar sus creaciones. O´Brien diseñaba y el especialista en efectos de origen mejicano, Marcel Delgado modelaba sus criaturas. Más tarde creó toda una gran variedad de dinosaurios para El mundo perdido (The Lost World, 1925. Harry O. Hoyt) en la que utiliza por primera vez diseños en 3 dimensiones. En 1933 diseñó junto a Byron Crabbe “La octava maravilla del mundo”, el impresionante gorila, King Kong. O´Brien creó toda una serie de maravillosos dibujos del gorila, que sirvieron como bocetos para el diseño de la criatura. Esta fue la primera película sonora en la que se utilizó la técnica del “stop-motion”. El increíble realismo alcanzado por O´Brien con sus efectos para King Kong (id. Merian C. Cooper y Ernest B. Schoedsack) crearon todo un mito en torno al gigantesco simio. El trabajo de O´Brien fué tan maravilloso que las imágenes nos causan una gran fascinación aún vistas hoy día. Para José María Latorre: «King Kong es un film imperecedero por la fuerza de su mítica y por la belleza de su poética» (2). King Kong causó gran impacto en un profesional que tiempo después se convertiría en asistente de O´Brien, Ray Harryhausen, que declaró: «Estoy seguro de que todo aquel con un poco de respeto por los logros técnicos y artísticos en el cine, tiene que admitir que esta fascinante película es única como monumento a la imaginación, la habilidad y al entretenimiento» (3). La película tuvo tanto éxito que se realizó en 1934 una segunda, El hijo de Kong (The Son of Kong. Ernest B. Schoedsack ) en la que O´Brien repitió su magnífico trabajo. En los años cuarenta las carreras de ambos profesionales se encuentran, O´Brien acogería a Harryhausen como ayudante y juntos diseñaron el gorila de Mighty Joe Young (1946. Ernest B. Schoedsack), película que obtuvo gran acogida del público y por la que O´Brien ganaría un Oscar a los mejores efectos visuales. La carrera de Harryhausen que comenzaba con esta película nos sumergiría en el mundo de fantasía heredado de su maestro Willis O´Brien. Sus increíbles diseños y su magia para hacer que crearan vida en la pantalla nos han dejado películas consideradas imprescindibles dentro del género. Harryhausen creará gran número de criaturas prehistóricas, naves espaciales, o monstruos de indefinida procedencia dispuestos a destruir las ciudades y aterrorizar a los indefensos humanos, fieles a la mejor tradición de las películas que estaban de moda en los años 50. Son famosos sus diseños para The Beast From 20,000 Fathoms (1953. Eugène Lourié) en el que un dinosaurio ataca un faro, el pulpo gigante de It Came From Beneath the Sea (1953. Robert Gordon), las peleas entre dinosaurios que creó junto a O´Brien para The Animal World (1956. Irwin Allen) o su “Ymir” un monstruo que encuentra como entretenimiento trepar por el Coliseo de Roma en Twenty Million Miles to Earth (1957. Nathan Juran). Durante los años cuarenta y cincuenta Harryhausen rodó una serie de cortometrajes basados en cuentos de hadas para niños que tuvieron un gran éxito: Mother Goosie Stories (1946), Little Red Riding Hood (1949), Hansel y Gretel (1951), The Story of Rapunzel (1951) y The Story of King Midas (1952). Realizados con el “stop-motion” y muñecos en tres dimensiones cuyos diseños estaban llenos de magia y ternura. Continuaría así la mejor tradición de geniales animadores como Ladislas Starewitch o Jirí Trnka. En la década siguiente realiza las que están consideradas sus películas más logradas y creativas. Sinbad y la princesa (The Seventh Voyage of Sinbad, 1958. Nathan Juran) para la que creó un cíclope, “Roc” un pájaro de dos cabezas, una bailarina mujer serpiente y animó una impresionante lucha entre un actor y un esqueleto. Muchas secuencias fueron rodadas en España y la película es un derroche de fantasía y de gran maestría por parte de Harryhausen. La música fue parte fundamental en el resultado de la película, estuvo a cargo de Bernard Hermmann del que Harryhausen siempre ha declarado ser un gran admirador. Con él coincidirá también en sus siguientes películas. En The Three Worlds of Gulliver (1959. Jack Sher) la técnica del “Travelling mate”* le da la posibilidad de trucar la imagen y mezclar personajes de distinto tamaño haciendo real el cambiante mundo en el que vive el personaje creado por Jonathan Swift. Para Mysterious Island (1961. Cy Endfield) película basada en la novela "20.000 leguas de viaje submarino" de Julio Verne creó un calamar gigante y monstruos prehistóricos. En Jasón y los argonautas (Jason and the Argonauts, 1963. Don Chaffey) considerada por muchos como su mejor película, derrochó una gran imaginación, diseñó su famoso “Talos” el hombre de bronce, a “Hydra” la guardiana de siete cabezas así como un ejército de esqueletos guerreros. La gran sorpresa (First Men in the Moon, 1964. Nathan Juran), Hace un millón de años (One Million Years B.C., 1966. Don Chaffey) y The Valley of Gwangi (1969. Jim O'Connolly) son otros importantes títulos de su filmografía. Para la primera diseñó los “mooncalf” hombres insectos, para Hace un millón de años, que fue rodada en el impresionante paisaje de Lanzarote creó multitud de dinosaurios y para The Valley of Gwangi, película con la que recuperó un viejo proyecto de O´Brien y que fue también rodada en España, a “Gwangi” un dinosaurio que reinaba en un valle perdido de Méjico. Esta última película no tuvo la buena acogida de las anteriores, las productoras americanas a requerimiento cada vez mayor del público se dedicaron a producir películas con temas de sexo y violencia, Harryhausen, con gran sentido del humor, se lamentó: «Un dinosaurio desnudo no era lo suficientemente escandaloso» (4). Durante los años setenta y ochenta continuó trabajando en otros proyectos, destacar su trabajo en los efectos de Furia de titanes, (Clash of the Titans, 1981. Desmond Davis). Para Harryhausen: «La animación en tres dimensiones, en cualquier idioma, debe ser un arte; la creación de algo desde la nada; una proyección de hora y media de pseudorealidad desde los más extraños lugares de la imaginación, dotar de una ilusión de vida a lo que está básicamente inanimado» (5) O´Brien y Harryhausen lograron crear esa ilusión de vida, ilusión que se confunde con la esencia misma del fenómeno cinematográfico, un mundo que hacemos real a través del mecanismo de la fantasía y el encantamiento, un algo intangible que se produce en la frontera entre la realidad y el sueño. «El monstruo nadó lentamente y con una grande y oscura majestad en las aguas frías. La niebla iba y venía a su alrededor, borrando momentáneamente su forma. Uno de los ojos del monstruo reflejó nuestra luz inmensa, roja, blanca, roja, blanca, y fue como un disco que en lo alto de una mano enviase un mensaje en un código primitivo. El silencio del monstruo era como el silencio de la niebla» (6). (1) Harryhausen, Ray. Film Fantasy Scrapbook. A.S. Barnes and Co, Inc. London, 1972, p. 11. |