La mirada lateral de Amos Gitai
Cuando el pasado mes de noviembre tuve la ocasión de ver Free Zone en el marco de 'Cineuropa' —modesto festival celebrado anualmente en Santiago de Compostela compuesto exclusivamente de espectadores y películas, en una de las contadas ocasiones en las que por Galicia podemos disfrutar de cierto tipo de cine— caminaba hacia la sala con una curiosidad malsana por ver si mis previsiones respecto al tipo de espectador que me iba a encontrar en la proyección de la última película de Amos Gitai se cumplían o no (me van a tener que disculpar la presunción, pero cuando uno dedica la mayor parte de su tiempo a observarse y a observar, llega en ocasiones a este tipo de conclusiones). Sabiendo que, pese a su reputación fuera de nuestras fronteras, Gitai es un director casi desconocido en todo el país y que sus películas no llegan más que a festivales o filmotecas (1) y que el suyo es además uno de esos casos de cineastas que caminan en solitario en el panorama del cine actual al margen de corrientes y tendencias más o menos pasajeras, practicando un cine basado en la rigurosidad formal y la experimentación con las estructuras narrativas pero sin viso alguno de 'modernidad' y que, por si esto no fuese suficiente para espantar a más de uno, su condición de (¿único?) director israelí, aunque de adopción "intelectual" francesa, preocupado de modo más o menos directo en sus films por cuestiones sociales y políticas, hacen que a priori no goce de altas cotas de celebridad incluso entre críticos y cinéfilos (2).
Como iba diciendo, de camino hacia la sala de proyección la curiosidad por ver si como pensaba el más que probable escaso público estaría formado por estudiantes de historia, periodismo y ciencias políticas —Compostela es una ciudad universitaria con afición por los movimientos sociales y las actitudes políticas y además las facultades de Historia y Periodismo están situadas casi inmediatamente detrás del teatro en el que se celebra el festival— con ganas de ver una suerte de documento filmado que nos hiciera hervir la sangre contemplando injusticias ya intuidas o viniera a confirmar nuestras teorías sobre el estado de cosas entre palestinos e israelíes (3), y claro, conociendo las películas de Gitai ya me frotaba las manos.
Efectivamente la sala estaba casi vacía y por supuesto no había rastro de los habituales en otras sesiones con más tirón mediático (el día anterior se presentaba la última película de Tsai Ming-liang y la sala se había llenado) y si uno aguzaba el oído podía percibir ya conversaciones que prefiguraban variadas teorías políticas. Las luces se apagan, comienza el film y en la pantalla, tras el habitual cartón de título bilingüe en hebreo e inglés, negro sobre blanco y rojo, de casi todas las películas de Gitai, aparece un plano corto de Natalie Portman sentada, intuimos primero, luego confirmamos, en el asiento trasero de un coche, mirando a la derecha del espectador hacia algún punto fuera de cuadro tras la embarrada ventanilla; el plano continúa, comienza a sonar música pero nadie habla, y Natalie comienza a llorar; el plano continúa y su llanto se hace más intenso; el plano continúa y el público comienza a moverse inquieto en sus asientos, el plano continúa y se producen los primeros carraspeos... ¿Dónde está el conflicto palestino-israelí? ¿Quién es esa chica, por qué llora? ¿No nos habremos metido en una película intelectual?... varios minutos de cine (y sólo cine, no de política) sobre el rostro de Natalie Portman más tarde (la sensación de estar viendo a la Princesa Amidala de Star Wars desnuda de sus ropajes interestelares era turbadora), Gitai ya había eliminado todo tipo de idea preconcebida que el espectador se pudiera haber traído de casa sobre 'qué' es lo que se va a representar en la pantalla y 'cómo' se va a representar. Rebecca (que así se llama el personaje encarnado por Portman, aunque todavía no lo sabemos) pide a alguien sentado en el asiento del conductor que la saque de allí, no importa a dónde, y la película entonces se pone en movimiento, con el movimiento del taxi en el que ella viaja y del que saldrá en contadas ocasiones durante el film, recorriendo territorios israelíes y palestinos hasta llegar a la Free Zone, especie de tierra de nadie, lugar de libertad (económica) en el que se debe arreglar un trato con respecto a la venta de coches importados.
La película caminará a partir de ese momento a través de la mirada curiosa e inocente de Rebecca (estadounidense de origen judío) y la relación que ella establece con Hanna Ben Moshe (Hanna Laszlo), la israelí conductora de su taxi, y Leila (Hiam Abbass), palestina, la otra parte implicada en el trato económico. Tres mujeres juntas que tratarán de entenderse y resolver sus diferencias (la confusión lingüística es considerable: en la película se habla español, francés, inglés, hebreo, árabe...). Conflicto que Gitai presenta de modo íntimo, en cada fotograma de su(s) película(s) partiendo siempre del individuo, de lo humano y llegando aquí, como en tantas otras ocasiones, a amargas conclusiones.
(1) Desconocimiento solucionado en parte gracias a la generosa retrospectiva que viajó por las filmotecas de la península en 2004 y la edición ese mismo año de un pack con cuatro de sus películas en dvd y la aparición en videoclubs de Edén.
(2) Como se pudo comprobar por la escasa asistencia de público en el citado ciclo de la Filmoteca de Catalunya, en el que compartía programación con Fellini y la sala se vaciaba antes de cada proyección del israelí.
(3) Como indica acertadamente Hilario J. Rodríguez en su reseña de "Dirigido por…", parece que este es uno de los conflictos mundiales sobre los que todos gozamos de opinión.
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Israel, Francia, España y Bélgica, 2005. T.O.: Free Zone. Dirección: Amos Gitai.
Guión: Amos Gitai y Marie-Jose Sanselme. Producción: Nicolas Blanc, Michael Tapuah y Laurent Truchot. Fotografía: Laurent Brunet. Montaje: Isabelle Ingold y Yann Dedet. Diseño de producción: Miguel Markin. Vestuario: Aline Stern. Duración: 90 min.
Interpretación: Natalie Portman (Rebecca), Hanna Laszlo (Hanna), Hiam Abbass (Leila), Carmen Maura (Sra. Breitberg), Aki Avni (Julio), Makram Khoury (Samir 'el Americano'), Uri Klauzner (Moshe), Liron Levo (Aduanero), Tomer Russo (Aduanero), Adnan Tarabshi (Mecánico), Shredy Gabarin (Incendiario).
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