Palmarés y últimos comentarios

Primero, vamos con el horroroso (para mi gusto) palmarés, que este año, por encima de la Espiga de Oro y en conmemoración del 50 aniversario del festival, concede un premio aun más importante:

Premio 50 Aniversario: MANDERLAY, de Lars von Trier ex-aequo con CACHÉ (Escondido) de Michael Haneke.

Espiga de Oro: EN LA CAMA, de Matías Bize

Espiga de Plata: LE TEMPS QUI RESTE (El tiempo que queda), de François Ozon

Premio ‘Pilar Miró’ al Mejor Nuevo Director: DANIEL CEBRIÁN por Segundo asalto

Premio a la Mejor Actriz: KRYSTYNA FELDMAN por Mój Nikifor (Mi Nikifor), de Krzystof Krauze

Premio al Mejor Actor: MELVIL POUPAUD por Le temps qui reste (El tiempo que queda), de François Ozon.

Premio a la Mejor Dirección de Fotografía: JIE DUM por Lü cao di (Ping Pong Mongol), de Hao Ning, China.

Premio 50 Aniversario (Cortometrejaes): THE MYSTERIOUS GEOGRAPHIC EXPLORATIONS OF JASPER MORELLO (Las misteriosas exploraciones geográficas de Jasper Morello), de Antony Lucas.

Espiga de Oro, por unanimidad, al Cortometraje: DON’T SAY A WORD, (No digas nada) de Marek Blaha.

Espiga de Plata al Cortometraje: 9 y 20, de Roberto Aguilera.

Premio UIP Valladolid: VINCENT, de Giulio Ricciarelli, Alemania.

Premio de la Juventud: AGUA (WATER), dirigida por Deepa Mehta (sección oficial); SABAH, de Ruba Nadda (punto de encuentro).

Premio de la Crítica Internacional (FIPRESCI):JOYEUX NOËL (FELIZ NAVIDAD), de Christian Carion.

[Para conocer el resto del palmarés, visitar www.seminci.com]

Hay algunas cosas en este palmarés que no podré comprender jamás, porque una cosa es premiar a películas mediocres y otra es ir a lo peor del festival. El premio del 50 aniversario para von Trier me parece lógico, pues ha sido lo mejor a concurso de largo, y sólo la de los Dardenne (fuera de concurso) estaba a su altura. También acepto la Espiga de Plata y los premio a la mejor interpretación. Pero el premio a la mejor fotografía a Ping pong mongol es digno de un jurado en el que nadie tenía ni idea de este aspecto del cine. Creo que lo dejé claro en la crónica del primer día; hasta yo puedo hacer una fotografía buena de un bonito paisaje, pero la iluminación de interiores y exterior/noche era malísima. La Espiga de Oro para En la cama, como ya comenté también, me parece un intento de pasar por jurado moderno y “supergüay”, pues la película es abyecta en el sentido en el que se usa en el topcine y le auguro en su estreno una ristra de puntos negros. También comenté la absoluta falta de interés que me produjo la película de Haneke, aunque en este caso ha producido todo tipo de reacciones entre los asistentes al festival, desde el más absoluto desprecio hasta una incondicional admiración.

Pero lo más irrisorio del palmarés es el premio de la crítica internacional a la pretenciosa, ridícula, indignante, trivializadora, comercial a cualquier precio y preñada de nefastas buenas intenciones Feliz navidad (Joyeux Noel) del francés Christian Carion, una de esas películas que pasan por encima de lo que sea para intentar divertir y emocionar al espectador y así sacar más pasta. Me ha desagradado tanto que no me apetece hablar más de ella, pero ha sido lo peor de la SEMINCI junto a la reaccionaria Kilomètre zéro. El premio del 50 aniversario al mejor cortometraje de los que he visto en el festival (aunque estrictamente era más bien un mediometraje) es casi lo mejor del palmarés. También debo reconocer que no he podido ver alguna película de sección oficial, por ejemplo la premiada Water, debido a unos problemas, ajenos al festival, con la acreditación durante los primeros días del certamen.

Pero no por eso se va a librar este año de las críticas a la nefasta organización, que se ha cebado con el a priori magnífico ciclo del 50 aniversario. Copias en muy mal estado; innumerables cambios de programación que tornaban inútil hacerse un programa de un día para otro, por no hablar del que todos nos habíamos hecho con el horario previsto inicialmente por el festival; películas que desaparecen de la programación sin dejar rastro (algunas porque estaban tan mal que no se pudieron proyectar o se terminaron de estropear en la primera proyección); otras añadidas deprisa y corriendo a última hora; películas proyectadas dobladas; otras muchas proyectadas en DVD con un vulgar cañón de proyección; o en versiones incompletas diferentes de las anunciadas, etc… En fin, un desastre. Los problemas se deben en gran medida al cambio de equipo producido cuando ya se estaba preparando el festival, cambios algunos impuestos a dedo por el cacique de la corporación local que a la vez es director del patronato del festival (y de otros patronatos de museos e instituciones cuasiprivados —ya se sabe, antes se llamaba corrupción, ahora se llama fundación, pero el concepto es el mismo— de la ciudad que también funcionan lamentablemente). En fin, que lo dejo aquí antes de enervarme aun más. Espero que por el bien de la SEMINCI el equipo se coordine y le dejen trabajar en paz sin injerencias. El año que viene estaremos vigilantes.

Concluyo con una breve nota sobre algunas recomendaciones del ciclo. Siendo una selección que en general incluye películas fácilmente accesibles (editadas en DVD muchas de ellas), o que se han pasado recientemente en Valladolid, había realmente poco que, al menos por mi parte, pudiera considerarse de interés por lo difícil de acceder a ellas. Quiero simplemente recomendar 3 de estas películas, dos de ellas desconocidas por mí, y otra que era hasta ahora casi imposible de encontrar. Ayer comenté brevemente Corredor sin retorno (shock corridor, 1963) de Samuel Fuller. Otra es Voces distantes (Distant voices, still lives, 1988) del multipremiado aquí Terence Davis, una película de un aspecto visual fascinante, y aunque la historia puede no ser muy trascendente y algunos la ven como aburrida, es una cinta que me ha producido una fascinación digna de un gran cuadro. La tercera es La tierra de la gran promesa (Ziemia obiecana, 1975) del polaco Andrzej Wajda, un estudio sobre el auge del capitalismo y la lucha de clases en los albores de la era industrial en Polonia, trepidante, impactante y sin duda alguna magistral. Lástima que se proyectó en DVD la versión de 138 minutos en lugar de la prevista de 168. Las tres van a salir a la venta en breve, por lo que recomiendo encarecidamente a quienes no las conozcan que las vean, sobre todo esta última.

Nada más por esta edición de cine en general mediocre. Reiterar mi agradecimiento a la dirección de la revista, a los compañeros que han estado por aquí haciéndome un festival mucho más agradable de lo que podría suponerse viendo la calidad de las películas, y a los lectores que habéis seguido estas crónicas. Muchas gracias a todos y hasta la próxima. ¡Salud!

Por Javier Castro
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