El argumento del film es célebre: el muy británico capitán Thorndike, experto cazador  cansado de abatir fieras salvajes, se propone a sí mismo dar caza a la pieza más protegida del momento: Adolf Hitler, pero simplemente para probarse que es capaz de realizar la captura, tan sólo como un simulacro. Para ello se interna en Berchtesgaden, cuartel general nazi, y cuando tiene a tiro al dictador aprieta el gatillo de su arma descargada. Lo ha conseguido, sonríe satisfecho y da por finalizada su misión; sin embargo, duda un instante y piensa qué pasaría sí... entonces decide cargar su fusil, y cuando se dispone a disparar es atrapado por los nazis.

La película llega de la mano de la Fox, en el que probablemente sea el momento de mayor estabilidad de Lang en Hollywood. Para esta compañía acaba de realizar dos rentables westerns que le sirven de salvoconducto para realizar un tema en el que estaba particularmente interesado. Con guión de Dudley Nichols, rodado y estrenado en un lapso de tan sólo tres meses, Man Hunt será el primero de los films del denominado ciclo antinazi de Lang (1) y probablemente el mejor de todos ellos, realizados —y ahí radica gran parte de la importancia de esta serie languiana— desde el presente, desde el momento en el que la historia (la Historia, si se prefiere) está teniendo lugar (como las películas neorrealistas al mismo tiempo en Italia), y no con la confortabilidad de la distancia al hablar de hechos históricos del pasado. 

El título original La Caza del Hombre (el español El hombre atrapado, aunque bastante gráfico, reduce un tanto el campo de acción del original) funciona como casi siempre sucede con Lang, en una doble dirección. Por un lado, define la acción que da comienzo al film: la caza de Adolf Hitler, pero por otro, habla de la implacable persecución que ejercerán a partir de ese momento los nazis sobre Thorndike (Walter Pidgeon) tras escapar milagrosamente de Alemania, hasta su acorralamiento definitivo en una gruta de la campiña inglesa. Esta inversión del personaje principal, que en Man Hunt pasa de ser el perseguidor al perseguido, está presente en buena parte de los films de Lang y en muchas ocasiones es el origen de la sensación de ambigüedad e incomodidad que recorre su obra y que impide un acercamiento relajado por parte del espectador. La dualidad de personajes como los de M (el asesino convertido en víctima), Furia (donde el ajusticiado Joe Wheeler se convierte en justiciero), o el Tom Garret de Más allá de la duda son ejemplos de ello.

En Man Hunt lo ambiguo se introduce de modo menos sutil que en otros films del vienés al presentarse de la mano de la parábola de concienciación política, y por tanto  de mensaje claro y directo, sin las cualidades perturbadoras tan gratas a Lang; influyendo, pese a todo, en la evolución del carácter de Thorndike pero en menor medida en el espectador que desde un inicio toma partido por él de modo claro y definitivo.

Lang somete a su aventurero protagonista a una brutal persecución, que se inicia en Alemania pero que rápidamente se traslada a Inglaterra. Espacio-refugio en el que en un principio Thorndike se cree a salvo (está en su isla) pero que rápidamente se convertirá en terreno peligroso (el fascismo está por todas partes). Con ello Lang va dinamitando paso a paso las certezas de su personaje, que terminará por acudir de modo casi involuntario a la ayuda desinteresada de una joven prostituta (Joan Bennett) que le salvará la vida. Thorndike, para no tener que intervenir en el conflicto (2), huye de Londres y se refugia en una cueva en la montaña, pero también hasta allí llegará su perseguidor, obligándolo definitivamente a tomar partido, impulsado en gran medida por la injusta muerte de la joven. Así, Thorndike, partiendo desde su distanciada postura inicial del gentleman que tan sólo caza por diversión y ya concluida su particular odisea de ida y vuelta, regresará a Alemania para cerrar el círculo al que él mismo había dado comienzo, pero ahora enrolado como paracaidista del ejército británico y esta vez con un objetivo que cumplir (3).

La tensión, concisión e implacabilidad características de la puesta en escena de Lang se extienden una y otra vez por el metraje de Man Hunt, convirtiéndolo en uno de sus films más representativos. Ejemplos de ello son: el sentido del ritmo de la secuencia de apertura articulada en torno a los planos detalle de Thorndike y su arma y el pleno sentido otorgado a los contraplanos; la fisicidad de las marcas de los zapatos que deja el cuerpo inerte de Thorndike al ser arrastrado sobre las alfombras del cuartel nazi; la escena del interrogatorio planificada mediante insistentes contrapicados sobre el general nazi (George Sanders) vibrando a la luz del fuego, mientras se nos niega el contraplano de Thorndike reducido a una mera sombra; la cadencia de la escena de la persecución en el metro, de progresiva desnudez, eliminando todo lo accesorio para acabar sintetizándose en un plano de total oscuridad atravesado por una luz relampagueante en la muerte de John Carradine; o la sublime despedida entre Pidgeon y Bennett, probablemente la escena más emotiva del film, construida únicamente con una barandilla, la niebla y las luces en fuga, en la que el personaje de Joan Bennett decide "humillarse" por amor y con ello salvar nuevamente la vida de Thorndike (4).

La fatalidad está presente en Man Hunt desde su mismo arranque. Ese tétrico juego del destino tan grato a Lang, ese "qué hubiera pasado si Thorndike hubiera apretado el gatillo" aparece aquí como indica Quim Casas en su estudio de "Nosferatu" (5) , más turbador que nunca: si en Sólo se vive una vez asistíamos impotentes a la imagen de Henry Fonda encuadrado por una mirilla telescópica y sólo podíamos desear que no fuese abatido, aquí es ni más ni menos Adolf Hitler quien está en el punto de mira y como espectadores podemos desear lo que queramos pero sabemos, y de ahí la ironía, que el disparo no se producirá jamás.

(1) Seguido cronológicamente de Hangmen Also Die (1943) y Ministry of Fear (1943), y un cuarto film si incluimos Cloak and Dagger (1946), realizado una vez finalizada la guerra.

(2) Trazando aquí Lang y Dudley Nichols paralelismos evidentes con la situación  no intervencionista de los EEUU en ese momento histórico.

(3) El viaje interior de Thorndike guarda paralelismos con el del Maharajah Chandra en El tigre de Esnapur-La tumba india, ambos realizan una evolución hacia el conocimiento por la vía del despojamiento. Thorndike abandonará los lujos a los que está acostumbrado para refugiarse en una cueva de la que sólo saldrá para luchar contra la injusticia; por su parte, Chandra tras destruir todo lo que ama o cree abandona sus riquezas para ponerse al servicio de un sabio eremita.

(4) Lang cuenta que para rodar esa escena tuvo que improvisar un plató inexistente con dinero de su propio bolsillo, junto a Arthur Miller (director de fotografía) y Benny Silvi (ayudante de dirección), ya de madrugada, utilizando  los restos de otros decorados y a escondidas de  Zanuck.

(5) América a través de un parche y un monóculo, Quim Casas. Nosferatu nº47, diciembre 2004.

Por Ángel Santos Touza
manhunt