| Val Lewton (Yalta, 1904 - EE.UU., 1951) [Productor] |
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La utilización de las sombras ha sido uno de los recursos más interesantes dentro del mundo artístico y por supuesto en el arte que nos ocupa, el cine. Desde la magia de las sombras chinescas nacidas en la isla de Java, las hoy todavía inquietantes imágenes de la linterna mágica o la magistral utilización que de ellas hacen los cineastas expresionistas y su influencia en todo el cine posterior, las sombras nos invitan a que nos acerquemos de forma diferente a la realidad. Las sombras nos inquietan, nos atemorizan, crean ambientes extraños y amenazadores a los que nos acercamos con sigilo, juegan con nuestro miedo primario hacia lo que no podemos racionalizar. Este temor a lo que está oculto fue uno de los principales recursos utilizados en el cine por Val Lewton. Este productor, colaborador de David O´Selznick a comienzos de su carrera, pasa a formar parte en 1942 de la productora RKO. En ella se hace cargo de lo que él mismo llamaría “Little horror unit”, algo así como pequeña unidad para las películas de terror, la cual se creará para competir en un género que había dado cuantiosos éxitos a la Universal la década anterior. Sus películas, a medio camino entre el cine de terror y el fantástico, significarán un interesante paréntesis dentro del género. Algunos de sus títulos, y de entre ellos, La mujer pantera (Cat People, Jacques Tourneur, 1947), se han convertido en pequeñas joyas de culto entre los cinéfilos. Lewton superó el inconveniente de contar con bajos presupuestos, rodeándose de un equipo de profesionales de gran talento, reutilizó decorados de viejas películas del estudio y contrató a actores desconocidos para el gran público, que, por supuesto, cobraban mucho menos que las estrellas ya consagradas. Con él trabajaron los directores Jacques Tourneur, Robert Wise y Mark Robson en esta serie de películas realizadas entre 1942 y 1946. Productor de carisma, meticuloso en sus proyectos y con las ideas muy claras sobre como trabajar el miedo, colaboró mano a mano con sus directores y montadores trasladando así a la pantalla sus propios gustos estéticos e inquietudes intelectuales. Sus películas trabajan el inconsciente, tienen una compleja trama emocional y las historias están envueltas en leyendas, canciones y ritos mágicos. En ellas todo está sugerido, susurrado, el espectador debe hacer un pequeño esfuerzo para sacar a la superficie aquello que Lewton sólo deja entrever y que está oculto en las profundidades de sus historias. He huido del pasado de cosas que no sabes ni puedes entender. Cosas diabólicas...dice Irena, protagonista de La mujer pantera. Lo sobrenatural se mezcla con lo cotidiano creando atmósferas inquietantes y muy sugerentes. Por este extraño universo se pasean mujeres pantera, zombies o personajes siniestros con secretas actividades nocturnas sin que la narración se vea en modo alterada con brusquedad. Sus personajes conviven con lo fantástico de forma casi circunstancial y conducen la historia con una naturalidad tan absoluta que el espectador se hace parte de la narración sin sobresaltos. Ejemplo de ello es el comienzo de Yo anduve con un zombie (I walked with a zombie, Jacques Tourneur, 1943) cuando su protagonista relata; Yo anduve con un zombie. Parece extraño. Hace un año creo que no sabía ni qué eran los zombies. Pensaría que eran extraños, aterradores...y algo divertidos. Los personajes son seres humanos, no monstruos de ficción como Frankenstein o Drácula que fueron llevados a la pantalla por la Universal. Personajes con complejas emociones, ocultas debilidades y misteriosos pasados. Lewton hace que la fuente del misterio tenga su epicentro en las debilidades de los personajes, por ejemplo en el bloqueo emocional y los celos de Irena en La mujer pantera, la curiosidad de la enfermera Betsy en Yo anduve con un zombie o la falta de escrúpulos del Doctor McFarlane en El ladrón de cadáveres. Esta dimensión humana de los personajes da a la narración cercanía y realismo, la debilidad que desencadena el terror la comprendemos mucho mejor que las incomprensibles motivaciones de los maquillados monstruos clásicos. Pero no sólo estos fueron los recursos más utilizados por Lewton, también el uso de la fotografía en blanco y negro ayudó en la creación de atmósferas sobre todo con trabajadas sombras de influencia expresionista que se proyectan sobre los decorados en los que se pasean los protagonistas en penumbra. En ella sitúa Lewton el peligro, la amenaza, algo que está en off y que sólo presentimos, la fuente del terror está por tanto sugerida. Si oscureces la pantalla lo suficiente la imaginación interpretará lo que tú quieras...diría Lewton. La imaginación se hace fértil en la oscuridad, que la potencia y la conduce. Unos pasos que nos siguen en la noche, arbustos que se mueven, sombras que anuncian lo que está agazapado en la oscuridad. También Lewton dio al sonido un importante protagonismo dentro de sus películas. Está trabajado de forma muy sencilla pero ayuda de manera muy efectiva a acentuar la atmósfera; el mar, el murmullo del viento, el rugido lejano de un felino, el tam tam de los tambores... El sonido envuelve la escena, le dan forma y contenido, ayuda en la creación del terror por cuanto no podemos ver el objeto del que proviene. Las historias transcurren en lugares exóticos o nuevos para el personaje protagonista. El viaje supone un nuevo destino incierto y lleno de posibilidades. Adaptó el clásico Jane Eyre en algún lugar del lejano oriente en Yo anduve con un zombie, la acción de El hombre leopardo (The leopard man, Jacques Tourner, 1943) en un pueblo de Nuevo Méjico, Irena, protagonista de La mujer pantera nos cuenta antiguas leyendas de Servia o La islas de los muertos (Isle of the dead, Mark Robson, 1945), cuya acción trascurre durante la guerra de los Balcanes. Las historias vienen susurradas desde lejos, desde algún extraño lugar o momento del pasado. Y en todo ello la superstición y la magia también están presentes, lo demoníaco y lo sobrenatural, lo extraño y místico. Lewton exploró una forma elegante y culta de trabajar el miedo, consiguiendo crear atmósferas extrañas e inquietantes con pocos recursos. Contaba, sin embargo, con el más importante de todos, el talento. Resumía su forma de hacer cine de la siguiente manera; Nuestra fórmula es simple; una historia de amor, tres escenas de terror sugerido y una de violencia real. Ya está. Todo ha terminado en setenta minutos. Los críticos le llamaban “maestro del escalofrío” o “el sultán de los estremecimientos”. Sus películas contienen un terror susurrado en la noche, en calma, como suspendido en cada fotograma. El terror que puede estar agazapado siempre en la inquietante prolongación de una sombra o ser fruto simplemente de una ensoñación. Películas de terror de Val Lewton para la productora RKO: Bibliografía consultada - Jewell, Richard B., Harbin, Vernon. The RKO story. Octopus Books, London, 1982. - Gubern, Román, Prat, Joan, Las raíces del miedo. Antropología del cine de terror. Tusquets Editores.Barcelona, 1979. - Prawer, S.S. Caligari´s children; the film as tale of terror. Oxford University Press, London, 1980. |