Se está convirtiendo en una práctica habitual para Eastwood encargarse del score de sus filmes. Million Dollar Baby es ya la quinta película en la que se encarga de acompañar con música unas imágenes que se encuentran entre lo mejor de su ya dilatada carrera. Al igual que en ocasiones anteriores, ha echado mano de algunos de sus colaboradores más fieles, como Lennie Niehaus, quien ha ayudado al veterano director a adaptar y orquestar las piezas. En esta ocasión, Eastwood ha apostado por un estilo minimalista y urbano, en consonancia con las últimas (magníficas) historias que ha llevado a la gran pantalla.

En un principio podría pensarse que Eastwood incurre en el mismo mal que aqueja a directores decididamente menores como Robert Rodríguez o Alejandro Amenábar, que quien sabe si por cuestiones de ego, economía de medios o amor a la música, desean tener el mayor número de aspectos de la película controlados, hasta el punto de componer ellos mismos el score de sus propias películas. Mientras que Rodríguez pone el mismo interés al componer que al dirigir (ninguno), Eastwood se vuelca en las composiciones creadas para sus películas, lo que no quiere decir que siempre los resultados sean los óptimos. Bien es cierto que a estas alturas el director californiano no tiene que demostrarle nada a nadie, porque se encuentra en un estado de forma tan envidiable que convierte en oro todo lo que toca, pero si Million Dollar Baby tiene algún pero, hay que buscarlo en el score compuesto por el director.

El CD es sólo recomendable para aquellos que quieran revivir esta obra maestra a través de las notas que suenan en los momentos más brillantes de la misma. En sí mismo, no se trata más que de la repetición, con muy pocas variantes, de dos leit-motiv principales. Uno de ellos, arropado por las cuerdas de una slide guitar (es el caso de Blue Morgan), parece transitar por esa América de perdedores natos y caminos polvorientos, a la que han dado vida desde Tom Waits en lo musical hasta Raymond Carver en lo literario. Eastwood también se alinea con ellos, y arropa con los acordes imprescindibles a los antihéroes solitarios que pueblan el filme.

El segundo de los temas principales es una preciosa melodía, desarmante en su sencillez, que tan pronto suena en un piano desnudo, como acompañada de un sutil acompañamiento de cuerdas (hasta 25 músicos participan en la banda sonora).

Sin embargo, estos dos motivos se repiten tanto a lo largo del score que acaban produciendo aburrimiento con piezas como Deep in thought, que a excepción hecha de un manto de cuerdas no aporta nada al resto de la composición; también flaquea Driving, prácticamente un calco de piezas anteriores. En el último tramo del minutaje, el CD acaba cayendo directamente en la monotonía. Es cierto que Eastwood no necesita de soflamas aparatosas ni melodías encendidas para sostener unas imágenes que llegan directamente hasta el hueso. Sin embargo, separadas de las imágenes, las composiciones, muy básicas desde el punto de visto técnico, pueden llegar a provocar la apatía. Al final, las piezas acaban despojadas prácticamente de todo andamiaje sonoro, haciéndose difícil distinguir unas de otras, en una curva descendente que remonta en Frankie´s Office, una coda encantadora y magnífica que precede a los títulos de crédito.

Esta apatía en la que acaba cayendo la banda sonora sólo se ve rota por un par de temas de ribetes jazzies ejecutados por el propio hijo de Eastwood, Kyle, bien conocido en los ambientes arties neoyorquinos. Tanto Boxing Baby como Blue Dinner huelen a humeante antro de jazz, a elegante decadencia, como si se tratase de la composiciones de un Coltrane de bajón. Con todo, ambas piezas son ejecutadas con más profesionalidad que entusiasmo, deviniendo en insertos que no empastan con el resto del CD. Tampoco aporta demasiado al conjunto Blue Bear, una pequeña suite de corte trágico, rayana en el cine de terror, que sirve de bisagra para los asfixiantes veinte últimos minutos de la película.

En conclusión, si son de aquellos que valoran un score por los aspectos técnicos, si prefieren orquestaciones ampulosas o composiciones "bigger than life", pueden ahorrarse en esta ocasión el dinero. Ahora bien, si (como en el caso de quien esto escribe) todavía andan perdidos en esa maravilla fílmica que es Million Dollar Baby, olvídense de las líneas anteriores y déjense llevar por las notas que acompañan los minutos más emocionantes del cine de los últimos años.

Por Javier Pulido
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Música de Clint Eastwood.. Edita: Varèse Sarabande (EE.UU., 2005). Duración: 34:58. Director: Clint Eastwood.

1. Blue Morgan (Opening Titles) • 2. It's Nice Viewing • 3. Boxing Baby - Kyle Eastwood y Michael Stevens • 4. Boxing Montage • 5. Pick Up Money • 6. Nice Working With You • 7. Letters, The • 8. Blue Diner - Kyle Eastwood y Michael Stevens • 9. Deep In Thought • 10. Driving • 11. Blue Bear • 12. Frankie Horrified • 13. They're Amateurs • 14. May Have To Lose It • 15. Maggie's Plea • 16. Frankie's Dilemma • 17. Frankie's Decision • 18. Lethal Dose • 19. Frankie's Office • 20. End Credits (End Credits)