Pequeña y eficaz
You and me no tuvo gran recibimiento de público en su momento, fue vista por gran parte de la crítica y por la mayoría de los analistas de la obra de Lang como su primer gran tropiezo, y el mismo director ha renegado de la película en repetidas ocasiones. Estas repercusiones son comprensibles: Lang venía filmando películas de carácter oscuro y de atmósferas recargadas, cuando no retorcidas y enfermizas, y estos aspectos ya habían devenido una marca autoral, que crítica y público esperaba en cada nuevo film.
Esta película fue entonces una sorpresa, lo más cercano a una comedia romántica llana que jamás pudo haber creado Lang, carente de mayores ribetes trágicos, con personajes queribles, interludios musicales y mensaje explícito bienpensante y moralista(1). Es probable que a medida que el pesimismo fuese calando más y más hondo en la sensibilidad de Lang, maccarthismo mediante, él renegara con mayor desdén de esta pequeña gran obra.
De todos modos, con el tiempo You and Me fue adquiriendo la dimensión de película de culto y si bien no merecería formar parte de la "filmografía esencial de Lang", se trata de un film sumamente interesante y disfrutable, y el extraño cruce de géneros que en él se hace presente le da su bien ganado estatuto de rareza. Para ilustrar mejor esta afirmación basta decir que en los primeros quince o veinte minutos hay dos escenas musicales, y prácticamente no va a volver a haberlas en el resto de la película. Esto se debe a que el gran compositor Kurt Weill se retiró a mitad del rodaje, y fue tristemente reemplazado por Boris Morros, quien no supo adaptarse a la forma de filmar de Lang, exigente entre otras extravagancias de que la música se tocara en el mismo plató en el momento de la filmación. El puntilloso director recordaría años más tarde con profunda decepción la escena en que expresidiarios intentan una melodía golpeando utensilios.
Pero a pesar de todo la película tiene sus atmósferas, buenas dosis de suspenso, un comienzo clippero insólito, un muy buen ritmo narrativo, vueltas de tuerca varias y la presencia impagable de Sylvia Sidney, una de las más adorables féminas del universo languiano(2). Si bien a Lang se le ha acusado, y con razón, de misoginia (probablemente Perversidad —Scarlet Street, 1945— sea una de las películas más misóginas existentes) debe tenerse en cuenta que sus personajes femeninos por lo general poseen una gran iniciativa y están muy bien plantados, cuando no son directamente mujeres de armas tomar, como la Krimilda de Los nibelungos (Die Niebelungen, 1924), la Gina de Cloak and dagger (ídem, 1946) o la Debby de Los sobornados (The Big Heat, 1953). En You and Me Sidney terminará por convencer a los delincuentes, mediante su sentido común, su inteligencia, su persuasión, una tiza y un pizarrón, que "el crimen no paga", en una forma ilustrativa y poco común de hacer cine con el uso de las matemáticas.
Lang toma como protagonistas a Helen y Joe (SYlvia Sidney y George Raft), dos ex convictos que pretenden enderezarse, chivos expiatorios en una sociedad que les evita y excluye. Un empresario benévolo y progresista los contrata para que trabajen en su tienda (Lang renegaría más adelante de este personaje, aduciendo que un empresario tan considerado sólo puede existir en un cuento de hadas), y terminarán casándose. Aquí surge lo que suele llamarse un "duelo romántico", es decir, una relación de medias verdades o verdades no dichas, malentendidos y algún encontronazo, con buena dosificación de tensiones, que derivan en Joe involucrándose en un asalto a la misma tienda junto a otros ex convictos. Para la estructura del relato una fuente inspiradora fundamental fue el teatro de Bertolt Brecht, donde se hacía uso similar de las sorpresas y la distancia, así como de desenlaces de corte moralista en los que se invita al espectador a razonar, sin que por ello se deje de entretenerlo.
En los años 30 Lang ya vendría asentando las bases de lo que años más tarde se llamaría film noir, y si bien los personajes de You and Me no son típicos del género, sí la elección de ex presidiarios como protagonistas. A nivel estético la película ya es film noir puro: uso del claroscuro, cámaras en ángulos poco convencionales, juegos de sombras, tomas de exteriores nocturnas, tomas de interiores en apartamentos pequeños y asfixiantes.
Y para los que afirman que Lang en su etapa norteamericana no hizo más que filmar la misma historia una y otra vez, sería bueno que se acercaran a esta original joyita, que junto a rarezas como El ministerio del miedo (Ministry of Fear, 1944), Cloak and Dagger o Los contrabandistas de Moonfleet (Moonfleet, 1955), hace otra de las excepciones a la regla.
(1) Decisiva debe de haber sido la presencia de la guionista Virginia Van Upp, abocada a obras de este tipo.
(2) Quien también trabajó con Lang en Furia (Fury, 1936) y Sólo se vive una vez (You Only Live Once, 1937)
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