Crónica VI (20 de septiembre, 2005)
Ayer se me olvidó comentar una cosita, así que permitidme que empiece esta crónica recuperando un film, magnífico, el más interesante junto con el de Abel Ferrara, de este festival: Someone else's hapiness de Fien Troch. No se trata de hablar aún más de la película, que ni se va estrenar en cines, ni se va a editar en DVD, ni se va a emitir por televisión, todo ello, en nuestro país. Es una vuelta de tuerca sobre un principio que ya he comentado anteriormente, y es que en el fondo, no paro de repetirme. Como he dicho el film de Fien Troch ha sido, de momento, la gran sorpresa del festival. Ahora bien, tomad nota: el pase para prensa fue a las 22.00h del domingo (evidentemente hablo de un pase privado, sin público). ¿Sabéis cuantos críticos había en la sala? Que conste que cuando digo críticos, me refiero a los institucionalizados: El País, El periódico, El mundo, La vanguardia, El Avui, La razón, Abc, Dirigido, Fotogramas, Cinemanía..., pues bien, cero patatero (a no ser que hubiera algún becario al que yo no pude reconocer). Por que la realidad es que, por más que luego en mesas redondas y conferencias defiendan que el cronista tiene que verse el mayor número de películas posibles en un festival —el mismo crítico que dijo esta frase, a la hora de la película invitó a sus amigos a su habitación del hotel para ver un partido de fútbol—, a la hora de la verdad, el cine, nos importa a unos pocos. Y aquí brindo por mi compañero de Tren de sombras (www.trendesombras.com) que sigue al pie del cañón conmigo dándole una oportunidad a casi todo lo proyectado.
Volvamos al cine. En tierra de nadie fue el afortunado debut del realizador bosnio Danis Tanovic. Film interesante, aunque en mi opinión, malogrado en su última y más esperpéntica parte, En tierra de nadie dio el suficiente crédito a Tanovic para que en su siguiente película cambiara totalmente de registro. Por ello L'enfer (El infierno) sorprende y mucho, porqué no tiene nada que ver con el alegato pacifista de su anterior film y porque en él, Tanovic, demuestra un dominio de la puesta en escena altamente encomiable. El film relata el drama a tres bandas de tres hermanas lastradas por el encarcelamiento por pedofilia de su padre y su posterior suicidio. Tres magníficas actrices: Emmanuelle Beart, Karin Virad y Marie Gillain, cada cual con su particular agujero, luchan por sobrevivir en esta tragedia escrita originalmente por Kryztof Kieslowski (a quien está dedicada la película). Drama intimista que va cobrando fuerza a medida que se desarrolla la narración, acaba por esquivar el dolor puro de una tragedia sin fisuras. Tanovic sorprende con este juego de espejos, que si bien no da mucho pie a la sorpresa, sí resulta un film coherente, atractivo y plenamente disfrutable.
No se puede decir lo mismo de la producción argentina Iluminados por el fuego, del realizador Tristán Bauer. Film bélico, lo que ya en sí es una sorpresa, que recorre el periplo en Las Malvinas del ejército derrotado a cargo de numerosos flash-backs desde la actualidad, a propósito del intento de suicidio de un excombatiente torturado por los recuerdos. El film posee un doble carácter: en el retrato antibelicista es duro y cruel, la película en ese aspecto sabe a fango y pólvora. Bauer no retrata la batalla como un campo de héroes, sino como un matadero con hombres en lugar de cerdos. La dureza de la batalla, así como la estupidez de cualquier guerra patriótica, se hace patente en las numerosas y logradas escenas de combate, sin duda lo mejor de la interesante primera hora de la cinta; sin embargo el film fracasa en su absoluta falta de sutilidad. Bauer, igual que no tiene miedo en no conceder esperanzas al público, cae en la tentación de parodiar a los altos cargos del ejército, así como de introducir un epílogo en Las Malvinas actuales, ñoño y lacrimógeno, punteado por unas canciones bastante insufribles. Puedo entender la necesidad del subrayado, pero se contrapone a las intenciones primigenias de resultar frío e incisivo. Con todo, el film es interesante, y hasta necesario, por iluminar una de las guerras más ignoradas de la historia.
El último film presentado en Sección Oficial ha sido esta vez de la República Checa: Something Like Happiness del realizador Bohdan Sláma. Film en sintonía con el resto del certamen: drama social, realización de carácter realista, reparto coral, final abierto... la capacidad de riesgo se cuenta en el certamen en el diseño de los títulos de crédito. Que no se me confunda, el film es visible y no posee defectos en sus aspiraciones, y desde luego resulta más inteligente que buena parte de lo ya visto, lo que significa que igual es culpa mía, que simplemente, estoy algo hastiado de ver el mismo tipo de propuestas, una tras otra tras otra tras otra tras otra...
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