Una de las primeras propuestas que nos planteamos en la dirección de Miradas en relación al dossier de la crítica, que en un futuro ibamos a abordar (estoy hablando de la segunda mitad de 2004, cuando empezamos a gestar este proyecto), era la posibilidad de abrir un foro donde todas las voces de la revista, amigos, colegas y personas relacionadas de algún modo con el mundo de la crítica, pudieran expresar su parecer sobre el tema. Personalmente, y en un principio, más que dar la palabra a una gran cantidad de gente, me resultaba más idóneo e interesante centrar la atención en aquellos críticos o estudiosos más relevantes y entrevistarles a fondo. No había problema, pues no eran objetivos divergentes o excluyentes, sino complementarios. Sin embargo, una vez embarcados en el proyecto, definida ya la manera de cómo sería ese espacio abierto de opinión (un cuestionario de tres preguntas), me di cuenta que estaba equivocado, pues era una magnifica oportunidad para contraponer diversidad de planteamientos y opiniones, como si se tratara de una gran mesa redonda, donde cada uno puede encontrar razonamientos afines, reflexiones de diferente calado, e incluso llegar a comprender otros pensamientos, en principio alejados de lo que defendemos y creemos; y a esto se añadía la posibilidad de contar con presencias de todas las partes del mundo... Un auténtico lujo.
Las preguntas que hemos puesto en común son las siguientes:
[1] —¿Qué es para ti la crítica? Describe, en tu opinión, cuál debería ser su objetivo y/o función (de existir alguno).
[2] —¿Qué opinión te merece la crítica de tu país? Enumera brevemente sus aciertos / errores y qué cambios introducirías para su mejora.
[3] —¿Cuáles son los escritores y/o críticos de cine que más te interesan? ¿Destacarías alguna obra monográfica al respecto?
Obviamente no hemos impuesto restricción de ningún tipo, ni extensión máxima (o mínima) de las respuestas, ni obligación de contestar todas las preguntas (aunque nadie ha dejado de hacerlo), ni ninguna clase de cortapisa. Las respuestas numeradas se presentan agrupadas por autor (ordenados alfabéticamente), del cual se indica su labor, medio donde trabajan y/o institución a la que pertenecen; en la parte derecha de la página existe un menú desplegable con los nombres de cada participante que da acceso directo a sus respuestas.
Dado que han sido muchos los que participan en este espacio abierto (y como tal cualquiera puede enviarnos sus anotaciones y comentarios, o incluso contestar al cuestionario: lacritica@miradas.net), he decidido repartir las opiniones, de forma arbitraria, entre la dos partes del dossier. No puedo dejar de agradecer a Jorge-Mauro de Pedro, Alejandro Díaz y Josep Marín su colaboración en este espacio, ayudando en la confección del mismo, contactando con críticos, e incluso, a veces, traduciendo sus textos.
Y, naturalmente, a todos los que habéis participado con vuestras opiniones ¡muchísimas gracias por sumaros a esta iniciativa! ¡Nos leemos! (En junio, volvemos, con el resto, no se os olvide).
Fernando Alonso Barahona
escritor y crítico de cine; web personal
1La crítica sobre arte es una operación arriesgada: ¿tan sólo los artistas debieran hacer crítica?, ¿hasta qué punto es válido que alguien que no es capaz de crear por sí mismo, se permita criticar las obras ajenas? Pero sin embargo existe y cumple su función. El objetivo de la escritura sobre cine (mejor que crítica) es dar a conocer obras y autores, profundizar en las circunstancias, proporcionar información valiosa, buscar las claves creativas y... por ultimo, dar la opinión personal del firmante de la crítica sobre la obra estudiada. Todo lo primero puede aspirar a una objetividad y debe ser tratado con rigor. La opinión siempre estará teñida de saludable subjetivismo. Y es bueno que sea así.
2 Resulta inteligente no fiarse demasiado de la crítica, española o foránea. Tal vez lo óptimo sea buscar la información y el rigor para luego forjar la opinión personal y dejar la del crítico tan sólo como una referencia. El principal error de algunos críticos es su aparente falta de formación artística y cinematográfica. El error de otros es el sectarismo y la manipulación que gusta de etiquetar a los artistas según sus comportamientos personales y políticos. En general son mejores los libros de cine que las críticas sobre películas que aparecen en medios de comunicación. Aunque no siempre fue así.
3Resulta apasionante leer los escritos de cinéfilos que con el tiempo se convirtieron en directores: los franceses de Cahiers du Cinéma (Truffaut, Godard, Chabrol, Rohmer) o los americanos como Peter Bogdanovich, o los españoles como Rafael Gil y José Luis Garci. Es muy interesante el núcleo creado en torno a "Présence du cinéma": Louis Marcorelles, Michel Mourlet, y la obra de estudiosos serios, aunque se deba discrepar en algunas ocasiones de ellos, como Andre Bazin, Robin Wood, Andrew Sarris, Mike Munn o Penélope Gilliat. En España fue muy destacable la labor de Félix Martialay en Film Ideal, la mejor revista de cine que ha habido en nuestro país. Y me interesa sobre todo el trabajo de escritores completos más que de críticos, tales como Juan Manuel de Prada, Eduardo Torres Dulce o Julian Marías. Pero tambien críticos puros como Pascual Cebollada en el pasado o Rodríguez Marchante en la actualidad. ¿Obras? "El cine de Julian Marías" o "El cine según Hitchcock" de Truffaut.
Raúl Álvarez
redactor Guía del Ocio de Madrid y colaborador de Miradas de Cine
1La crítica es, ante todo, un ejercicio periodístico, y como tal debe tener en cuenta que se dirige a un público, un público que busca orientación, una opinión formada y apoyada en argumentos que inviten —o no— a ver un filme. Es un género de opinión (subjetivo), pero en ningún caso debe convertirse en un vehículo de lucimiento personal o en trinchera desde la cual disparar contra realizadores o actores que caen mal. No es un ensayo, por lo que las teorías o reflexiones no deben tapar el verdadero objetivo de la crítica: valorar los elementos que componen una película (dirección, actores, guión, fotografía, montaje, parecidos con otras obras, etc.), superando fobias y filias privadas, ideas preconcebidas y complejos. La crítica es responsabilidad ante el lector —se escribe para él, no para nosotros— y respeto ante los realizadores de la película. Es posible opinar en negativo sin insultar.
2Negativa. Los críticos españoles suelen ignorar lo que busca el público: razones a favor o en contra para ver un filme, siempre alimentadas con argumentos. Hacen literatura, lucen conocimientos, atiborran sus frases de adjetivos y extranjerismos, buscan teorías y explicaciones sobre el sentido último de la obra, se pierden en mil referencias. Pero no hablan de la película. Ocurre lo mismo en la crítica musical y artística. El problema es que se mezclan géneros. Escribir críticas no es ensayar ni teorizar, y esto, en todo caso, no debe hacerse a la ligera. Una opinión debe estar siempre fundamentada.
Errores. Creo que se peca de intelectualismo. El cine no es un gueto de frikis y entendidos. Tan legítima es una comedia adolescente que sólo pretende divertir o una cinta de aventuras sin pretensiones como un buen Bergman. Cada cinta tiene un público. Lo importante, en todos los casos, es que la historia y el mensaje —o mensajes— se cuenten con inteligencia y respeto. Y sobre todo, que la película aporte algo, sean unas risas, un momento de excitación, nervios, terror, una reflexión. Que deje poso. Que sea una experiencia. Otro error es el corporativismo que parece existir alrededor de ciertos cineastas y actores, para bien o para mal. A Woody Allen se le permite todo, así como a los últimos Almodóvar. Un realizador coreano o iraní siempre es apreciable, Cruise es el inaguantable oficial, Banderas es "nuestro embajador", etc. No creo que se haga justicia. Se mezcla la persona y su obra.
Aciertos. Los nombres propios que entienden su trabajo con responsabilidad, sin perder de vista al público, que no se gustan, que se expresan con claridad, que no usan su tribuna para vendettas personales. Los críticos que valoran con argumentos y tienen estilo propio, con los que se puede estar o no de acuerdo, pero no son absolutistas en sus términos. Que defienden un punto de vista, pero no insultan ni tratan de evangelizar. Los que dejan la impresión de dar una opinión más, no la verdad universal.
3Oti Rodríguez Marchante, Tomás Fernández Valenti, Sergi Sánchez y Fernando Méndez Leite cuando no escribe de las películas de sus amigos. Ninguna obra en especial.
Lorena Cancela
crítica de cine; autora de "Mirada de Mosca" y "Los adulterios de la..."
1Para mí la crítica de cine tiene que aportar ciertos sentidos, mejor dicho, cambios de sentido al imaginario social y tiene que mantener a la cultura fílmica activa escribiendo, programando, enseñando, dando charlas, participando, incluso filmando.
2Con respecto a mi país (Argentina) noto una gran estancamiento en aquellas personas que podrían hacer cosas por los lugares que ocupan, pero que sin embargo están muy preocupados por otras cuestiones. Por ejemplo, cuando empieza a ser más importante ir a los festivales de cine 'porque sí' que producir a mí me hace dudar. Sin embargo, hay otro grupo (en el que me incluyo) que hace con esfuerzo cosas y está muy comprometido con muchas cuestiones.
3A mí en algún momento me interesó mucho lo que escribía Adrian Martin y también Rosenbaum, por eso reseñé varios de sus libros. Pero también me gusta mucho la aproximación al hecho fílmico que hace Zizek y, aunque es muy diferente de estos tres, Zunzunegui. En la Argentina hay también otros colegas que me interesan y que valoro mucho.
Atanasio Carpena
asistente informático y colaborador de Miradas de Cine
1Una opinión es un dictamen o juicio que se forma de algo cuestionable y ¿puede haber algo más cuestionable que la crítica?, al fin y al cabo la opinión no precisa del conocimiento y más cuando se puede esgrimir la libertad de expresión ora como espada ofensiva, ora como escudo defensivo.
La crítica se plantea como un examen (indagación y estudio que se hace acerca de las cualidades y circunstancias de una cosa o de un hecho) y juicio (opinión, parecer o dictamen) sobre un espectáculo, un libro, una obra artística, etc. Objetivo aparentemente sencillo y funcionalidad conceptualmente simple que sólo tiene razón de ser cuando se realiza por escrito ya que, al igual que el valor al soldado, a quien escribe se le supone que piensa las imbricaciones (las implicaciones ya no sería de crítico sino más bien de adivino) de lo que está redactando y que se lo repasa varias veces antes de darlo por terminado. De aquí que la crítica precise de una longitud mínima que permita a quien la lee descifrar las pautas por las que el autor se ha regido para, entre lo que lo que dice la crítica y lo se induce de ella, poder evaluar la cualidad (la calidad siempre es de agradecer) de la misma.
2Blanco y negro (acaba en un damero cuadriculado), unos y ceros (base de la moderna tecnología digital que sólo es entendible por máquinas y aplicable en dispositivos), aciertos y errores (concurso, competición, ¡enhorabuena a los premiados! y a los demás, dos piedras), pros y contras (los dos lados del siempre arriesgado autoestop), amigo o enemigo (si no estás conmigo estás contra mi, controversia política). Toda moneda tiene dos caras pero no es cuestión de convertir la crítica en moneda de cambio, es deseable que sea una paleta de matices.
Prensa, revista especializada, radio, televisión, Internet. La crítica dispone de multiples y efectivos medios para su difusión. Más medios suponen más críticos, más críticos significan más opiniones, más opiniones siempre es bueno.
Dado que todo deseo lleva implícito una maldición, ilustraré algunas de las sirenas que buscan, con sus sonidos melodiosos e hipnóticos, atraer al buque de la crítica hacia los arrecifes en los que quedará embarrancado.
A propósito de Volver (2005, Pedro Almodóvar) leo en Internet (cito íntegro e íntegramente): «Acabo de llegar de ver la peli y la verdad es que me ha decepcionado mucho. Bastante floja y totalmente previsible» (NdE: del portal Carteles de Cine, http://carteles.metropoliglobal.com). Me sorprende que una película, sólo la palabra del título ya dispone de 27 entradas en el diccionario RAE, sólo dé para tan tristes líneas y, discrepancias de opinión al margen, me llama la atención que un escrito tan breve aún tenga elementos superfluos. Buscando capacidad de síntesis, brevedad y concisión ha resultado prescindible y descartable.
En Internet, nuevamente, leo (cito sólo un fragmento): «Nuestra apreciación de lo que fue el Cannes 2005 no va por ahí. Conocido es nuestro talante inconformista, nuestra búsqueda perpetua de una perspectiva más bien desviada del mainstream popular y crítico. Algo que nos hace sospechar automáticamente de los juicios unánimes» (NdE: extracto de la crónica de Manuel Yáñez publicada en Miradas de Cine nº 39, junio de 2005). He buscado 'mainstream' en el diccionario y no aparece. Suena a palabra inglesa. ¿En dónde debo mirar para enterarme de lo que quiere decir esa palabra dejada ir como la llave maestra del razonamiento? No me creo que no haya término en español. ¿Debo saber inglés para enterarme de lo que quiere decir una crítica en castellano? Ya que Internet ofrece innegables oportunidades, ¿porqué no se adjunta un hiperenlace a un glosario de términos, bien local, bien foráneo? Buscando ilustración ha resultado marginación. Opinión no ha de estar reñida con divulgación.
En Internet, a propósito de Caché (Escondido) (2005, Michael Haneke) (cito sólo un fragmento): «Haneke se permite un final desconcertantemente abierto (...) no resuelve el misterio ni falta que le hace, porque no se trataba de lo más importante de la historia. Quien envía las cintas o quien deja de hacerlo es su MacGuffin. En lugar de complacernos con un final explícito y cómodamente resuelto, lo que busca el director es precisamente lo contrario, otorgándonos un plano fijo que centra su atención en la escuela, y a partir de ahí, que el espectador reflexione». Tengo una leve idea de lo que es un McGuffin pero de lo que tengo una certeza absoluta es de que el final no es desconcertantemente abierto sino vitriólicamente cerrado pues resume el ánima de la película y resuelve el misterio de los vídeos, acogiéndome a lo que dice un amigo al respecto de ese final: «Hay cabrones ocultos que se toman dos pastillas, cierran las cortinas y se acuestan a la espera de que amaine el temporal que ellos mismos han desencadenado con su huida. Hay cabrones ocultos que se reúnen y hablan en las escaleras del instituto como si con ellos no fuese nada». Las dos posturas, aunque dispares en sus apreciaciones, son válidas porque están basadas en una interpretación del plano. Quizá mi amigo, al no saber lo que era un McGuffin se fijó en quienes salían en el plano y vio a dos personajes que teóricamente no debían conocerse y que estaban hablando como viejos conocidos. Que antaño se utilizara el McGuffin no quiere decir que Haneke lo haya aplicado. Buscando una explicación ha resultado una interpretación, posiblemente errónea por aplicar conocimiento en vez de observación.
En una revista especializada, impresa, encuentro un estudio de 20 páginas titulado "Pedro Almodóvar: Cine o provocación" (NdE: en "Dirigido por", nº 355) que empiezo a leer con interés. Me asombra la relación de referencias a otras películas, que no he visto y que por tanto no puedo verificar por lo que hago acto de fe y acepto las comparaciones que se argumentan, que plaga el estudio. Más que un estudio parece una disección forense encaminada a desglosar sus componentes ingredientes, como si de un sabroso pastel de nata y trufa nos diesen su composición al miligramo. Con ello, voy perdiendo el interés por lo que leo pero sigo hasta que llego a Hable con ella (2002) y me encuentro con un párrafo en donde leo: «Pero, en lugar de buscar la provocación puramente 'posmoderna', el director emplea una sutilidad digna de los clásicos (...) para manipular al espectador y, mediante la simpatía que despierta el peripatético Benigno, hacer que sea capaz de aceptar como un acto de amor (extremo) la violación de Alicia». Llegado a este punto del estudio, repasé nuevamente el párrafo y me cercioré de que el analista tan sólo certificaba, con elogios y buenos calificativos, el discurso oficial. En su día vi la película y, al margen de lo que dicen los personajes, Almodóvar me dio los suficientes elementos visuales y emotivos (la madre acostumbra a saber quién es el padre de su hijo), para ver algo muy diferente: no fue Benigno quién 'violó' a Alicia (pongo entre comillas 'violó' porque ese acto la devolvió a la vida). Precisamente este desenlace fue lo que me hizo valorar la película al margen de cualquier aséptico análisis estructural y, por supuesto, posmoderno. Sin embargo, en el estudio de la revista no se hace mención, ni remota, a otra posibilidad de desenlace diferente de lo que se dice por pantalla. Buscando el estudio serio se pierde el punto de vista emotivo y si la obra está construida sobre dicha base el resultado del estudio puede ser cierto pero totalmente desapuntado, como leer con las gafas de lejos. Buscando la seriedad se pierde la emotividad. La opinión no debe orientarse sólo a valorar, o evaluar, la obra debe también aportar puntos de vista posibles que enriquezcan a quien la lee.
3Leo la página de críticas cinematográficas que Lluís Bonet Mojica y Jordi Batlle Caminal publican los domingos en 'La Vanguardia'. En libros, me decanto por "Cine o Sardina" de Guillermo Cabrera Infante, un referente de cómo se pueden dar serias opiniones utilizando divertidamente el lenguaje: «Las películas antes eran todas, o casi, en blanco y negro y eran como los sueños. 'Eran nuestros sueños, rara avis', rara visión esos sueños fueron en colores. Freud cree que sólo las mujeres sueñan en color, pero Freud suena a fraude a veces: yo sueño en colores a menudo y eso no me hace más mujer que mi barba».
Jorge-Mauro de Pedro
ingeniero industrial y redactor jefe de Miradas de Cine
1La crítica es un subgénero literario copado por individuos que se deleitan expresando públicamente el tremendo desprecio que les merecen sus compañeros de oficio.
En mi opinión, la crítica debería de ser una actividad creativa, alejada en la medida de lo posible de los cánones periodísticos, empeñados en elaborar "libros de estilo" ('presentación-nudo-desenlace-distanciamiento vital') sobre una actividad que entiendo como un elogio de la subjetividad. No hay nada más triste que escribir de lo que sea sin demostrar un mínimo de pasión. Y la mayoría de críticas que se publican en la prensa diaria le hacen preguntarse a uno si al autor le gusta realmente el cine.
Su función: acercar el cine al público, hacerles asequibles las películas difíciles, enseñar deleitando. La crítica debe de instruir, pero sobre todo debe divertir. Después de todo, no hace otra cosa que coger un material ajeno y rajar del mismo (o alabarlo sin mesura). Quien no se tome su cometido con cierto sentido del humor puede acabar creyéndose "importante", cuando en realidad no es más que un triste traficante de ideas / logros ajenos.
2Trato, en la medida de lo posible, de no leer crítica cinematográfica procedente de medios masivos. Por un puro ejercicio de higiene mental. Así pues, la poca crítica especializada que consumo se debe a: (i) Conozco personalmente al autor del artículo y me hace relativa gracia saber lo que opina sobre el tema X. (ii) Alguien me recomienda encarecidamente que me lea la reseña de menganito. Termino haciéndolo. Pocas veces lo lamento.
Los "aciertos" de la crítica española se resumen en uno: haber convertido la profesión en coto privado de caza, pasteleo mediático del que se ha acabado resintiendo el propio cine español.
¿Cómo cambiar todo esto? Ante todo, no poniéndonos melodramáticos. Quien quiera acceder a medios independientes puede hacerlo. Ya que "ellos" no van a renunciar tan fácilmente a su lucrativo chiringuito, hay que apelar a la inteligencia del espectador: ¡búsquense la vida! Señores: la verdad esta ahí fuera. Naveguen por la red, lean, contrasten... ah, ¡y menos miedo a discrepar! No habría tanta crítica mala si no contasen, de una manera u otra, con la connivencia del público. ¿Tenemos los críticos que nos merecemos?
3No me interesa ninguno en particular. En la mayoría de los casos, de hecho, considero un error confundir a los críticos con escritores, en tanto y cuanto la mayoría de ellos renuncian a cualquier intención trascendente (esto es: no aspiran a que lo dicho perdure, se conforman con ser el relleno de los viernes en la página de espectáculos, fabricando textos sin garra a extractar por el editor).
Y debería de odiar mucho a alguien para recomendarle algún acercamiento teórico al mundo del cine; la mayoría de ellos (incluyendo el canónico estudio de Bazin) son ladrillos ininteligibles. Habiendo tanto por leer, ¿quién perdería el tiempo con tales alambiques?
Diego Faraone
colaborador de Miradas de Cine
1Un mero nexo entre el público y esa masa inabarcable de películas que pueblan las salas, una guía útil para el espectador pero nunca un adoctrinador de ideas irrebatibles. Debería orientar a los que no vieron la obra no sólo con impresiones subjetivas sino además con datos específicos, y a los que sí la vieron, enriquecerlos aportando información adicional y lecturas que además pudieran conducirlos a una revalorización mejor argumentada.
2Dentro de los medios tradicionales, la crítica de mi país (Uruguay), ha quedado demasiado avejentada, con los perjuicios que ello implica, es decir, falta de iniciativa para explorar cinematografías recónditas, negativismo a priori con respecto a los géneros populares, enaltecimiento desmedido del cine social. La aparición de nuevos medios como "La diaria" o el portal "Arte7" han significado una contrapartida fresca y "joven" a esta crítica contracturada y seria en demasía.
3No me interesa la teoría cinematográfica "dura", me parece que tiende a abstraerse y alejarse demasiado de la esencia del cine, algo más ligado a la intimidad y a los sentimientos. Me gusta la crítica que no esconde su subjetividad y su entusiasmo por el cine, y cuando este último está justificado, mejor. Aunque lo cierto es que no siempre se pueden dar argumentos que justifiquen emociones inmediatas.
En cuanto a críticos, destacaría a Diego Brodersen y Leonardo M. D'Espósito por su soltura y por explorar los géneros desprestigiados, a Santiago García por escribir notas de las que siempre se aprende algo, y a Guilherme de Alencar Pinto por su rigor en la investigación y su entusiasmo. Miradas, Tren de sombras, y reverencias al gran Homero Alsina Thevenet, que en paz descanse.
Alexander Horwath
crítico de cine y director del Oesterreichisches Filmmuseum
1Hay una bonita palabra alemana que, de acuerdo con mi diccionario, no tiene equivalente real en inglés. La palabra es "Unterscheidungsvermögen" —significa algo así como la capacidad de diferenciar, de separar un elemento de otro, la habilidad de hacer distinciones, de discriminar entre alternativas. La función de la crítica en todas sus formas es contribuir a la creación o mejora de la "Unterscheidungsvermögen" en sus lectores, espectadores, escuchadores.
{There is a beautiful German word which, according to my dictionary, has no real equivalent in English. The word is "Unterscheidungsvermögen" - it means something like the capacity to differentiate, to seperate one element from another, the ability to make distinctions, to discriminate between alternatives. The function of criticism in all its forms is to contribute to the creation or improvement of "Unterscheidungsvermögen" in its readers, viewers, listerners.}
2Como en cualquier país hoy día, la crítica de cine (en "reseñas periodísticas") en Austria está en un estado bastante lamentable porque los medios están en un estado lamentable. Esto no es culpa de los críticos y periodistas. En Austria, hay un número de escritores sobre cine interesantes, pero sólo muy pocos van más allá de páginas diarias/semanales limitadas. Hay un proyecto que recomiendo, producido por un grupo de críticos jóvenes de Viena: "kolik.film" (NdE: http://www.kolikfilm.at, en alemán), una colección bianual de ensayos sobre varios asuntos de interés actual y general, relacionados tanto con el cine austriaco como con el internacional.
Cambiar la crítica de cine significa cambiar los medios de comunicación en general así como las políticas de educación, y ambas cosas implican cambiar el mundo.
{As in any country today, film criticism (as in "film reviewing" and "film journalism") in Austria is in a rather sorry state because the media are in a sorry state. This is not the fault of film reviewers and journalists. In Austria, there is a number of interesting writers on film, but only very few outlets beyond the limited daily/weekly pages. There is one project I recommend, produced by a group of young critics in Vienna: "kolik.film", a bi-annual collection of essays on various topics of current and general interest, relating to both Austrian and international cinema.
Changing film criticism means to change the media in general as well as the politics of education, both of which means to change the world.}
3Siegfried Kracauer, Manny Farber, Frieda Grafe, Serge Daney, Jonathan Rosenbaum. Si por "trabajo monográfico" entendemos libros sobre crítica cinematográfica, no conozco ninguno importante. Si entendemos obras completas de críticos, recomiendo cualquier colección de los escritores nombrados arriba. Si entendemos libros monográficos que traten sobre el cine en general, escojo una "carta salvaje" porque es un libro salvaje: Esther Leslie, "Hollywood Faltlands. Animation, Critical Theory and the Avant-garde" (Verso, 2002).
{If, by "monographic work on the subject", you mean books on film criticism, I know of no really important ones. If you mean books of collected film criticism, I recommend any collection by the writers named above. If you mean monographical books that deal with film in general, I chose a "wild card" because it is a wild book: Esther Leslie, "Hollywood Flatlands. Animation, Critical Theory and the Avant-garde" (Verso, 2002).}
José M. López Fernández
editor de la revista TDS (www.trendesombras.com)
1La crítica es una autoexploración vacilante. Como la búsqueda de los primeros orgasmos nace de la duda y la intuición. ¿Películas? La única exégesis es de uno mismo, una cobarde forma de autobiografía.
2La crítica de cine no puede existir bajo demanda de actualidad. La crítica de cine nada puede tener que ver con el mercado (de imágenes y sonidos o de palabras). La crítica de cine no puede existir sin el cine y sin embargo no habla de cine. La crítica de cine es innegociablemente personal pero necesita un contexto, un movimiento, una tribu; su inexistencia provoca que la crítica de cine no exista en España.
3Serge Daney, Jonathan Rosenbaum, Adrian Martin, Paulino Viota, Santos Zunzunegui, Jaime Pena, Manuel Yáñez...
Obras monográficas: El nuevo mundo de Terrence Malick y Un día en la vida de Andrei Arsenievich y A.K. de Chris Marker.
Josep Marín Barber
redactor de Miradas de Cine
1Ejercer la crítica es expresar un punto de vista. Pero miradas hay muchas, y cada crítico trata de expresar las sensaciones que le ha producido la visión de un film. Criticar es describir el matiz que te ha emocionado o disgustado, que te ha hecho llorar, gritar, apartar la vista o quedarte extasiado. Indagar en ti mismo para descubrir el resorte que ha provocado la emoción, conectándolo con las circunstancias vividas, vistas, oídas o leídas.
2La crítica española vale la pena en cuanto a los muchos y diversos medios y soportes que hay actualmente. No tanto en cuanto muchas veces las opiniones coinciden y, en a mi juicio, hace falta más debate, más polémicas, enfrentar pareceres. Hay que ser también más cuidadoso a la hora de escribir fichas técnicas, porque una vez publicadas se convierten en fuente para otros, arrastrándose ad eternum los errores y erratas impresos.
3De los que están en activo leo con atención a Carlos F. Heredero, Tomás Fernández Valentí, Carlos Boyero, Antonio Trashorras, Esteve Riambau, Quim Casas y Oti Rodríguez Marchante. Del pasado recuerdo las columnas y crónicas de festivales de Ángel Fernández-Santos. Destaco también los tres tomos de «La gran historia del cine» que editó ABC en fascículos, a cargo de Terenci Moix, porque demuestran hasta qué punto se puede apasionar uno por el séptimo arte. En cuanto a obras de consulta, aprendí mucho, enciclopédicamente hablando, de Carlos Aguilar y Augusto M. Torres. Tengo además dos libros de cabecera, «Autorretrato del cronista», de José Luis Guarner, y «El cine estilográfico», de Vicente Molina Foix, recopilaciones que editó «Anagrama» en 1984. A Guarner no pude seguirle en su día —por edad más que nada—; a Molina Foix sí, en «Fotogramas» y «Cinemanía» —lástima que lo dejara para rodar Sagitario y escribir novelas—.
Emilio Martínez-Borso
ayudante de dirección y redactor de Miradas de Cine
1El debate acerca de la crítica cinematográfica es tan amplio y tan antiguo como el mismo cine casi. En un principio, la crítica debería servir para narrar aquellos valores cinematográficos y extracinematográficos que una película posea, juntamente con sus posibles lecturas para una mayor comprensión de la película.
La crítica debe ser un espejo objetivo donde ensalzar las virtudes de la obra cinematográfica y resaltar los defectos, para que cualquier espectador común sepa antes de verla a lo que se expone, así mismo como cualquier estudioso, pueda encontrar en ella suficientes argumentos para saciar su sed de conocimiento que la propia película en él ha despertado y que sin duda una acertada crítica puede ayudarle a englobarla en un momento, situación y obra o corriente determinada.
La crítica debe ser una consulta, una ayuda para los entendidos y para aquellos que no lo son. Debe ser una guía, una opinión de aquel que la escribe y jamás erigirse en una sentencia o afirmación absoluta acerca de la verdad sobre el cine en general y la película en particular.
No hay que olvidar que la crítica es un instrumento, nada más. El hecho que esta haya evolucionado hacia un estilo más depurado, y verdaderos escritos antológicos y pequeñas piezas de arte en algunos casos, no le otorga el poder de autoensalzarse como arma hiriente o aduladora, creyéndose el crítico en poder de la verdad absoluta, ya que cada película (y por ende cada crítica) tiene tantas interpretaciones y visiones como espectadores tiene la película, y las de todos ellos, desde el escritor respetado, hasta el paleto más inculto, son igual de válidas.
2La crítica española hoy en día en su mayoría está enquistada y caduca. Los críticos que siguen disponiendo de la mayor cantidad de espacio y medios para expresar sus opiniones siguen siendo los mismos que hace décadas, y sus cómodas posiciones les han hecho optar por un estilo de crítica acomodada, despachando cada escrito con la profesionalidad requerida por alguien que ya no cree ni en lo que hace.
El hecho que hayan ostentado el monopolio durante tanto tiempo les ha dado un falsa creencia de ser los únicos que poseen la verdad absoluta y un aura de superioridad y mediocridad que difícilmente se va a cambiar a estas alturas. Sería muy raro encontrar (salvo en contadas excepciones claro está) en los medios de grandes tiradas, críticas que hablen de cine o busquen un mínimo análisis dentro de la obra criticada, siendo en numerosas ocasiones las influencias externas, ya sea por el medio en el que escribe o por el poder que les otorga el saberse leídos por un gran número de despistados, una plataforma de expresión personal acerca de sus impresiones provocadas por la película en cuestión, frente a una objetiva y elaborada crítica en torno al largometraje.
Por suerte, en contraposición, existe un nuevo frente que se abre paso, y son aquellos críticos que, ya sea mediante medios menos frecuentados (y más libres), o por una revitalización continua de sus ideales, que unida a una creciente voluntad de evolucionar conjuntamente con el cine, aún tienen cosas interesantes que decir. Y por suerte lo hacen.
Los cambios necesarios, serían básicamente el cambio de los críticos obsoletos y caducos actuales, por la renovación de alguien que realmente hable de cine y le importe el cine, no sólo como entretenimiento, sino como arte y como arma, aquellos de los que realmente se pueda aprender algo, aquellos que en definitiva puedan "educarnos" con sus escritos.
3Los críticos más interesantes son lo que en ellos se adivina una voluntaria investigación y búsqueda de formas y fondo en la crítica asimismo como la utilización de su cultura cinematográfica como apoyo a aquello que quieran decir, no como una pedante muestra de conocimiento gratuito.
Diego Moldes
ejecutivo de marketing y escritor; autor de "La huella de Vértigo"
1La crítica, sea literaria, artística o cinematográfica, es una forma de literatura dentro del llamado género de ensayo. por tanto la crítica debe ser creativa. La función esencial de la crítica es analizar las cualidades artísticas de una película y de sus autor o autores, independientemente de sus factores externos de producción, económicos o comerciales.
2La mejor crítica española fue la de los años sesenta y setenta. Ahora hay mucho neófito, intrusismo y periodistas especializados que son meros divulgadores de press books de productoras pero que no tienen espíritu crítico y, lo que es peor, literario. No son escritores. Luego están los provenientes del mundo académico, los hay muy buenos y otros que son compiladores de datos históricos pero están adocenados y anticuados. El principal cambio es la de personalizar y redefinir la crítica como un ejercicio ensayístico y, por tanto, literario.
3De los críticos clásicos extranjeros me gustan Bazin —por supuesto—, Guido Aristarco, Jacques Rivette, Eric Rohmer (Maurice Scherer), Bertrand Tavernier & Jean-Pierre Coursodon, Carl Dreyer, Robin Wood, Joseph McBride, Ingmar Bergman, Federico Fellini, Woody Allen, Joao Bénard da Costa... (no me gusta nada Truffaut, me pareció un terrorista de la pluma). De los españoles Alfonso Sánchez y José Luis Guarner (los dos mejores), Manolo Marinero, Ángel Fernández-Santos, José Luis Garci, Miguel Marías, Eugenio Trías, Jos Oliver, Juan Carlos Rentero, Víctor Erice, José María Latorre, Javier Coma, Fernando Méndez-Leite, Esteve Riambau, Quim Casas, Carlos F. Heredero, Hilario J. Rodríguez, Eduardo Galán, Miguel Anxo Fernández...
Antoni Peris i Grao
médico y colaborador de Miradas de Cine
1¿Quiénes son los críticos? Una panda de tarados, unos psicópatas incapaces de establecer relaciones con el prójimo que en lugar de ir de marcha o hacer deporte como la gente normal, se esconden en la oscuridad de los cines (o frente a la pantalla del ordenador) para evitar tener que intercambiar palabra alguna con el resto de la sociedad. Son aquellos individuos extraños que dicen saberlo todo de cine pero a los que nunca verás en una sala comercial. Son los freakies a los que sólo les gustan las pelis de tíos con nombres raros (cuanto más impronunciables, parecen ser mejores, según ellos)...
O quizás, peor, son simplemente una subespecie de incompetentes. Tipos que no supieron nunca urdir la trama de una novela o el armazón de un artículo y que se dedican a parafrasear las imágenes de una obra visual. Envidiosos incapaces de crear una película y que en su mezquindad ponen a parir a los que triunfan. Más que crear, parodian; más que comentar, difaman. Alimentándose de notas de prensa sólo escribirán panegíricos injustificados cuando quieran pedir algún favor...
Claro que habría que añadir que algunos no piensan lo mismo e, incluso, llegan a creer, a leer las críticas y los análisis cinematográficos. Y, ¿para qué sirven? Para mí, una crítica debe ser más que la breve síntesis de un argumento o la mera valoración de un cuadro actoral. Un análisis fílmico debería agitarte, conseguir un cóctel de emociones, crear un afán de ver la película o, si no parece merecer la pena, de ver otras mejores. La crítica debe funcionar como un cuerpo de agitación. Y, quizás, en la descafeinada situación actual, debe actuar como una guerrilla contra la homogeneización del pensamiento.
Una buena crítica ha de llevarte a amar el cine. No me sirven por ello las críticas derrotistas, casi de crónica negra, que añoran tiempos mejores u otras cinematografías que parecen proyectarse sólo en Xanadú o en ShangriLa. Una buena crítica ha de hacerme vibrar: ¿por qué fui tan gilipollas de dejarme perder esta "peli"?, ¿dónde puedo encontrar y estrechar la mano del tipo que ha escrito este texto cojonudo?... O, ¿qué tengo que a mí no me atrae este cine que defienden este grupo de tarados con tanta solvencia?
Por otra parte, he de reconocerlo, me gusta la crítica postmoderna. O (ahora me marco una vacilada) el régimen "saussiriano". Es decir, la autorreferencia. La multiplicidad de interrelaciones. Los análisis que me pasean de uno a otro tema conocidos, pese al riesgo de ombliguismo, me resultan apasionantes. Que me lleven de Ford a Ozu, de Oriente a Picasso, del mayo del 68 a Bin Laden, de Kiarostami a Ford...
Pero, por encima de todo, parafraseando a Oliverio Girondo (y a Subiela), me gusta que las pelis, y también las críticas, me hagan volar. ¿Qué dónde dije digo, digo Diego? Pues bien. En el análisis del arte, en la mirada sobre la vida, hay que acostumbrarse a dudar, a reflexionar, a volver sobre los pasos andados, a aprender a tomar nuevas perspectivas y hay que saber valorar las cosas con nuevas varas de medir, según evoluciona nuestro mundo. Por ello las valoraciones y los análisis deben ser rigurosos pero pueden ser cambiantes. También pueden ser brillantes y livianos; pero nunca frívolos. Un buen análisis debería tomarte de la mano y llevarte de aquí para allá, ha de recordarte que hay mucho más por ver, mucho todavía por conocer. El cine es un viaje, quizás un modo de viajar por esta vida. Y el lector (o espectador) debe poder utilizar la crítica cinematográfica como el mejor método para prepararse para este viaje.
2La crítica española. Decir que ya no es lo que era es caer en el derrotismo que hace unas líneas comentaba. En realidad todo pasa, ¿no?. Cambian las personas y también los formatos, los medios, los soportes... como queráis llamarles.
El problema, realmente, es la falta de análisis en la mayor parte de los artículos y de los programas televisivos que pretenden serlo. Hay muchísima publicidad disfrazada de crítica "informal" o de tendencias (¡a dónde ha llegado "El País de las Tentaciones", por ejemplo, qué bajo ha caído!). La idolatría hacia los actores desborda, borra, anula, supera, cualquier posibilidad de análisis cinematográfico. No hay películas, hay imágenes. No hay sensaciones si no hay tramas. No hay directores (a menos que la productora del canal televisivo o del periódico esté implicada en la película) sino que sólo cuentan los actores. Y, por otro lado, lo que echo en falta es, desde siempre, un rigor en la mayor parte de los programas televisivos que, lejos de enriquecer con imágenes los análisis cinematográficos, se limitan a ilustrar unas reseñas más deformantes que informativas o enriquecedoras.
3Pero... ¿hay alguien más? Por supuesto que mucha gente se merece un reconocimiento y un agradecimiento.
- Los programadores de los cines de repertorio durante la transición (en Barcelona, el Céntrico, Loreto, Spring) por su fomento masivo a la cinefilia.
- Los artículos que tanto me estimularon a ver cine en la revista Casablanca (ay, cuán breve fue su paso por los kioskos). Recuerdo especialmente a Miguel Marías, Manolo Marinero y Quim Casas, descubriéndome a Walsh, Wilder o a Fuller.
- Y, por supuesto, aquel Dirigido por... de finales de los 70 y los 80 que tanto me cabreó (solían machacar todas las películas que me gustaban) pero con el que aprendí tanto, de Wenders a Visconti, de Hitch a Tarkovsky (¡había cine más allá de Hollywood y más allá de las propias imágenes de la película!)
- Jose Luís Guarner, por su maestría, síntesis, erudición y brillantez (a recuperar sus artículos en Autorretrato del Cronista, Anagrama, Barcelona, 1994).
- Eugenio Trías, que me mostró la posibilidad de completar un análisis cinematográfico con una lección de filosofía en Vértigo y Pasión, Santillana Taurus, Madrid, 1998).
- Laurent Jullier que argumenta que los críticos pueden valorar una peli sin ser filósofos ni paranoicos en ¿Qué es una buena película? (Paidos, Barcelona, 2006)
- Un francotirador inefable como Gasset, que ataca con nocturnidad y alevosía en el único programa televisivo con un mínimo contenido analítico, Días de Cine.
- El suplemento Culturas de La Vanguardia y los artículos de Carlos Losilla y Àngel Quintana, no por actuales, menos complejos, no por eruditos menos estimulantes. Capaces de contemplar las diferentes facetas del cine dentro de la creación audiovisual, de nuestra sociedad, del mundo...
- Revistas mutantes de personalidad múltiple como Nosferatu, Letras de Cine y Tren de Sombras.
- Y los compañeros de Miradas, muy especialmente por la disparidad de puntos de vista y por su fe en el cine.
José Antonio Souto Pacheco
pedagogo y colaborador de Miradas de Cine
1La crítica cinematográfica, y en general de cualquier otra índole, ha de tener una función eminentemente cultural. Debería situarse en un espacio alejado del engranaje propagandístico, tan bien engrasado por la industria del cine. Centrándose en los contenidos cinematográficos más formales, debería instaurar un juicio estético que no obvie temas sociales, políticas y/o culturales, tan inherentes, de hecho, a la cuestión humana. Darle la espalda a todo este conglomerado temático equivale a la mirada de un espectador que vive su vida, exclusivamente, en una sala de cine, en una especie de paraíso artificial sin puertas ni vistas a la realidad. Criticar es comprender una película; entender un filme de la manera que he expuesto es comprender también el mundo.
2En el caso de la crítica cinematográfica española, dejo en el punto muerto de la duda la presunta imparcialidad de buena parte de ella. Sólo algunas revistas mensuales, algún programa de televisión (por no decir "el programa de televisión") y algunas publicaciones especializadas que no se encuentran en los quioscos más comunes, parecen salvarse de la quema.
3Apunto un par de nombres: Quim Casas y Antonio José Navarro. El primero por su escritura camaleónica, dependiendo del medio para el que trabaje, tan capaz de satisfacer los paladares cinéfilos más exquisitos como de desenmarañar los contenidos de las películas que critica de manera pedagógica. El segundo, por alejarse de la figura del sesudo articulista que acostumbra a elogiar películas de moda per se (por muy iraníes que sean) y por el amor que destilan sus escritos al cine de género, tan denostado por muchos de sus colegas.
Sergio Vargas
matemático, programador informático y redactor de Miradas de Cine
1Describir la crítica globalmente me parece una tarea imposible, sencillamente porque hay tantas formas de crítica como críticos, y en parte, supongo, de ahí surge la idea de este estudio. Del mismo modo que hay directores que emplean el cine como medio de expresión artística y otros que lo enfocan como un vehículo para contar una historia u otros que lo usan para ofrecer entretenimiento y/o enriquecerse, y un último grupo que si puede intenta combinarlo todo o parte (posturas todas ellas perfectamente lícitas y defendibles), es evidente que dentro de la crítica también hay diferentes puntos de vista sobre para qué sirve y como utilizarla. Desde los que la consideran un género literario más hasta los que tratan mediante ella de analizar el cine desde un punto de vista artístico, pasando por muchos escalones intermedios. En mi caso mis limitados conocimientos tanto de la historia como de las técnicas cinematográficas me impiden profundizar demasiado en lo tocante al análisis artístico, quedándome casi siempre en los límites de la vertiente lúdico-dicharachera de la crítica. Si he de hablar del objetivo que tienen mis críticas reconozco que es puramente egoísta. Me supone un tratamiento terapeútico. Me gusta escribir, me relaja, me entretiene y me divierte. Aun así, si hay que hablar de una función global, en mi modesta opinión, la crítica no debería ser una guía sobre qué ver o qué no (creo que la gente debería acudir a ellas tras ver las películas y no antes), tampoco una explicación o dictado de lo que se debe pensar (que es como se las toma la gente que no suele pensar mucho, que desgraciadamente creo que cada día es más, y por eso tal vez los críticos de cine —término que no me gusta para lo que yo hago, prefiero el de comentarista u opinador— están tan mal vistos), sino una simple exposición de tu punto de vista al resto, a quien le interese compartir o confrontar opiniones, debatir, y esto implica pensar, y por tanto, a la postre, y eso ya lo dijo alguien mucho antes de que todos nosotros naciésemos, existir.
2Apenas leo más crítica que la de la prensa diaria o la que realizan mis colegas de Miradas de Cine. Así pues, no me considero la persona más adecuada para opinar seriamente sobre el tema.
3Aquí sí me voy a pronunciar, a pesar de todo. Reconozco mi debilidad por el polémico Carlos Boyero, que escribe en el diario El Mundo. Me gusta como escribe, y me parece que tiene bastante estilo (algo que valoro bastante y que escasea). Además concuerdo bastante con sus ideas en la mayoría de ocasiones. Sobre todo, cuando habla de television (o de basura, que suelen ser sinónimos casi siempre), o del alarmante estado general de las cosas, del mundo (y ahora no me refiero al periódico). En cuanto a gustos cinematográficos sólo coincido parcialmente con él, pero cuando pone a parir (sí, por lo general lo suyo es crítica destructiva) alguna película que a mí me encanta (y esto me pasa cuando la pone a parir él o cualquier otra persona), me alegro secretamente de saber que no pienso igual que el resto, o que parte del resto. Me alegro de saber que sigo conservando intacta la virtud del pensamiento independiente. Me alegro y no me da por insultar a Boyero (o a quien sea) por pensar algo diferente.
Natalia Vías
promotora cinematográfica y colaboradora de Miradas de Cine
1 No se me ocurre otro que el de enseñar o guiar a otros a "abrir los ojos", a "mirar".
2Creo que hay un sector muy respetable de la crítica, que sabe de lo que habla, que está formado. Algunos son historiadores del cine que escriben en prensa, revistas especializadas y publican libros sobre análisis cinematográfico, monografías etc. Otro sector sin embargo, algunos críticos que escriben en las revistas de gran tirada o en algún periódico, tienen en su mayoría una formación muy básica (o ninguna) en historia del cine y no digamos en cultura general. Sus opiniones al defender o atacar una película son por lo general bastante superficiales. Muchas veces ni siquiera poseen suficientes herramientas para hacer un análisis instructivo para el público. He visto muchas supuestas críticas que se limitan a contar el argumento de la película (algunas hasta nos cuentan el final) y esto, por desgracia, abunda. Como también es frecuente que se realicen críticas condescendientes por amiguismo o por intereses de taquilla. Una pena.
Revistas de gran tirada como "Fotogramas" se han convertido en gacetillas impresentables con reportajes sobre quién sale desnudo en tal o cual película, qué actor tiene más morbo o qué película será el próximo bombazo de la taquilla. El cine no es eso, no tiene nada que ver con el desnudo de Elsa Pataki, ni con la pelea de Penélope Cruz con su último novio-actor-americano ni con los millones de dólares que recaudará el cuarto Torrente. Tiene que ver con la sensibilidad al saber apreciar un hermoso plano, la entonación que da un actor a una magnífica frase de guión o una inolvidable mirada. Tiene que ver con la luz, con lo que hicieron con anterioridad los grandes maestros, con los ecos que han dejado en nuestra memoria y en nuestro corazón algunas imágenes que forman parte de nosotros para siempre.
En España la crítica que trabaja en los medios de mayor difusión es reflejo de la penosa calidad y del estado del cine español que disfrutamos o, mejor dicho, que padecemos.
3Los escritores de siempre; Sadoul, Bazin, Mitry, incluso realizadores que han escrito magníficos libros como Truffaut, Dmytryk, Bogdanovich... En España, Fernández-Santos, Román Gubern.
Destacaría también a Carlos Boyero por su inteligencia, su formación y por su mordacidad. Los escritores que más me interesan son González Requena, Zunzunegui, Pilar Pedraza, mi admirado Carlos F. Heredero, entre algunos otros. Las revistas "Nosferatu" y "Dirigido por..." son de apreciar, los reportajes tienen calidad porque escribe gente que sabe de lo que habla. Para un público más formado e interesado en otros aspectos de la historia del cine destacaría los "Archivos de la Filmoteca" que edita la Filmoteca de la Generalitat Valenciana.
Núria Vidal
colaboradora de Fotogramas, es autora de un libro sobre Almodóvar
1Un puente entre el producto (película, libro, exposición) y el público. Su principal objetivo es el de orientar al espectador (lector o lo que sea) de manera que quien te lea o escuche sepa a qué atenerse. No se trata de ser objetivo. Al contrario, la crítica debe ser siempre subjetiva y de opinión. Lo que se debe ser es coherente de forma que quien te siga no se sienta defraudado ni desorientado, tanto por coincidencia como por oposición.
2No me parece ético opinar en general. Además ¿de qué crítica hablamos? La de los periódicos es sólo una mínima parte de esa crítica, aunque sea la más visibe. Están las revistas, los programas de cine en la radio y en la tele, las revistas más undergrounds, la crítica que se hace en diarios de provincia muy poco conocida en otros ámbitos... Lo que sí creo que hay es un enorme abismo entre la crítica oficial de los diarios, generalmente muy envejecida (no sólo de edad, sino de conceptos) y la que se ejerce en otros sectores de la profesión más despierta y entusiasta. Creo que en general hace falta un relevo generacional, los nuevos públicos tienen derecho a tener nuevos críticos.
3Prefiero no citar a ninguno sin que eso signifique que no hay algunos/as que me interesan o me gustan.
|
| Editado por JDC |
 |
|