Neorrealismo argentino: "Acá no pasa nada"

En España, cada vez más habituados a los continuados estrenos de películas argentinas, la legión de seguidores de éstas parece haberse estancado en número. Quizás la falta de una obra importante y capaz de convertirse en abanderada del resto de producciones argentinas o puede que la proliferación de títulos o la insistente presencia de estas películas en nuestras pantallas ha acabado por amortiguar lo que en nuestro país, desde hace unos años, se vino a calificar como el "boom del cine argentino".

Las dificultades sociales y económicas en Argentina han terminado por generar una serie de interesantes obras de creación, no sólo cinematográficas sino también en el ámbito de la literatura o el teatro. En España, algo se nos escapa de todo esto. Cuando se les pregunta a los directores o actores argentinos sobre este tema, la respuesta suele ser común. Una moda, una etiqueta de los medios de comunicación, una mentira, un éxito fugaz que arrastra a toda la industria. A nadie se le puede pasar de manera inadvertida que las condiciones para producir cine en España son mejores que en Argentina. De hecho, éstas acostumbran a buscar la coproducción como sistema para poder sacar al mercado sus productos. Sin embargo, el espectador medio tiene la sensación de que un halo de prestigio y calidad acostumbra a envolver a los films argentinos.

Tan alejados pueden estar, por ejemplo, Pablo Trapero y Juan José Campanella, como lo pudieran estar también Álex de la Iglesia y Juanma Bajo Ulloa, o M. Night Shyamalan y Steven Spielberg. Sin embargo, con esta nueva hornada de directores argentinos, casi como si de una nueva corriente cinematográfica se tratase, podemos hablar de cine argentino equiparándolo a un tipo de cine que hace gala de una serie de elementos que, de manera más o menos invariable, se repiten película a película. En realidad, una suerte de neorrealismo argentino parece haberse adueñado de la situación. Los rasgos estéticos de estos films han formado un corpus estilístico que, salvando las distancias, se repiten en todos estos títulos. Entre estas peculiaridades estéticas –que claramente podemos considerar hijas del neorrealismo italiano- podemos encontrar guiones muy cuidados que prestan atención a los modos de vida y a las situaciones cotidianas que acaban por otorgar una mirada comprometida a la realidad social argentina; un modo de producción austero, en el que no tienen cabida los despliegues técnicos complicados o rebuscados; rodajes en exteriores, generalmente en barrios populares o en zonas alejadas de la gran urbe; un grupo amplio de actores, forjados primeramente en las tablas de los teatros; y, una combinación de drama y tragedia regados por un peculiar sentido del humor.

Antes explicaba que, en España, algo se nos escapaba acerca del "boom del cine argentino". Con Familia rodante algo así nos ocurre desde antes de visionar la película. El título de la misma mezcla el concepto de casa rodante (caravana, en nuestro país) con el de familia. Y es que la abuela de esta familia (abuela de Trapero en la vida real) es elegida madrina de una boda que se llevará a cabo en Misiones y sugiere a sus hijas, yernos, nietos y demás, a acompañarla en el acontecimiento. La familia vive en Buenos Aires, a unos 1500 kilómetros de distancia, y deciden poner a punto una destartalada caravana para realizar el viaje. Cada uno de los integrantes de esta curiosa expedición posee sus propias motivaciones para emprender la marcha, más allá de acompañar a la abuela, la persona que cohesiona el grupo. Los problemas del viaje, los avatares y los conflictos familiares serán, en lo sucesivo, la fuente que dará de beber a la trama y que nos dará un retrato fiel de esta "familia unida".

Dos días de viaje y nada que hacer dentro de la caravana. Pablo Trapero hace que el hacinamiento y calor que los integrantes del viaje sufren en el interior de la caravana cobren cuerpo. Filma las escenas de interior en espacios reducidos, en primeros planos y planos detalle, con la cámara en mano. Ésta se mueve al son del traqueteo de la caravana, haciéndonos copartícipes de las incomodidades del viaje.

La comedia recorre transversalmente las tribulaciones de la familia. El peso de un pasado turbio de algunos de los personajes y las primeras situaciones difíciles de las nuevas generaciones conforman el eje vertebrador de Familia rodante. Como buena road movie que también es, el viaje comportará cambios en los miembros de la familia. Sin embargo, al final todo quedará, más o menos como al principio. Las piezas se habrán movido por el tablero pero sin llegar a establecer una situación nueva o sin insuflar una dosis de madurez en el grupo. Las pequeñas historias se entrecruzan entre los doce miembros de la familia desatando sentimientos, romances nuevos y olvidados, infidelidades, alegrías, penas, despertares a la vida y vislumbrando las primeras sombras de la muerte... Se trata, pues, de un relato coral en el que los personajes y las situaciones fluyen de manera realista.

Pablo Trapero hace un ejercicio de cine independiente y, al mismo tiempo, popular. Con una historia simple, al menos en apariencia, orquesta una narración que goza de buen ritmo, y en la que los diálogos fluidos y la música tienen un papel preponderante. Los desniveles de guión o algunas situaciones algo forzadas de las que la película hace gala no menoscaba, en absoluto, el interés de este viaje a ninguna parte. Y es que como dice la abuela en un momento del film, "acá no pasa nada".

Por J.A. Souto Pacheco
cartel
Argentina – España – Francia – Alemania – Brasil, 2004. T.O.: Familia rodante. Dirección y guión: Pablo Trapero. Producción: Pablo Trapero, Donald Ranvaud y Robert Bevan. Música: León Gieco, Hugo Díaz y Juanjo Soza. Fotografía: Guillermo Nieto. Montaje: Nicolás Goldbart. Vestuario: Marisa Urruti. Duración: 103 min. Interpretación: Graciana Chironi (Emilia), Liliana Capuro (Marta), Ruth Dobel (Claudia), Federico Esquerro (Claudio), Bernardo Forteza (Óscar), Laura Glave (Paola), Leila Gómez (Nadia), Nicolás López (Matías), Marianela Pedano (Yanina), Carlos Resta (Ernesto), Raúl Viñoles (Gustavo).