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Las enormes expectativas creadas alrededor de La amenaza fantasma volvieron a repetirse en 2002 con la segunda entrega de la nueva trilogía galáctica. Las primeras fotografías del rodaje distribuidas por Lucasfilm y la promesa de un tono más oscuro por parte de Lucas hicieron olvidar pronto las convulsiones que en más de uno provocó Jar-Jar Binks, el innegable (y pretendido) tono infantil de la historia y un guión debilitado a fuerza de múltiples reescrituras. Hasta Carrie Fisher (Leia), reconvertida en guionista después de pasear su moños por la galaxia, le echó un vistazo a petición de tío George para pulir algunas líneas de diálogo. Borrón y cuenta nueva. La magia del universo Star Wars volvía y la decepción cedió su lugar, una vez más, a la ilusión. Tan fuerte es el mito.
Motivos no faltaban. Rick McCallum, productor ejecutivo de la segunda trilogía y mano derecha de Lucas desde Las aventuras del joven Indiana Jones, aseguraba off the record que Jar-Jar apenas aparecía, que cientos de Jedis entraban en combate, que Yoda demostraba porqué era el Maestro de maestros y que la historia se volvía más trágica y siniestra. Casi nada para el mono de millones de fans. Por si fuera poco, Lucas había llamado al veterano Christopher Lee para encarnar al Conde Dooku, el nuevo malo de la función, lo que para muchos aficionados era un guiño nostálgico a Peter Cushing, el Almirante Tarkin del Episodio IV y compañero de Lee en la Hammer. Sin duda, los ingredientes parecían los adecuados para quitar el mal sabor de boca que dejó La amenaza fantasma entre los puristas. Porque a los niños, conviene recordarlo, les encantó. Y guste o no, ése es el público al que siempre miró Lucas desde El retorno del Jedi.
Con la banda sonora pasó tres cuartos de lo mismo. Las críticas al trabajo de Williams en La amenaza fantasma quedaron relegadas con el adelanto, a tres semanas del estreno, de Across the stars, el hermosísimo tema de amor del Episodio II. Crítica y fans se entusiasmaron ante la maestría de una pieza que conjuga a la perfección la pasión amorosa de Anakin y Amidala y el destino trágico que les aguarda. El maestro supo transmitir la consigna de Lucas "no hay amor sin dolor", logrando así distanciarse de la mayoría de temas de amor que ha dado la música cinematográfica, que por regla general inciden únicamente —aunque con excepciones, como veremos más tarde— en el tono romántico de la relación. Un nuevo descubrimiento del compositor que iguala la calidad de piezas clásicas de similares características, como la dedicada a Luke y Leia en El retorno del Jedi.
Claves de la composición
Como ya sucediera con la primera edición de La amenaza fantasma, el álbum del Episodio II apenas contiene la mitad de la música compuesta para la película, que sobrepasa las dos horas. En el caso del Episodio I, las lagunas quedaron subsanadas con el doble compacto publicado por Sony Classical en el año 2000, que además incluía un extenso libreto con docenas de fotografías del filme. No ocurre lo mismo con El ataque de los clones, del que sólo existe hasta el momento una edición sencilla, por lo que el siguiente análisis combina las impresiones del trabajo discográfico, editado también por Sony Classical en 2002, con las del visionado de la película. Algo por otra parte imprescindible para valorar en su justa medida cualquier banda sonora, y que por desgracia suelen olvidar muchos críticos y aficionados a la música.
Como ya es habitual en su larga trayectoria, Williams vuelve a ser coherente con el carácter predominante de la historia que ilustra —el que él entiende que es, claro está—, independientemente de los instrumentos o el estilo que emplee para ello. Esto le permite potenciar las emociones o los sentimientos y subrayar los momentos dramáticamente más fuertes, ya sea una conversación, una persecución o una batalla. En el Episodio II, esta filosofía de aprehensión emocional de la historia da como resultado una obra más rica, compleja y difícil de escuchar que La amenaza fantasma, cuyo sentido lúdico e infantil de la aventura inclinaba la partitura hacia terrenos menos arriesgados, con la excepción de Duel of fates y el réquiem que acompaña el funeral de Qui-Gon.
El ataque de los clones enfrenta dos líneas argumentales básicas: la historia de amor prohibido entre Anakin y Amidala y la investigación que emprende Obi-Wan para saber quién ha mandado construir el Ejército Clon. Ambas convergen en el último tercio de película en el planeta Geonosis, donde tiene lugar la primera batalla de las Guerras Clon. Este tríptico de acontecimientos define los —a mi juicio— tres pilares más relevantes de la composición: el referido tema de amor Across the stars y sus distintas variaciones (Anakin y Padme o The meadow picnic); un conjunto de suaves melodías secundarias para viento y metal que acompañan la búsqueda de Obi-Wan, inéditas en el disco; y las piezas de acción para metal que jalonan el tramo final, concretadas en Love pledge and the arena. Con ellos, Williams articula musicalmente el giro dramático que toma el argumento del Episodio II y establece los primeros (y obligados) puentes estilísticos que marcan el tono oscuro y siniestro de La venganza de los Sith.
Este efecto ístmico entre las distintas películas de la saga queda aún más reforzado por la inclusión de piezas clásicas como las de la Fuerza, Yoda, el Emperador o la Marcha Imperial, necesarias por la presencia de estos personajes y motivos en el filme. Por la misma razón es comprensible la aparición de temas del Episodio I, algo que sin embargo no fue bien recibido por la crítica especializada, principalmente en lo que atañe a Duel of fates y secciones de la batalla final. En mi opinión, el empleo de Duel of fates es lícito porque no se trata de un tema exclusivo de una escena, como pudiera pensarse a raíz de su empleo en el combate entre Obi-Wan y Qui-Gon y Darth Maul. Es un nuevo leit motif que representa la lucha interna (moral) y externa (física) entre el Bien (Jedis) y el Mal (Sith). Y, por tanto, es adecuado para ilustrar el momento en que Anakin, a medio camino entre ambos lados de la Fuerza, se dirige a salvar a su madre.
Sí es incomprensible, en cambio, la utilización de secciones completas de la batalla final del Episodio I en la batalla final del Episodio II, así como la introducción del tema Zam the assasin and the chase through Coruscant en la secuencia de la factoría de robots. En ambos casos sí es una decisión funesta porque la música pensada para una secuencia no debe emplearse jamás en otra totalmente distinta. Se escapa a toda lógica musical y abre una veda muy peligrosa que puede conducir al "todo vale", como en la reciente El Reino de los Cielos, donde Ridley Scott "mete" hasta cuatro temas de otras películas. Los detractores de Williams argumentaron que el maestro no daba para más, y sus defensores que la culpa fue de Lucas, que no quiso usar nueva música creada al efecto. No sabemos la verdad (quizá una edición doble del álbum revele el misterio), pero lo más probable es que ambos bandos tengan su parte de razón. Ni Lucas ni Williams son infalibles, por favor.
Los momentos
Por supuesto Across the stars, bellísima creación para cuerda presente en toda la banda sonora en distintas versiones. Lucas solicitó a Williams un tema que reflejara los torrentes emocionales de la relación de Anakin y Amidala, esto es, una melodía que evocara la pasión amorosa y al tiempo apuntara la trágica sombra que se cierne sobre el destino de ambos personajes. El neoyorquino respondió con una de sus más hermosas melodías, similar en planteamiento a los temas de Leia, Anakin y Yoda, con una entrada sosegada para arpa y oboe que crece progresivamente hasta comprometer al conjunto de la orquesta, y que al final devuelve el protagonismo a los instrumentos solistas. Esta estructura, habitual en Williams desde los 70, tiene el inconveniente —por repetición— de conferir al tema esa sensación de "ya lo he oído antes", tantas veces esgrimida por los críticos del autor. Pero no creo que sea un pecado tan grave como el autoplagio o la falta de originalidad creativa que afecta a otros compositores. Es la misma forma, sí, pero no el mismo fondo.
Le sigue el larguísimo Zam the assasin and the chase through Coruscant, una composición para percusión y metal con compases de guitarra eléctrica, que ilustra uno de los momentos cumbre del filme: la persecución de Anakin y Obi-Wan Kenobi tras un extraño caza-recompensas por los cielos de Coruscant. Tras un arranque pausado, cuya sorda sonoridad trata de evocar el paisaje urbano de la capital de la República , Williams orquesta de forma prodigiosa un vibrante tema de acción que, no obstante, recuerda en demasía al gran trabajo de Tan Dun para Tigre y Dragón (2000). Cierto que Williams ya había tratado la percusión con éxito en El mundo perdido (1997), pero el eco "oriental" del corte es tan obvio, que resta fuste a un tema que años atrás habría estado a la altura de hitos como las piezas de las batallas de Hoth y Endor.
La última parada obligatoria en El ataque de los clones es Confrontation with Count Dooku and Finale, en la que Williams recupera la añorada Marcha Imperial tras un largo paréntesis de 22 años. La pieza comienza con un inquietante coro femenino que se prolonga en un aullido elegíaco realmente estremecedor. Y cuando parece que la melodía vocal se apaga, surge una fanfarria que da pie al tema de Darth Vader. Más allá de la fuerza de la escena, casi la mejor del filme, con los clones en formación ante los colosales destructores galácticos, es un instante emocionante por la carga nostálgica que supone volver a escuchar el tema más popular de toda la saga. Inmediatamente después, Williams cambia radicalmente de tono con Across the stars para acompañar la breve escena de la boda de Anakin y Amidala, y por último enlaza con la habitual fanfarria de los títulos de crédito. Es un punto final apoteósico y lleno de contrastes, como el resto de una banda sonora que sólo gana en pantalla su identidad propia. |
| Por Raúl Álvarez |
Música de John Williams. Edita: Sony Classical (EE.UU., 2002). Duración: 73:29. Director: George Lucas. |
| Star Wars Main Title/Ambush on Coruscant • Love Theme from Attack of the Clones • Zam the Assassin/The Chase Through Coruscant • Yoda and the Younglings • Departing Coruscant • Anakin and Padme • Jango's Escape • The Meadow Picnic • Bounty Hunter's Pursuit • Return to Tatooine • The Tusken Camp/The Homestead • Love Pledge/The Arena • Confrontation with Count Dooku/Finale |
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