Los caminos de la crítica

Siempre he pensado que cualquiera puede escribir sobre cine, pues este se presta a tantas interpretaciones como a espectadores se someta. Cualquiera puede opinar sobre el tema de una película, aunque no conozca los secretos de la técnica o de la semiótica. Sólo hay que saber escribir y saber construir un discurso con aquello que se ve en un film. Porque una película no es tal hasta que no se completa con el sentido que le da el espectador. Y ahí, ese espectador (literato, artista plástico, músico, sociólogo, etc.) puede desarrollar una tesis de lo que ha visto y asomar un juicio sobre la obra. Hasta he encontrado notas de cine realizadas por cineastas. Yo no soy de las que creen que un crítico es un director frustrado; tampoco, como decía mi profesor, que los cineastas sean críticos frustrados. Creo que un "hacedor" de cine tiene mucho para decir sobre las películas que ve, porque simplemente las ve desde otro ángulo. Claro que cada uno de estos especialistas verá sólo un determinado aspecto del film.

Un crítico cinematográfico, en cambio, es un iniciado: Alguien que hurgó en la historia del cine, no para conocer las anécdotas frívolas que generalmente maquillan las obras maestras del séptimo arte (la cachetada en Gilda, la guerra de los guionistas de Ciudadano Kane, el divorcio que provocó el vapor del metro en la vida de Marilyn, etc.), sino para sentir el pulso evolutivo del cine, a través de sus obras, de sus avances, de sus retrocesos, de sus búsquedas; alguien que diseccionó esas obras para analizar su mecanismo y, al volver a armarla en su mente, consiguió una nueva obra que le dice mucho más que la primera y virginal visión; alguien que puede expresarse sobre el cine que ve para que otro lector pueda completar su interpretación, confrontándola, ya sea para validarla o para proponer una nueva lectura. Eso, como mínimo, es un crítico cinematográfico.

Dicho esto, creo que queda claro que la función del crítico va más allá de la meramente social, como experto que recomienda y guía los gustos del espectador común. El crítico es un intelectual que, lamentablemente, (sobre)vive de lo que publica: generalmente reseña las películas a estrenarse durante la semana. Y digo lamentablemente, porque en ese sentido, más que crítico es un periodista que ataca un estreno como si de una noticia se tratara. Para mí, el crítico va más allá. Su trabajo es intemporal, puede trasladarse a sus anchas a lo largo de la línea histórica y geográfica del cine, y siempre puede descubrir algo nuevo para ver y algo nuevo para decir. Su labor no está dada por la inmediatez, sino por la reflexión profunda de una obra, de un autor, de un cine particular... El universo es inabarcable.

Mi formación como crítica de cine es venezolana, así que mis referentes son los críticos de Cine al día, una revista que se publicó en los años 70 y que tuvo entre otros escritores a Alfredo Roffé y a Fernando Rodríguez, a quienes admiro profundamente. Al primero, porque en sus notas nos descubre el mecanismo que se esconde detrás de la sucesión de imágenes que nos fascinó o nos defraudó. Al segundo, porque contextualiza los temas de las películas que trata de una manera tan didáctica y profunda que permite el desarrollo de la polémica, que junto a la reflexión considero los pilares de la crítica cinematográfica.

Actualmente vivo en Buenos Aires, y de la crítica argentina actual, puedo decir que extraño una revista que se editaba en papel, luego electrónicamente, y que hoy ya no está: Film (Filmonline), dirigida por Paula Félix-Didier y por Fernando Peña, porque sus notas tenían un gran nivel y un profundo respeto por el lector, detalle que muchos de los críticos actuales pierden de vista al colocarse un manto de pseudo erudición que espanta a cualquiera, primero, por no ser auténtico, y segundo, por desconocer quién está del otro lado, leyéndolos e interpretándolos.

Si buscamos paradigmas, no podemos dejar de citar a teóricos del neorrealismo italiano, ni a los críticos de Cahiers du Cinéma (Bazin, Truffaut, Godard, entre tantos otros)... Es que aunque no queramos, crítica y teoría van de la mano. La crítica, como yo la entiendo, es punto de reflexión a partir de la cual se irá formando una corriente teórica, que a la vez, incidirá en el cine que se filma. Es decir, se trata de un todo, en el que cada aspecto puede colaborar a enriquecer o a envilecer a los demás. Por eso, el enfrentamiento entre realizadores y críticos es inútil. Ambos se necesitan para poder crecer.

(*) Liliana Sáez es Licenciada en Artes, con especialización en Cine, por la Universidad Central de Venezuela; escribe crítica cinematográfica desde 1984. Actualmente edita el blog Kinephilos desde Buenos Aires.

Por Liliana Sáez (*)
Michelangelo Antonioni (1912)