Espectáculo de intenciones y complejos
A mediados del año pasado, Pitof estrenó Catwoman, una estupenda película que, como no podía ser de otra forma, levantó las iras encolerizadas de toda (absolutamente toda) la crítica nacional e internacional. La obra en cuestión resultaba un ejercicio salvajemente superficial, tan atractivo como petardo, tan logrado como descaradamente insolente. Uno de sus mayores logros (si no el mayor) consistía en elevar, casi a categoría de icono onanista, la figura de Halle Berry, elemento que dejaba al descubierto las intenciones propias del film: la sublimación de la imagen y el desprecio a todo tipo de complejidad en la construcción de los personajes o en sus propios fueros narrativos. Esto, que para muchos es la negación del cinematógrafo, define buena parte del cine comercial contemporáneo, la virtud del cual se basa en su tajante propuesta evasiva, así como en su tendencia (cada vez mayor) de subrayar un inocentón contenido sexual, más pícaro que malintencionado (1), exclusivamente dirigido a quienes, en estos momentos, son los dueños absolutos de las multisalas de proyección: los adolescentes.
Ateniéndonos a este prisma, ¿puede ser la Elektra de Rob Bowman una película vinculante a esta manera de entender el cine de entretenimiento? Pues sí y no. Sí, porque su trama queda voluntariamente reducida a un mínimo esquema, suficiente para que el film ocupe los cien minutos de rigor y no se ande por las ramas en subterfugios narrativos. Los personajes carecen de psicología, o ésta se encuentra bajo mínimos; son maniqueos, deudores a un cien por cien de su origen en el cómic. Por otra parte, el tratamiento estilístico en el personaje de Jennifer Garner, tanto en su vestuario y maquillaje como en la coreografía de los movimientos, no deja de tener ciertas referencias a la Catwoman de Halle Berry.
El "no", y es aquí donde entramos en los problemas de la película, es que Elektra se toma demasiado en serio a sí misma. Dicho de otra forma, Bowman opta por trascender lo intrascendente (2), por hacer creíbles y profundos unos personajes que son puro artificio y exceso, desvirtuando un conjunto que podría haber dado mucho más de sí. Una prueba de ello se halla en la "construcción" del personaje de Elektra, poseedor de un carácter atormentado y a quien se intenta hacer evolucionar sobre unos constantes dilemas (matar o no matar a los Miller, la relación "amor-odio" con Stick,...) y el progresivo descubrimiento de su trauma infantil. Ello hubiera resultado correcto de no ser por la escasa entidad del personaje, quien se nos presenta como la "superheroína" de turno en la secuencia que abre el film y que, por consiguiente, hace de todo punto incongruente e innecesario cualquier matiz "pseudopsicológico". Otro tanto de lo mismo sucede con el interpretado por Terence Stamp, personaje mucho más cercano a lo paródico que a todo el bagaje de seriedad con el que está tratado.
Elektra es, por todo ello, una obra que vacila entre la forma y el fondo, y ello le conduce (involuntariamente) a una cierta desconexión interna. Sus intentos por aparecer como un entretenimiento mucho más serio que el que habitualmente viene facturado desde los dispositivos del género, actúan de modo contrario al previsto y acaban acercándola al ridículo del que se quería escapar. Aun así, la absoluta corrección en su factura visual, un ritmo certero que pocas veces decae y una rompedora Jennifer Garner, hacen del film de Bowman un espectáculo perfecto para quienes huyan de la seriedad. Puede que no fuera esta la intención del cineasta pero, en definitiva, ello es lo que el film ofrece.
(1) Además de Catwoman, ahí tenemos el díptico de Los ángeles de Charlie (2000-02) para ejemplificar lo apuntado.
(2) Aunque no sea nada nuevo, la verdad. También hizo lo mismo en su anterior película, la extremadamente fallida El imperio del fuego (2002).
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| EEUU. 2005. TO: "Elektra". Dirección: Rob Bowman. Producción: Avi Arad, Gary Foster, Mark Steven Johnson, Josh McLaglen. Guión: Zak Penn, Stu Zicherman, Raven Metzner, sobre los personajes de Frank Miller y Mark Steven Johnson. Música: Christophe Beck. Fotografía: Bill Roe. Montaje: Kevin Stitt. Dirección artística: Graeme Murray, Eric Norlin, Peter Lando. Vestuario: Lisa Tomczeszyn. Duración: 100 minutos. Intérpretes: Jennifer Garner (Elektra) , Goran Visnjic (Mark Miller), Kirsten Prout (Abby Miller), Will Yun Lee (Kirigi) , Cary-Hiroyuki Tagawa (Roshi) , Terence Stamp (Stick), Natassia Malthe (Tifoidea) . |
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