¿Cine de mujeres para mujeres?

Antes de ponernos a escudriñar, dentro de lo que cabe y de lo que este espacio permite, un filme como En sus zapatos, conviene hacer un alto en el camino y detenernos a considerar la figura de Jennifer Weiner —como autora del libro en que se basa la película— y Susannah Grant —guionista—, ya que esto nos resultará de sumo interés de cara a concretar y delimitar de una manera más clara la cinta. Cuentan, y no se trata de una cuestión anecdótica o baladí, que la única condición que puso la escritora antes de ceder los derechos de adaptación a la gran pantalla de su novela —hemos de imaginar que discusiones económicas al margen— fue que el guión de la película lo escribiese Susannah Grant, la guionista de Erin Brockovich, aquella cinta fabricada para el lucimiento de Julia Roberts, en la que el nombre de Steven Soderbergh podía haber sido transmutado por el de cualquier otro director de Hollywood sin que el resultado de la obra en cuestión cambiase en demasía. Una vez que dejó su trabajo periodístico, Jennifer Weiner se volcó en la escritura de novelas, de bastante éxito de ventas en los Estados Unidos, protagonizadas por mujeres que bordean los 30 años y que se encuentran en plena crisis vital. En este sentido, su obra más conocida es Bueno en la cama —novela que tiene algo más que puntos de concomitancia con En sus zapatos—, en la que una joven de 28 años, periodista de reconocido talento, algo obsesionada por sus problemas de peso y por sus relaciones con los hombres, está siempre dispuesta a ver el lado cómico de las cosas y es capaz de reaccionar con ironía frente a las situaciones más difíciles. Un artículo de su anterior pareja, en una revista de moda femenina, en el que relata abiertamente su vida sexual, la dejará con la autoestima por los suelos, buscando consuelo en el consumo de alcohol y refugiándose en Nifkin, su perro fiel. En un momento dado, cuando la protagonista ya está en el fondo del pozo, decidirá dar un giro a su vida. A medio camino de la novela humorística y del libro de autoayuda, Weiner no ofrece nada nuevo en este terreno —a estas alturas de la función, todos conocemos a Bridget Jones—. Por su parte, Susannah Grant es conocida por los guiones de Por siempre jamás (Ever after, Andy Tennant, 1998), 28 días (28 days, Betty Thomas, 2000) o la ya mencionada Erin Brockovich. Todas ellas son cintas dulces y acarameladas, protagonizadas por alguna de las estrellas de Hollywood con más cotización (Drew Barrymore, Sandra Bullock y Julia Roberts), en las que la labor de la guionista no traspasa la línea de lo escabroso para situarse, siempre, en la esfera de lo complaciente y previsible.

De esta guisa, En sus zapatos pertenece, de manera inevitable, al género chick-flick; es decir, al de aquellas películas hechas especialmente para degustación de un público femenino. Otra cosa es preguntarse quién decide llevar a la pantalla un proyecto como éste y bajo qué parámetros determina el espectro de población al cual dirigirlo. Quien confunde la ñoñería con lo femenino, seguramente también debe pensar que el género de acción es exclusivamente masculino o que un cuento infantil trasladado al cine tan sólo es cosa de niños. Para quienes se mueven por estos perfiles estancos en el mundo del cine, y también por la vida, les debe resultar chocante, al menos, que en las salas en las que se proyectan películas como Match Point —protagonizada por la bellísima Scarlett Johansson— las mujeres sean mayoría. No se trata de una cuestión de gustos, simplemente de inteligencia.

A tenor de lo expuesto, queda claro que En sus zapatos no depara sorpresa alguna. El relato se sumerge en las aguas de lo sentimental pero nunca llega al fondo. Como valor positivo cabe resaltar que jamás cae en los excesos sentimentales, distinguiéndose así de otras películas en las que este valor añadido acaba por edulcorar hasta lo indigesto sus propuestas. De este modo, la historia sobre dos hermanas con nada en común, salvo que ambas gastan el mismo número de zapato, recurre al continuo contraste de las protagonista en aras de una muy previsible reconciliación final. Maggie (Cameron Diaz) es una chica guapa, alegre, desenfadada y analfabeta funcional, que apenas consigue mantener un puesto de trabajo y que cree que su mayor valor reside en la atracción sexual que despierta en los hombres. Rose (Toni Collette) es una brillante abogada formada en Princeton que trabaja en un gabinete jurídico importante de Filadelfia. Con su monótono trabajo, lucha constantemente contra la báscula y nunca se siente cómoda con la ropa que lleva. Su baja autoestima repercute de manera directa en su relaciones con los hombres. Rose sortea sus depresiones con la compra compulsiva de zapatos, porque siempre le quedan bien, pero desgraciadamente tiene pocas oportunidades de lucirlos y sacarlos del armario. Las envidias y los reproches mutuos serán el motor de la narración; la inversión de los papeles y el acercamiento de estos perfiles opuestos serán el colofón que se vislumbra desde el inicio de la película y que vendrá articulado a través del personaje de Shirley MacLaine (prefiero no ahondar en él, por no entorpecer una de las pocas cosas que pueden sorprender al espectador).

Hablábamos al principio del rol que Steven Soderbergh sostuvo en Erin Brockovich. Opiniones del mismo calado se pueden extrapolar, en esta ocasión, por lo que se refiere a Curtis Hanson. El autor de L.A. Confidential (ídem, 1997) y Jóvenes prodigiosos (Wonder Boys, 2000), sus dos mejores obras, reafirma con esta película su condición de artesano. Es difícil buscar en su filmografía un nexo de unión, por más que se empeñe el propio Hanson en resaltar que sus filmes hablan sobre personas que luchan por comprender qué está sucediendo con sus vidas.

Para finalizar, tan sólo señalar que uno de los pilares más sólidos en los que se sostiene el filme reside en el elenco de personajes secundarios y en el humor que éstos desprenden. El sentido del humor que desprende la cinta ayuda a la sensación final de fábula reconfortante, a pesar de la amargura de alguno de sus pasajes. Una lástima, pocas bazas para ganar la partida.

Por J.A. Souto Pacheco
cartel

Estados Unidos, 2005. T.O.: In her shoes. Dirección: Curtis Hanson. Producción: Ridley Scott, Carol Fenelon, Lisa Ellzey y Curtis Hanson. Guión: Susannah Grant; basado en la novela de Jennifer Weiner. Música: Mark Isham. Fotografía: Terry Stacey. Montaje: Craig Kitson y Lisa Zeno Churgin. Diseño de producción: Dan Davis. Vestuario: Sophie de Rakoff. Duración: 130 min. Intérpretes: Cameron Diaz (Maggie Feller), Toni Collette (Rose Feller), Shirley MacLaine (Ella Hirsh), Mark Feuerstein (Simon Stein), Anson Mount (Todd), Richard Burgi (Jim Danvers), Candice Azzara (Sydelle Feller), Brooke Smith (Amy), Eric Balfour (Grant).