En ocasiones, un thriller mediocre se acaba recordando tan sólo por su banda sonora, que engrandece las imágenes a las que acompaña. Otras, música e imagen se acoplan a la perfección, de tal manera que resulta imposible imaginarse determinadas secuencias sin su correspondiente tratamiento sonoro. Lamentablemente, hay un buen número de scores en este género que, desprovistos del acompañamiento de las imágenes, pierden toda su fuerza y se convierten en anodinos trabajos de encargo.

Se trata de un mal común de las bandas sonoras de los thrillers de nuevo cuño, que se encuentran absolutamente supeditadas a la imagen fílmica. Un mal del que adolece el score de James Newton Howard para el regreso a la gran pantalla de Sydney Pollack. En esta ocasión, el veterano director ha prescindido de su habitual Dave Grusin, con quien ha colaborado en películas como Tootsie o El jinete eléctrico, optando por uno de los compositores más solicitados para trabajos de "qualité".

Nadie niega a Howard su eficacia en filmes como Collateral, El bosque o El sexto sentido, pero desde luego, el score de La Intérprete dista mucho de ser el mejor trabajo de su carrera. El CD de Howard es una combinación sin gancho de piezas atmosféricas con ritmos tribales. Las partituras de una potente orquesta sinfónica se dan la mano de cantos tradicionales africanos, como en el caso de la pieza que abre el CD, Matobo, sin que en ningún momento la mezcla resulte demasiado convincente. Howard emplea en La Intérprete el atolago, una de las formas que el pueblo africano emplea para expresar el desgarro a través de la música. Se trata de un quejido suave y emotivo, que es aquí desaprovechado por el compositor en las dos piezas en que aparece: Drowning man trail y End credits. Howard tan sólo consigue engarzar de manera eficaz los elementos de orquesta con la tradición tribal africana en una de las partituras del CD, The Simon´s Journals, una partitura enigmática y eficaz.

La intrascendencia del CD, disimulada por el abundante uso de metales y percusiones, es especialmente flagrante en cortes como Silvia´s background, una diminuta pieza que podría pasar por el descarte de un grupo de música industrial de los 80 en horas bajas. Se trata de una composición empapada del aire presuntamente trascendente del filme que luego se desvanece sin más sin dejar por el camino ningún momento especialmente memorable. Rozando el bostezo se sitúa también Philippe, una tramposa pieza del todo meliflua que nadie hubiera echado de menos si se queda fuera del minutaje del CD. En esta liga menor juega también Silvia Showers, una pieza que en el filme suena potente, pero que acaba pasando desapercibida en el CD, lo que no es precisamente un halago cuando se habla de un thriller.

Algo más resultona es Tobin Comes Home, un tema largo y triste, que transmite una sensación de amargura contenida tan sólo con el acompañamiento de un piano desnudo. Ese espíritu de tristeza contenida también se palpa en The phonecall, aunque aquí el piano se ve arropado con un manto de violines. Did he leave a note es otro de los temas melódicos del score. Paradójicamente, son precisamente los temas más lejanos a las formas del thriller los que resultan más convincentes. Aquí le bastan una guitarra y un piano que van trepando sobre un respaldo de cuerdas para conseguir una emoción de la que carece el resto del CD.

Pero, sin duda, el momento más vibrante del score es Zuwanie arrival at UN, que ejemplifica lo que debería haber sido y no es el CD; un ostinato capaz de mantener la tensión a lo largo de sus seis minutos de duración, en el que una orquesta enfurecida se abre paso a golpe de elementos metálicos y resonancias africanas. Es una pieza de enorme garra que, comparada con la mayoría de las piezas del CD, no hace sino reafirmar la sensación de que en esta ocasión Howard ha ido a medio gas, no por falta de inspiración sino por desgana. Tampoco desmerece The assasin, la hermana menor de la pieza anterior, que quiebra el ritmo en un par de ocasiones para acabar convirtiéndose en una proteica muestra de percusiones sincopadas, casi en la línea de lo que hicieron The Dust Brothers para la banda sonora de El Club de la lucha. Pero, en general, da la sensación de que aquí Howard se ha limitado a cubrir el expediente, algo que muchos críticos han achacado precisamente a la película misma. Y es que, aún con los mejores ingredientes, hay comidas que acaban resultando indigestas.

Por F. Javier Pulido
caratula

Música de James Newton Howard.. Edita: Varèse Records (EE.UU., 2005). Duración: 45:06. Director: Sydney Pollack.

1. Matobo (8:24) • 2. Silvia is Followed (1:22) • 3. Tobin Comes Home (2:19) • 4. Silvia's Background (1:03) • 5. Philippe (1:27) • 6. Drowning Man Trail (Atolago) (1:44) • 7. Guy Forgot his Lunch (3:02) • 8. The Phonecall (1:08) • 9. Simon's Journals (3:05) • 10. Silvia Showers (2:51) • 11. Did He Leave a Note? (3:55) • 12. Zuwanie Arrival at UN (6:01) • 13. Assassin (4:14) • 14. End Credits (Atolago) (4:13)