Lo último en celuloide terrorista

¡Empieza el espectáculo netamente anarquista! No se anden con tonterías: ¿No querían caldo? ¡Pues tomen once mil seiscientas S tazas! ¿Se creían ustedes los máximos apologistas de la libre conciencia por ir a cuatro manifestaciones mainstream? ¿Creían que lo habían visto todo en escatología moral fílmica? Pues, tachán-tachán, estaban equivocados. Aquí está de nuevo este neo-punk llamado Trey Parker, verdadero azote de las posaderas complacientes norteamericanas, pues para este malcriado, hijo imposible de Divine y Osama Bin Laden, la postura ética más férrea es la que se nutre de la amoralidad más absoluta. Nada ni nadie le exige respeto y si, en algún momento, duda en cómo acabar un chiste, tiene fácil solución: insultos, agravios, excesos, abusos sexuales, infanticidio, terrorismo... todo un catálogo de cómo deletear los márgenes del trazo grueso. Pero no se escandalicen todavía, Santiago Segura nunca ha sido el colmo de la sutileza y sus (más bien execrables) productos fílmicos funcionan a la perfección en un público ávido de la risa borracha e insensata que producen ventosidades en rostros ajenos. Trey Parker, por el contrario, apuesta por —y aquí voy a poner en mi boca palabras de unos de los protagonistas de la cinta— cortar los huevos a lo políticamente correcto para después metérselos por el culo para que así se cubran de mierda cuando se cague encima; como ven, la apuesta del creador de South Park tampoco brilla por su afinada ironía, Parker (& Matt Stone) prefieren coger a degüello al espectador y azotarlo con una maza forjada en plomo y fibra de vidrio hasta que la cabeza le estalle. Los caminos de la reflexión andan lejos de una mente empleada en poner armas de destrucción masiva en los televisores de los despistados espectadores.

¿Eso quiere decir que esta fábula sobre marionetas fascistas que destrozan el mundo allá por donde lo pisan —aunque su misión sea salvarlo— no me ha gustado? En absoluto, su primera visión —importante lo de "primera", la fuerza de los gags de Parker & Stone proviene más de su atrevimiento nato que de su originalidad, con lo que en sucesivos visionados, ésta va perdiendo interés— en el último festival de Sitges me provocó una distensión intestinal de tanta carcajada que llegué a soltar, una prueba fehaciente de mis numerosas lesiones neuronales. ¿Y eso no implica que el film sea brillante? En absoluto, cualquier persona con dos dedos de frente se percatará al momento que se halla ante un producto inflamable, destinado a explotar en cualquier momento para acabar con los principios éticos de cualquiera. Así que, desde luego, Team America: La policía del mundo es un film discutible. Una obra que disfruta de no respetar nada ni a nadie es, desde un punto de vista moral, algo muy peligroso, sin embargo, yo no soy analista político, ni siquiera sociológico o antropológico, estoy mucho más cerca de los descerebrados que se agarran la tripa al troncharse con el musical "Lease" (cuyo estribillo canta: ¡Todos tienen SIDA!) , que los que salen preocupados del cine por el hecho de haber visto arriesgados sus principios morales.

Esto, evidentemente, no me hace ciego a la demoledora filosofía del último film de Trey Parker —curioso realizador que en sus aproximaciones al cine de ficción no animada ha dado productos más bien sosos y faltos de punch: Baseketball, Orgazmo...—, que aboga incluso por hacer mofa de los atentados terroristas más brutales; pero si el film funciona no es gracias al cúmulo de chistes sobre mamadas y gays, sino por su total falta de respeto por todo y contra todo. Tomando el formato de una típica action movie propia de George Pan Cosmatos, Ted Kotcheff, Tony Scott, Renny Harlin, Roland Emmerich o Michael Bay—a quien va dedicado uno de los variopintos números musicales de la cinta—, emula sus formas para hacer de la parodia el principio del fin de toda sátira existente, nada nuevo, lo sé, aunque en esta ocasión todo acabe pendiendo de varios hilos, pero da la casualidad que dentro de la crítica al sistema de defensa norteamericano nos encontramos con una forma contextuada centrada en uno de los pilares de la sociedad norteamericana: las producciones de Hollywood. Quizás lo más llamativo entonces de la cinta, no sean los vómitos de las cachondas marionetas, sino el hecho de que los enemigos de la "libertad fascista" sean en el fondo los actores norteamericanos pacifistas, con quien Parker, vaya usted a saber, se ceba y a gusto —sigo pensando qué demonios les habrá hecho Matt Damon a Parker & Stone—. ¿No es sin duda de mal gusto? ¡¡¡Pero que me está diciendo!!! ¡¡¡Por supuesto que es de un gusto asqueroso!!! ¡¡¡Y además tremendamente divertido!!! No veía una ficción animada tan burra desde el Meet the Feebles de Peter Jackson, claro que aquella no era tan incómoda para la sociedad, pero esta vez hemos sustituido a los lagartos yonkis y a las vacas sadomasoquistas por un Michael Moore cebado a hot dogs —me repito la pregunta a propósito de Matt Damon, recordemos que Matt Stone es uno de los interpelados en Bowling for Columbine— y a un Alec Baldwin consagrado como mejor actor del mundo... e íntimo amigo del genocida Kim Jong Il, entonces la cosa cambia. Para que se hagan una idea del malestar causado: ¿Se imaginan a los Muñecos del Guiñol con la cara de los actores + directores de Hay motivo siendo sodomizados, descuartizados, acribillados y ridiculizados hasta tal extremo?

Para sintetizar mínimamente: el holocausto humorístico que representa Team America: La policía del mundo debería ser, como ciertas drogas, recomendado para todo el mundo, pero bajo prescripción médica. Ha de ir uno preparado para ser consciente de que si se ríe viendo el film, al igual que si hubiera hecho alguna vejación sexual, luego no podrá contarlo a sus amigos —por cierto, hablando de sexo... permitidme brindar por el polvazo marionetil de los protagonistas de la cinta—, pues puede ser considerado como un irresponsable, como un neofascista o como un libertino. Sólo los que sean capaces de percibir que la película es una bomba terrorista que pretende acabar con toda la estupidez mundial, haciendo de ella su mejor arma, serán capaces de reírse horas después de haber visto el film, recordando las barbaridades que allí se cuentan.

Por Alejandro G. Calvo
cartel

EEUU. 2004. T.O.: "Team America: World Police". Dirección: Trey Parker. Productores: Frank C. Agnone II, Scott Aversano, Pam Brady, Anne Garefino, Trey Parker, Michael Polaire, Scott Rudin, Matt Stone. Guión: Trey Parker, Matt Stone y Pam Brady. Fotografía: Bill Pope. Diseño de producción: Jim Dultz. Montaje: Tom Vogt. Dirección artística: John Berger, Tom Valentine. Duración: 98 minutos .