Chicho terremoto

¿Quién puede matar a un niño? es el título de una película de Chicho Ibáñez Serrador. Yo era un niño por la época en que el hijo del ilustre Ibáñez-Menta, realizó éste film. Nací en 1976, el año en el que hubo la muerte más esperada de éste, mi humilde país. Tal vez mi nacimiento fue una profecía, tal vez yo sea Damien... no lo descarto, aún me quedan muchas cosas malignas por hacer. Pero lo que es indiscutible es que todos los nacidos en ésta época hemos cargado con la miseria de no ser nada en ningún lugar. No fuimos los hippies de los setenta, ni tampoco los afortunados de hoy día. Somos los niños de la transición. Los niños del chándal de toalla, del inicio de los supermecados, de los pollitos regalados en la puerta del colegio, del Puma, del Spectrum y sobre todo de CHICHO, de Chicho Ibáñez Serrador y su Un, Dos, Tres...

Estoy leyendo un artículo en la prensa en el que se cuenta que el mismo que nos descubrió que la tierra es redonda con un huevo, está a punto de estrenar una nueva película... lo he tenido que leer varias veces para creerlo, ya que parece que últimamente, hay cosas que no son reales en el cine español si no está Luis Tosar. Estaba en lo cierto, la productora Filmax, dirigida por el también ilustre del cine Julio Fernández, ha realizado una serie de películas de terror en co-producción con la cadena que nos aportó a los niños en los que me incluyo a las Mama Chicho... no es de extrañar que los círculos se cierren. Películas para no dormir es el título del proyecto, original, novedoso y nunca visto, dividido en seis films que han sido realizados por seis directores.

Ante todo éste cúmulo de noticias excitantes, que leo con un especial interés en un bar cerca de mi casa, más frecuentado por mí que por su propio dueño, no puedo evitar hacer un repaso a mi relación con el maestro Chicho. A pesar de que no nos conocemos personalmente, ha sido muy influyente en mi evolución como individuo... es más, él es el autor de mi primera erección. Sí, no hay duda y lo recuerdo con total exactitud ya que erecciones con seis años no se tienen muchas. En el sofá de mi casa, con mi padre, mi madre y mis abuelos viendo el Un, dos, tres... tuve un alzamiento sin intención viendo las piernas de una azafata que ahora no recuerdo, al menos su rostro. A ésta siguieron otras tantas hasta hoy, pero nunca tan sorprendentes como aquella.

Y como en el fondo siempre he sido un seguidor de los trabajos de Chicho esperé muy ansioso su vuelta a la pequeña pantalla con Un, Dos, Tres ... ¡A leer ésta vez!... donde el joven cineasta de setenta años percibía seis millones de euros de Televisión Española por llevar a cabo esta nueva aventura cultural. ¿Me esperaban tal vez nuevas erecciones?... ¿nuevas pruebas como el huevo de Colón? ¿Bigote Arrocet? ¿Mayra Gómez-Kemp? A pesar de que todos creíamos que sería un nuevo éxito del sutil imitador de Welles, mi amigo Diego, actor y compañero de afters del presentador de esta nueva etapa, me aseguró que sería un absoluto fracaso. No se equivocó, Diego tiene un ojo clínico para los fracasos televisivos, él fue presentador de uno. Y como decimos él y yo fue una traición de éste país al que Chicho ha dado tanto, una traición de audiencias. Lo que nadie sabe es que éste cineasta independiente realizó un gran esfuerzo para poder llevar a cabo éste nuevo programa. A pesar de pagarle tan solo seis millones de euros, TVE simplemente puso a disposición de la productora los estudios de grabación, camerinos, iluminación, salas de caracterización, elementos de grabación de imagen y sonido... Los decorados también fueron pagados por la pública, lo que supone una factura añadida de 90.000 euros semanales, contratados a dos empresas, una de un ex trabajador de la casa. No es extraño que desde el propio ente público se considerase a Un, dos, tres... , a pesar del contrato con la productora, "un programa de producción propia".

Después de hacer una pequeña valoración de la carrera de Chicho, volviendo del baño a la barra, pienso que en estos momentos donde el cine español está muy falto de ideas originales, de Tacañonas y Don Cicutas, hace falta una renovación de ideas... una nueva manera de ver las cosas donde gente concurse por diez pesetas enumerando animales que viven en la ciudad, mientras actúa después de la publicidad Sabrina. Creo que en éste país las cosas ya no son lo que eran y Filmax, desde una política innovadora y transgresora, está poniendo su pequeño grano de arena para que lo vuelvan a ser... ¡Qué lástima lo del Capitán Trueno!... ¿Tal vez una del Jabato?... y es que cualquier pasado siempre fue mejor.

Reclamo una tercera caña de cerveza al camarero al que no necesito ni siquiera pedírsela, sólo levanto las cejas y él ya conoce mi código. Saboreando mi tercer vaso es entonces cuando empiezo a intentar imaginar cómo presentará Chicho ésta nueva película dependiente de otras cinco en el Festival de Sitges de éste año ¿En una fiesta de Filmax? ¿En una rueda de prensa con los demás directores? ¿En TV3?... de todas formas es inevitable que sea en Sitges donde la presente, en el fondo también será una película catalana de género fantástico. Estoy ansioso por ver la versión doblada a la lengua catalana, que doy por hecho, se ha decidido por motivos únicamente creativos. Y si no acabo de ubicarme en el contenido; bebo más cerveza y me centro en la forma, vislumbrando a Julio Fernández y Chicho en una rueda de prensa, uno al lado del otro, y todo empieza a coger forma, estética, esencia... y sin dudarlo, me siento orgulloso del cine que se está haciendo en Catalunya y cómo las personas que de verdad son capaces de hacernos sentir identificados están ahí, dando la cara por nosotros, haciéndonos sentir que vale la pena intentarlo porque ellos nos guían por el camino de la verdad.

Mientras pago los tres euros equivalentes a mis tres cañas vuelve a venirme a la mente el título de la película de Chicho... ¿Quien puede matar a un niño? Salgo del bar hacia mi casa y empiezo a sentirme mal, muy mal. El título dice muchas cosas sin que el Señor Ibáñez Serrador seguramente lo sepa. Yo le respondo en mi interior a su pregunta de como matar a un niño... aunque usted tiene la fórmula, yo salí vivo pero la mayoría de mis amigos de infancia, aunque gocen de buena salud, murieron gracias a la televisión que gente como usted nos han dado en nuestra niñez Don Narciso... Y es que el futuro ya no es lo que era.

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Salomón Shang es director de cine.