Al otro lado del espejo

Cuando uno se acerca a un artista con respeto e incluso con admiración por su trabajo, espera de un modo u otro que éste le ofrezca respuestas concretas, directrices y caminos por los que transitar; certezas en definitiva, no ya de cómo realizar tal o cual proyecto o de cómo dedicarse al arte (si es que el interesado padece del impulso creativo), sino de 'cómo vivir'; e invariablemente uno sale defraudado del empeño y llevando sobre los hombros más preguntas y menos respuestas que cuando se acercó a él en busca de consejo.

Esta es la sensación que a uno le puede asaltar tras el visionado de 10 On Ten: película-ensayo, lección de cine, explicación (¿excusa?), etc... a propósito de la realización de Ten, penúltimo largometraje de Abbas Kiarostami, si uno se acerca de manera imprudente a ella. Producto característico de cierta tendencia del cine moderno y por ende 'autoreflexivo' (ombliguista que dirán algunos) que de la mano de cineastas como Jean-Luc Godard en sus 'films-scenarios', tratan de hacer partícipe al espectador de la búsqueda personal de los 'cómos' y 'porqués' de la realización de tal o cual film. La proposición de Kiarostami en correspondencia con su mirada sobre la realidad deviene en un resultado más directo y didáctico, menos poético y enigmático que la del suizo, matizando esto con unos cuantos 'peros'; uno se nos aparece en la sala de montaje alimentando la imagen de científico loco, el otro, más accesible, al volante de un coche recorriendo los senderos por los que discurren sus films.

El cineasta iraní es además uno de los más proclives a mostrarse (no sin ciertas reservas) al otro lado de las cámaras para dar cuenta de los motivos, formas e intereses que rodean la construcción de sus obras. Así podremos encontrar a poco que nos lo propongamos numerosas entrevistas filmadas con el director de El sabor de las cerezas (Ta'm e guilass, 1997), generalmente como alimento de las secciones de extras en los dvds. Entre estas apariciones me gustaría destacar la realizada por Jean-Pierre Limosin para la serie televisiva "Cinéma de Notre Temps" acertadamente titulada Abbas Kiarostami, verdades y mentiras (1994); La leçon de cinéma de Abbas Kiarostami, entrevista de casi una hora de duración elaborada por Mohdej Famili a propósito del estreno de El viento nos llevará (1999), en la que Kiarostami habla frente a la moviola de la construcción de este film con inusitada sinceridad y ganas por comunicarse; y la película del japonés Yuji Mohara A week with Kiarostami, documental realizado a modo de making off durante el rodaje del mismo film.

La película (artefacto) que nos ocupa, 10 On Ten responde a priori a una misma necesidad explicativa que el ensayo de Famili o el de Mohara pero entre las que se establece una diferencia fundamental. En estas últimas Kiarostami es el personaje interrogado o investigado y en aquella se convierte en demiurgo, dirigiendo su propia entrevista, situándose a un lado y al otro del espejo. Por tanto en 10 On Ten tenemos que hablar de una puesta en escena, tan elaborada como en cualquier otro de sus films: Kiarostami se nos muestra conduciendo un todoterreno por los caminos que rodean Teherán y que ya nos presentara en El sabor de las cerezas  y en un encuadre similar a los ya utilizados para filmar a sus propios personajes. Kiarostami dirige, y por tanto actúa. De ahí que debamos interpretar sus interesantes confesiones como partes de un discurso a medio elaborar, incompleto del que debemos extraer nuestras propias conclusiones (como dice en la película de Famili, no le gusta dar todo por comprendido, prefiriendo que sea el espectador quien complete los huecos).  Kiarostami se presenta de cara al espectador, como un profesor, y a lo largo de los noventa minutos de la cinta explica los diez puntos sobre los que se sostiene Ten y por extensión su filmografía (1). Y como buen profesor su discurso es sumamente interesante pero no nos sirve a modo de llave maestra para acceder a verdades ocultas en su obra, sino para recodarnos lo que ya sabíamos que estaba allí (seamos o no conscientes de ello) y despertar aquello que palpita en nuestro interior.

De hacer caso a sus palabras sacaríamos la conclusión de que Kiarostami no estaba allí, que él no ha hecho nada, que simplemente se dedica a observar la realidad y se encuentra las películas a medio hacer. Y aunque parte de verdad hay en ello, también es cierto (como podemos comprobar en el documental de Mohdej Famili ya citado)  que el director dedicó una jornada completa de rodaje a establecer la dirección en que una manzana debería rodar al caer al suelo.

La conclusión que se puede extraer de esto es que el mejor acercamiento para comprender a Kiarostami y su obra sigue siendo, obviamente, contemplar sus films y la mirada por él vertida en ellos. "La última lección" es el título del capítulo que cierra 10 On Ten y es una perfecta muestra de la humildad, ironía y del orgullo (sí, me contradigo, lo sé) del cineasta. En este capítulo Kiarostami dedica unas advertencias al espectador. Más o menos son estas: «Olvídate de todo lo que he dicho hasta ahora, esto no sirve para nada, sólo me sirve a mí, busca tu propio camino». Pero aún hay más (y con atención especial a los estudiantes de cine): «Si buscáis el éxito en tanto que cineastas, como otro cineasta, quiero daros un único consejo: no olvidéis la fórmula del cine americano». Tras esta advertencia, el cineasta baja del coche y si uno está atento a la banda de sonido, que tanta importancia tiene en sus películas, podrá oír al señor Abbas Kiarostami emitir una sonora meada en off... Se cierra el telón.

(1) Los puntos sobre los que hablará son los siguientes: 1) El paisaje y la naturaleza. 2) La cámara. 3)  El Tema. La realidad, la vida cotidiana. 4) El guión. 5) La localización. 6) La música. 7) El actor. 8) Los accesorios. El maquillaje y el vestuario. 9) El director. 10) La última lección. Un consejo.

Por Ángel Santos Touza
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