| Profondo Argento |
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| El pasado 1 de septiembre fue una fecha que muchos admiradores del cine de Dario Argento marcaron –mejor dicho, marcamos– en el calendario con un círculo de un rojo tan oscuro como el de una de sus mejores películas. Ese día salía por fin a la venta Profondo Argento (1), el libro definitivo sobre el cineasta romano. Por muy trillado que esté dicho adjetivo entre la crítica, créanme que en esta ocasión está usado con tanta mesura como justicia. Y es que la obra del periodista Alan Jones, editada en un lujoso gran formato por el sello británico Fab Press, es un regalo para cualquier fanático de il signore Argento que se precie de serlo. A lo largo de sus más de 300 páginas se ofrece un pormenorizado retrato de su trayectoria artística, contado por todos los profesionales de la industria cinematográfica que han trabajado con él, e ilustrado con una cantidad ingente de fotogramas, fotografías de rodaje, carteles y diseños poco vistos hasta ahora, que harán las delicias de cualquier vouyeur que disfrute perdiéndose entre las afiladas aristas y los oscuros recovecos que conforman la cartografía del horror de Argentolandia. La columna vertebral de este estudio son las 16 películas firmadas hasta la fecha por el realizador italiano, colocadas por orden cronológico en capítulos independientes. En cada uno de ellos se intercalan jugosas anécdotas de rodaje y declaraciones de los principales implicados en el proyecto con interesantes contextualizaciones sobre el momento en el que fueron hechas, la situación de la industria, la acogida entre el público, los habituales problemas con la censura. En definitiva, no es arriesgado afirmar que estamos ante una sucesión de pequeños making of en los que la información que se ofrece al lector está estudiada y sintetizada al milímetro para ofrecer lo máximo en un espacio tan pequeño como pueda serlo un libro de 300 páginas dedicado a analizar toda una vida de pasión por el cine. A partir de Inferno, Alan Jones inserta también una crítica –escrita por él en el momento del estreno del filme correspondiente y publicada en medios especializados–, lo que supone un valioso complemento a todo lo expuesto anteriormente. A pesar de que el autor se esfuerza en tratar todos los títulos del 'canon argentiano' con la misma equidad, es fácil darse cuenta de que desde Opera el volumen de páginas dedicado a cada uno aumenta sensiblemente. Esta característica –único defecto importante del libro– no se debe a que Jones menosprecie la primera mitad de la carrera del cineasta, nada más lejos de la realidad, sino a que fue a partir de ese largometraje cuando el autor comenzó a cubrir periódicamente los rodajes de Argento, lo que hace que la cantidad de datos y declaraciones que maneje sea mayor. Entre los capítulos dedicados a cada película, el periodista ha incluido otros sobre los principales cómplices del realizador -su ex mujer, la actriz Daria Nicolodi; su hija y también actriz Asia, su hermano y productor, Claudio; el director, guionista y compañero de fatigas Luigi Cozzi, el compositor Claudio Simonetti, el guionista Franco Ferrini, entre otros–, los actores más relevantes que han trabajado bajo sus órdenes –de Jessica Harper a Max von Sydow, por citar dos de ellos–, y las cintas en las que ha intervenido en su faceta de productor, como el Zombi de Romero o los dos Demons de Lamberto Bava, convirtiendo así el volumen en una completa radiografía de la evolución del género de terror italiano desde los años 70. No hace falta más que leer unas pocas páginas de Profondo Argento, ampliación mejorada hasta el infinito de una obra anterior, Mondo Argento, escrita por Alan Jones en 1996, para darse cuenta de que el autor ha hecho su trabajo con cariño y mimando cada detalle, lo cual es cada vez menos habitual en este tipo de publicaciones, adjudicadas muchas veces por encargo y con prisas a críticos de supuesta reputación, que apenas si conocen la figura sobre la que están escribiendo y sin embargo se declaran luego sus más profundos estudiosos. Aunque Alan Jones no oculta en ningún momento su condición de fan del cineasta, es lo suficientemente inteligente y profesional para ofrecer una visión crítica de su trabajo, sin obcecaciones fanáticas que valgan, e incluir también las opiniones negativas de compañeros de rodaje, como las del guionista Dardano Sacchetti, permitiendo así que Profondo Argento sea verdaderamente el retrato más fiel y poliédrico que hasta ahora se ha hecho de uno de los principales renovadores del cine de terror moderno. Dicho todo esto, sólo cabe desear lo imposible: que algún editor con vocación de santo se decida a publicar una edición en castellano del libro. El alto nivel de exigencia técnica que ello conllevaría –gran formato, todo color, buen papel.– y el poco predicamento del que goza el director por estos lares, privarán sin duda a los aficionados españoles del privilegio que es recrearse en las páginas de un libro hecho desde el corazón pero pensado con la cabeza. (1) Aunque comparten el mismo título, el libro de Alan Jones nada tiene que ver con otro de carácter colectivo y publicado por la editorial Paidós en 1999, coincidiendo con la retrospectiva sobre Dario Argento que se proyectó en el festival de Sitges. |