Un digno desenlace
Bryan Singer, el director de las dos primeras entregas cinematográficas de las aventuras de los X-Men abandonó a los mutantes. Otro superhéroe se interpuso en su relación. El de Superman será un regreso comparable al reciente retorno de Batman: un cambio de actores, de creadores-productores, y en definitiva lo que viene siendo un traspaso de la franquicia con cierta libertad creativa para comenzar desde cero. Así, La patrulla X necesitaba un nuevo director, pero procurando no cambiar también de aires.
Era esta pues la duda previa al estreno de X-Men: La decisión final, si el sustituto de Singer conseguiría cerrar la trilogía a la altura de su predecesor. El elegido para finiquitar el proyecto ha sido Brett Ratner y no se puede decir que la cosa haya quedado mal. Tampoco voy a excederme en loas y alabanzas, máxime teniendo en cuenta que a mí las dos primeras no me dieron ni frío ni calor, siendo, eso sí, entretenidos espectáculos de acción que no defraudaban a casi nadie. En cualquier caso no niego que esta tercera entrega me ha ofrecido exactamente lo que esperaba de ella, y creo que no habrá dejado descontentos a los admiradores de las dos películas anteriores.
Estéticamente, es un calco de las dos películas previas, y cuenta con cuanto una tercera entrega necesitaba: el mismo reparto que las dos anteriores, pero complementado con nuevos personajes y sus correspondientes mutaciones (Vinnie Jones como el mastodóntico y destructivo Juggernaut, Ellen Page —la tierna niñita de Hard Candy— es Shadowcat, Kelsey Grammer como La Bestia y Ángel interpretado por Ben Foster entre otros), al menos uno de los guionistas de la anterior entrega (Zak Penn), algo que siempre ayuda a estructurar la continuidad entre ambos proyectos, y por supuesto una excusa argumental convincente que permita continuar con la saga contándonos algo más que las disputas entre Cíclope y Lobezno (aquí suprimidas por cierta razón de peso) y sus respectivos escarceos con Jean Grey/Fénix o los celos de Pícara cuando ve a su pretendiente patinando acaramelado con la chica que atraviesa las paredes.
En este caso se trata del descubrimiento de "la cura". Una simple inyección que convertirá a los mutantes en seres humanos, y que por supuesto solo se inyectará de forma voluntaria. Sin embargo, Magneto (una vez más, Ian McKellen destacando sobre sus jóvenes compañeros de reparto), receloso y con razón de tan altruistas razones, no dudará en reunir un ejército de mutantes para conseguir acabar con tamaña ofensa al don que la naturaleza les ha dado. En la otra cara de la moneda, mutantes como Pícara que ven en "la cura" el fin de sus pesares: podrá besarse e incluso refrotarse con Iceman sin temor a dejarlo frito en el sitio.
Los acérrimos seguidores de las historias de Stan Lee probablemente echarán en falta la presencia de algunos otros mutantes como Gámbito o Rondador nocturno, que ya apareciese en la segunda parte, o algo más de protagonismo de Mystica (Rebecca Romijn), bella y malvada a partes iguales, pero sí es cierto que podrán disfrutar como en las anteriores ocasiones de unos efectos especiales a la altura de las circunstancias que ciertamente me han sorprendido para bien, y también como en las entregas previas, puestos al servicio de la acción sin caer en el error de producciones tan olvidables como las dos últimas entregas de Matrix, por citar los ejemplos más enervantes, en el que el guión era prácticamente inexistente y el único sentido de todo lo que había escrito en él era para justificar de algún modo el derroche de efectos especiales.
Por supuesto, y a pesar de que digan que este será el cierre definitivo de la trilogía, el desenlace cierra algunas puertas pero deja otras entreabiertas, y obviamente, mantiene a Lobezno (excepción hecha del divertido cierre con Magneto) en el punto de mira. No olvidemos que al año que viene llegará su propia película a nuestras pantallas. |
| EE.UU., 2006. T.O.: X-Men: The Last Stand. Dirección: Brett Ratner. Guión: Zak Penn y Simon Kinberg. Producción: Avi Arad, Ralph Winter y Lauren Shuler Donner. Música: John Powell. Fotografía: Dante Spinotti. Montaje: Mark Helfrich, Mark Goldblatt y Julia Wong. Diseño de producción: Edward Verreaux. Vestuario: Judianna Makovsky. Duración: 104 min. Interpretación: Hugh Jackman (Logan/Lobezno), Halle Berry (Ororo Munroe/Tormenta), Patrick Stewart (Profesor Charles Xavier), Ian McKellen (Eric Lensherr/Magneto), Famke Janssen (Dra. Jean Grey/Phoenix)), Anna Paquin (Marie/Pícara), Kelsey Grammer (Dr. McCoy/Bestia), Rebecca Romijn (Raven Darkholme/Mística), James Marsden (Scott Summers/Cíclope), Shawn Ashmore (Bobby Drake/Hombre de Hielo), Aaron Stanford (John Allerdyce/Pyros), Daniel Cudmore (Piotr Rasputin/Coloso), Vinnie Jones (Cain Marko/Juggernaut), Ben Foster (Warren Worthington III/Ángel), Ellen Page (Kitty Pryde/Shadowcat), Dania Ramirez (Callisto), Michael Murphy (Sr. Warren Worthington), Eric Dane (Jamie Madrox/Hombre Múltiple). |
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