Crónica IV, 28-29 de noviembre
Nueva crónica, de nuevo escrita a contrarreloj y bajo los primeros signos de congelación de mis maltrechos dedos. Qué duro es esto de escribir sobre la marcha, amigos. Pero bueno, es lo que hay, y hay que aceptarlo (es la quinta vez que me repito la misma frase y todavía no consigo creérmela). Vamos, pues, con las películas, que es lo que de verdad importa.
Todd Solondz se personó en Gijón para presentar su último trabajo, que lleva por título Palíndromos. Se trata de un relato fabulesco, menos crispado y epatante que los anteriores títulos del realizador, y que guarda una relación directa con Bienvenidos a la casa de muñecas, de la que recupera algunos personajes. El hecho más destacable al hablar de este film es, además de su construcción "palíndrómica", la utilización por parte de Solondz de un amplio espectro de actrices para el papel de la joven protagonista, un recurso ya empleado, por cierto, por Don Luis Buñuel en Ese oscuro objeto de deseo. El film de Solondz está construido como un viaje en el que la niña recorre diferentes lugares y va encontrándose con muchos personajes en su camino. Desde un camionero que mantiene relaciones sexuales con ella para luego darse a la fuga hasta la llegada a la morada de Mama Sunshine, una mujer puritana que acoge en el seno de su hogar a niños con discapacidades físicas o mentales, siempre bajo un manto de moralina francamente espeluznante. Sin embargo, y como siempre en Solondz, las cosas no son lo que parecen y el aparentemente feliz hogar esconde turbios secretos… El director estadounidense vuelve a incidir en personajes y temáticas peliagudas, siguiendo su innata inclinación en volcarse con tipologías sociales que todo el mundo repudia y por situaciones que revelan la dictadura de las apariencias propia del tiempo que vivimos. Este film combina de nuevo humor y patetismo, de modo que el cuento puede ser tanto hilarante como tristísimo, a poco que uno varíe su acercamiento hacia él. En todo caso, un experimento narrativo muy estimulante que certifica el interés de Solondz por salvaguardar una independencia artística a la que muchos de sus compañeros generacionales parecen haber renunciado, al menos en parte.
En Sección Oficial se presentó Thumbsucker, del también norteamericano Mike Mills, película que cuenta con unas cuantas caras conocidas en su reparto, como Tilda Swinton, Vince Vaughn o el mismísimo Keanu Reeves. El título alude a un comportamiento habitual en el joven protagonista de la cinta: Chuparse el dedo como si fuese un niño pequeño. La historia nos ofrece los intentos de este adolescente por adaptarse de algún modo a su entorno, mientras describe detalles de la vida de las personas con las que convive, una familia que parece normal y plácida, pero en realidad quebrada de raíz. Dotada de cierto sentido del humor y de mucha sensibilidad en las magníficas secuencias que describen la relación del protagonista con su novia (destaca el instante que ambos comparten mientras la canción "Thirteen" suena al fondo), la película acusa sin embargo ciertos elementos un tanto impertinentes o demasiado caricaturescos, además de alguna superficialidad formal que irregulariza la narración. Empero, el tratamiento distante y nada maniqueo de la función que las drogas (legales o no) desempeñan en la vida humana, el retrato de una sociedad propensa siempre a dividir a las personas entre "perdedores" y "ganadores", así como la final apuesta por la libertad individual frente a la familia como único modo de realización personal tienen mucho interés si bien el resultado, como ya se ha dicho, resulta irregular al cabo.
En cuanto a los cortos, se proyectó en Sección Oficial el trabajo Sofía, de nacionalidad española aunque dirigido por el uruguayo Álvaro Brechner. Se trata de un relato que desmenuza algunos aspectos de la vida de la chica del título, mediante un estilo veloz y dinámico que recuerda mucho al exhibido por Jean-Pierre Jeunet en su inolvidable (por desgracia) Amelie. La huída de casa de esta mujer se convierte entonces en un cuento lleno de detalles que buscan la cálida aquiescencia del público y que llevan a la narración por la cómoda senda que recorre la epidermis de la historia. Realmente creo que Sofía es un cortometraje muy característico de cierto cine español actual, empeñado no tanto en acercarse a algún tipo de sensibilidad cercana a la realidad como de llamar la atención y regodearse en su propia complacencia. Todo bonito, rápido y agradable, pero ¿qué hay de real, de humano en la historia? Y, sobre todo, ¿por qué se invoca el nombre de Dashiell Hammett como una fuente de inspiración en los interminables agradecimientos presentes en los títulos de crédito finales? ¿De verdad creen los responsables de la película que su trabajo tiene algo que ver con la incisiva y áspera la obra del creador de Sam Spade? Sinceramente, espero que no.
Nos vamos despidiendo ya hasta la próxima crónica. He de decir que sigo dándole vueltas a algunos de los títulos vistos recientemente, sobre todo a L’Intrus, de Claire Denis, que cada vez me resulta un trabajo más atractivo y arriesgado. Tengo ganas de volver sobre él ya con más tiempo y tranquilidad, pero de de momento esto resulta imposible dada la frenética actividad festivalera. En la próxima entrega les hablaré de una excelente película irlandesa titulada Pavee Lackeen, entre otras cosas. Hasta entonces, sean buenos y, sobre todo, aseados.
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