Durante la 38ª ed. del Festival Internacional de Sitges, Miradas de Cine tuvo la oportunidad de conversar con Johnnie To que visitaba nuestro país para recibir una "Màquina del Temps", premio que el certamen otorga, en cada edición, a diversos cineastas por su trayectoria. Al término del festival catalán el director también se llevaba para China nuevamente (lo ganó en 2004 por Breaking News) el galardón al mejor director por Election, cinta magnífica que, gracias al buen hacer y criterio de Avalon (a cuyo equipo y, en especial, a Cecilia Calvo, agradecemos las facilidades que pusieron a nuestro alcance para llevar a buen fin la entrevista), se estrena en España el 30 de diciembre. Amable, escueto y esclarecedor en sus respuestas, Johnnie To nos desveló parte de su metodología de trabajo y sus inquietudes artísticas.

—¿Qué le pareció la excelente acogida del público de Sitges en la sesión de ayer de Election?
—Fue una verdadera sorpresa. Es la primera vez que vengo a España y no me esperaba tan buen recibimiento. Se lo agradezco mucho tanto al organizador del festival como al público. Realmente me emocioné mucho.

—Ayer recibió también los interminables elogios de Quentin Tarantino. ¿Cree usted que su cine está influenciando a directores occidentales?
—Ha sido un verdadero honor el recibir el aplauso de Quentin Tarantino, pues le considero uno de los mejores directores de cine de la actualidad. He tenido muy buenas sensaciones en los festivales a los que he acudido, espero que la película funcione tan bien cuando se estrene como cuando se pasó en Cannes o en Sitges.

—Hablemos un poco de la dualidad cine de autor-cine comercial. Usted en Hong Kong es más conocido por sus películas más comerciales, mientras que en Europa funciona mucho mejor su cine más personal. ¿Qué opina de esta doble vertiente?
—En Hong Kong algunas veces para poder seguir trabajando debo realizar un tipo de películas más comerciales, más para el gran público. Que los inversores vean y piensen que puedo hacer películas muy rentables, como las comedias que he realizado. Es importante, gracias a estas películas puedo realizar luego otras como Election.

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—¿Cómo recibe el hecho de estar convirtiéndose en un director de culto en occidente?
—Bueno, gracias a ello, ahora no tengo que realizar tantas películas comerciales… (risas)

—Hablando de Election. ¿Qué tipo de influencias cinematográficas ha tenido a la hora de la realización del film, tanto de cine norteamericano como hongkonés?
—Con el guionista trabajamos mucho la idea de que el film no se pareciera en nada al típico film de mafiosos de Hollywood. La mafia de Hong Kong tiene unas características muy propias, nada que ver con las norteamericanas. Así que la mirada que ofrecimos sobre la película era muy hongkonita.

—En otras películas, como Breaking News o Fulltime Killer la violencia es mucho más expresiva que en Election. Por ejemplo, en esta última casi no se utilizan armas, es más verbal y sin embargo mucho más visceral, como en la escena en la que un yakuza se come una cuchara.
—Bueno, en Fulltime Killer, por ejemplo, la violencia es más coreográfica, más fantástica. Sin embargo el uso de la violencia en Election es más realista. El momento en que el yakuza se come la cuchara está basado en un hecho real que descubrimos durante la investigación para realizar el film.

—¿Cómo fue la investigación de campo para conocer las triadas (mafia china)?
—La investigación la empezamos a través de los libros. Luego ya nos pusimos en contacto con gente involucrada en la mafia de la ciudad. Ellos nos ayudaron mucho, aunque hubimos de hablar con muchos intermediarios hasta llegar a los jefes. Nos facilitaron mucha información y nos pidieron que no hiciéramos una película heroísta, porque ellos, decían, no son héroes. Incluso uno de los jefes accedió a salir en la película, aparece leyendo en el templo.

—Sus personajes poseen una marcada ambigüedad moral. Se borran las fronteras entre lo bueno y lo malo en ellos.
—En realidad todos son malos (risas). Creo que todos merecen morir al final… excepto la chica y el niño, claro.

—¿En qué punto considera que se encuentra el actual cine de Hong Kong? ¿Cree que está habiendo una segunda ola de realizadores que lo están renovando fuertemente?
—No creo que haya un rumbo fijo en el cine realizado en Hong Kong. La única tendencia que yo veo es la de intentar adentrarse en el mercado chino, donde hay un inmenso número de espectadores potenciales (que hay mucha gente, vaya).

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—Me llama la atención cómo es su trabajo con los actores. Por poner un ejemplo: Andy Lau, es capaz de rodar a la vez con él un thriller muy violento y una comedia romántica.
—Bueno, en realidad es muy sencillo. Yo tengo muy claro lo que quiero y así se lo pido al actor. Si él, por la razón que sea, no puede hacerlo, nos esperamos una hora y lo volvemos a intentar. Si no puede hoy, pues entonces mañana. Lo importante es que él haga lo que yo necesito. Para él suele ser difícil, para mí no (risas).

—Me puede decir algo de sus próximos proyectos.
—Estoy haciendo una película de pistoleros, se llama "Exiliados". Es sobre un grupo de mafiosos que mantienen unos valores ya anacrónicos, como la lealtad y la integridad. Sus valores ya no son respetados y no sabemos qué va a ser de ellos, quizás mueran todos.

—Para acabar: ¿Qué hay de espiritual en su cine?
—Más que espiritual hay una idea romántica tanto en mis personajes como en mis películas. Si alguien tiene que pagar por sus actos, éste lo hará. Es una cuestión de principios.

© Fotografías de Mario Herrera

Entrevista realizada en Sitges el 14 de octubre de 2005.

Por Beatriz Martínez
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