| John Carpenter. The prince of darkness |
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| En la película En la boca del miedo (In the mouth of madness, 1995), uno de los filmes peor valorados y sin embargo más logrados del maestro Carpenter, los libros del escritor Sutter Cane son una puerta abierta a los paisajes de pesadilla que se esconden en su propia mente, de tal manera que quien los lee queda arrastrado para siempre a los abismos insondables de la locura. Salvando las distancias, o no, algo parecido ocurre con John Carpenter. The prince of darkness, de Gilles Boulenger, una de las obras más fascinantes que se han escrito sobre el responsable de títulos tan capitales del fantaterror como La noche de Halloween (Halloween, 1978), La cosa (The thing, 1982) o El príncipe de las tinieblas (Prince of darkness, 1987), del que toma su título este más que interesantísimo libro-entrevista en la mejor tradición de El cine según Hitchcock, de Truffaut. No es que tenga nada en contra de los sesudos ensayos sobre cineastas, pero, con frecuencia, los árboles del gusto personal de su autor, de su estilo o de sus ganas de lucirse no dejan ver el bosque del sujeto analizado. En las antípodas de esta situación se encuentra el género del libro-entrevista que, desde una visión netamente periodística, supone la forma más pura y directa de acercarse a un personaje en todas sus facetas. siempre que el entrevistador sepa hacer las preguntas adecuadas. En el caso de Gilles Boulenger, el periodista francés –editor de la revista Le Cinephage– da absolutamente en el blanco al plantear en John Carpenter. The prince of darkness una serie de cuestiones interesantes y variadas que en ningún momento caen en el encumbramiento o en la adulación fatua a las que son posible rendirse en este tipo de trabajos. Por el contrario, el autor demuestra tener tanto un conocimiento profundo de la obra de Carpenter como un espíritu crítico a la hora de diseccionarla, lo que se refleja en sus preguntas, enriqueciéndolas. Por la parte que le toca al entrevistado, cualquiera de sus seguidores encontrará en este libro razones suficientes para leerlo del tirón si dispone del tiempo suficiente. Al igual que en sus películas, Carpenter no se anda aquí por las ramas, respondiendo de una manera tan sintética como amena e inteligente y dosificando con acierto sus reflexiones más profundas con anécdotas más ligeras. Únicamente se echa de menos que el libro, en lugar de tener 300 páginas, hubiera tenido 600, ya que en la mayoría de los casos, el lector se queda siempre con ganas de más. John Carpenter. The prince of darkness está estructurado en capítulos que se corresponden con las películas de su filmografía. Antes de entrar en materia, tres apartados sin desperdicio analizan su forma de entender el cine en general y el fantaterror en particular, su metodología, su infancia y adolescencia en la racista Bowling Green (Kentucky) –ciudad que forjó en su carácter la mayoría de los temas y constantes que le han definido como cineasta– y su aprendizaje en la Universidad del Sur de California, donde tuvo el privilegio de contar con la guía de maestros tan interesantes como John Ford, Howard Hawks, Orson Welles, Roman Polanski o Hitchcock, todos ellos conferenciantes invitados por la facultad (¡quién tuviera una máquina del tiempo!.). Completan el volumen una curiosa cronología, una exigua bibliografía y una filmografía que, teniendo en cuenta la existencia de la Internet Movie Database, podría haberse suprimido en favor de más páginas de conversación. En el apartado gráfico, la obra cuenta con una apreciable colección de fotografías de producción, además de con los consabidos fotogramas, y con un par de storyboards y un dibujo que encantarán a los fans de La cosa. En resumidas cuentas, John Carpenter. The prince of darkness es, para todos los incondicionales del cineasta que hablen la lengua de Shakespeare, un libro más que recomendable ya que se trata de lo más parecido a tener frente a frente al mismísimo padre de Snake Plissken, Jack Burton y Michael Myers. |