Sobre una crítica internacional

Este no pretende ser el artículo definitivo sobre esa entelequia a la que me referiré como la 'crítica internacional'. Este texto ensaya una aproximación a la crítica de cine no española que me interesa, sigo con cierta fidelidad y considero un referente importante. Por consiguiente, este artículo se encuentra fatalmente confinado por mis propios límites, el más considerable, mi desconocimiento de todas las lenguas extranjeras a excepción del inglés. Debido a esta carencia, podrán comprobar cómo la ruta personal que les presento entorno a una crítica internacional se halla mayormente ligada a medios escritos en lengua inglesa o a versiones bilingües de revistas de otros territorios lingüísticos.

Escudriñando en mi memoria me cuesta dar con los que pudieron ser los orígenes y motivos de mi interés por las publicaciones de crítica extranjeras. Tengo claro que el estímulo inicial de mi búsqueda no fue la persecución de los textos de algún crítico especialmente renombrado, eso vino después. Tampoco fue la curiosidad por conocer las tendencias marcadas por las revistas de mayor peso a nivel histórico. Creo que fue el consejo de alguien que luego se convirtió en un buen amigo. Creo que él me invitó a revisar una crónica del festival de Cannes escrita por Quintín y Flavia de la Fuente para la revista argentina El Amante. Aquello fue una súbita revelación, el despertar de la sospecha de que existía otra forma de hacer crítica, una expresión distanciada de la abulia que percibía en los textos críticos españoles que solía leer entonces (no demasiados). Entorno a El Amante (a principios de la presente década) descubrí la posibilidad de la discusión y el debate crítico, la voluntad de trascender los límites del comentario apático para ingresar en los territorios de la voz que aspira a orientar en coherencia con una visión propia del cine en el mundo. Descubrí la potencia e impulso que le da a una publicación reconocerse entorno a una línea editorial. Y (puede que lo más relevante a la postre) detecté el deseo de trascender las propias fronteras y jugar un papel en el marco de un espacio de reflexión internacional, un horizonte en el que poder intercambiar opiniones y argumentos con diferentes culturas cinematográficas, educadas en el seno de otras tradiciones y escuelas. Ya en algunas de aquellas lecturas empecé a descubrir nombres que luego se convertirían en referentes propios. También descubrí que había veces que El Amante acogía textos aparecidos en publicaciones extranjeras. Creo que así, de forma indirecta, leí por primera vez textos de Film Comment o CinemaScope. Sin embargo, puede que la mayor influencia que tuvieron sobre mí aquellas lecturas fue que me despertaron la curiosidad por viajar a festivales de cine extranjeros. En aquellas crónicas de festival (en particular, las míticas crónicas caninas de Q y F) no sólo se palpaba el resultado de experiencias altamente excitantes, sino que también se podía reconocer el viaje, la experiencia social, intelectual y física, como una estrategia posible para la formación. Entonces, la posibilidad se convirtió en deseo y el deseo en necesidad, y así empezó la travesía.

Puede que sucediera antes de iniciar el periplo que durante los tres últimos años me ha convertido en lo que el amigo Jorge-Mauro de Pedro llama el crítico de festival. Puede que antes de todo esto ya leyera con cierta periodicidad alguna revista y sobre todo páginas web extranjeras de crítica de cine. Sin embargo, tengo muy claro que no me percaté de la importancia de esas fuentes de información hasta que pisé un festival fuera de España. Allí (en Venecia y Cannes) descubrí cómo la cobertura mediática de las muestras de cine tiene sus propios tiempos, reglas del juego que más vale conocer si uno no quiere perderse en la vorágine de información que generan estos festivales. Descubrí que las preferencias y argumentos que concentran mayor peso mediático coinciden o vienen directamente dictados por publicaciones de enorme poder específico, como pueden ser Variety, Screendaily o The Hollywood Reporter, medios más preocupados por el perfil industrial del evento, marginando su faceta más artística. Ellos dictan el discurso mediático que suele calar en gran parte de la crítica de grandes medios diarios. Y sólo un tiempo después, hasta uno o dos meses después de finalizado el certamen no empiezan a difundirse otras valoraciones críticas de lo ocurrido durante el festival. Opiniones que suelen venir acompañadas de una fuerte contextualización socio-histórica, además de un alto nivel de elaboración y sofisticación en el estilo y poder de argumentación crítico, el tipo de cobertura que se puede leer en la revista norteamericana Film Comment (reúnen a 5 corresponsales en Cannes), en la canadiense CinemaScope, en la argentina El Amante, en la australiana on-line Senses of Cinema o en semanarios como The Village Voice (Nueva York). Es destacable que no haya ninguna publicación española de tradición y renombre en la lista anterior.

Lo explicado en el parágrafo anterior y mi descubrimiento del fenómeno crítico conocido como Movie Mutations despertaron definitivamente mi interés por dichas publicaciones. Así, en Film Comment encontré una visión voraz, ecléctica e inconformista del panorama cinematográfico internacional. La revista, bimensual, suele combinar artículos de actualidad (entorno a una película o cineasta a reivindicar) con textos que trabajan, se aproximan e intentan renovar la perspectiva histórica del cine, en muchas ocasiones abordando temas relacionados con los ciclos que se programan en el Lincoln Center de Nueva York. La revista forma parte del conglomerado de asociaciones de la Film Society of the Lincoln Center. Por otra parte, son citas ineludibles sus secciones dedicadas a festivales, a los Guilty Pleasures (donde algun miembro eminente del planeta cine confiesa sus placeres culpables, esas películas que se adoran a pesar del rechazo de la crítica), y Olaf's World, en la que el crítico aleman Olaf Moller nos descubre algún cineasta poco reconocido por el discurso crítico dominante Se puede visitar una versión on-line de la revista en: http://www.filmlinc.com/fcm/fcm.htm. Por su parte, la revista canadiense CinemaScope, con el editor Mark Peranson (movie mutante) a la cabeza, es quizás el mejor ejemplo de publicación de perfil exclusivamente internacional. Casi completamente al margen de la distribución local, la revista, de periodicidad semestral, aborda extensamente los filmes que están marcando la pauta en el circuito de festivales, dedicando un espacio importante a las entrevistas tanto con nuevos realizadores como con reconocidos autores. Cuenta periódicamente con firmas como Kent Jones (mutante y editor-at-large de Film Comment), Quintín, Olaf Moller, Christoph Huber y Jonathan Rosenbaum, que se encarga de la columna permanente Global Discoveries on DVD. Se puede visitar una extensa y suculenta versión on-line de la revista en: www.cinema-scope.com. La argentina El Amante se halla un poco más ligada a la actualidad nacional, sin embargo, su carácter combativo la mantiene en permanente rivalidad con la realidad de la cartelera local. Como reacción al pobre panorama de las salas de exhibición (un problema con el que los españoles nos podemos identificar con cierta facilidad) se han publicado interesantes artículos analizando dicha situación desde una óptica crítica. Como parte de la misma campaña, se dedica un espacio relevante al análisis de las novedades en DVD. Por último, destacar la columna mensual 'Desde España', en la que, desde hace unos meses, el crítico español Jaime Pena analiza con punzante clarividencia la pobre realidad del cine español. La versión on-line de la revista se puede visitar en: www.elamante.com.

Resulta destacable que las tres publicaciones comentadas ofrezcan una versión on-line en la que se complementan los contenidos de la edición en papel. Hay en este gesto un deseo de abrirse a un espacio, el de la red, en el que las fronteras políticas y geográficas cuentan poco o nada. Expresarse a través de internet conlleva implícita la voluntad de apelar al lector con independencia de su nacionalidad, y también abrir las puertas a un diálogo con el mismo. No cabe duda de que las reglas de la red (inmediatez y facilidad a la hora de comunicarse) dan forma a un espacio flexible alejado de los límites de caracteres y páginas que impone la edición en papel. Este espacio, el de la red, ha abierto la posibilidad de expresar reflexiones e impresiones desde una nueva tierra de nadie, y el testigo ha sido recogido por infinidad de individuos y agrupaciones con ganas de manifestar su existencia en el panorama de la crítica. Por destacar algunas de las páginas web que trabajan con mejor criterio, rigor y claridad en su línea editorial, empezaré mencionando dos webs que se editan desde tierras australianas. Se trata de Senses of Cinema y Rouge. Senses of Cinema (www.sensesofcinema.com) es ya casi una institución dentro de la crítica internacional. En el aire desde diciembre del 99, habiendo transitado desde una periodicidad mensual inicial hasta la semestralidad actual, Senses es una auténtica enciclopedia de saber cinematográfico que combina con asombrosa naturalidad la relectura de la historia del cine, la atención a la vanguardia contemporánea y el análisis del estado actual del cine (a través de la cobertura de festivales y entrevistas a realizadores, sin apartar medio ojo de lo que sucede en el corazón de los fenómenos más mainstream o industriales). Por su parte, Rouge (www.rouge.com.au) es el ejemplo paradigmático de lo que podríamos llamar la resistencia. Al margen de toda tendencia, la página editada por Adrian Martin, Helen Bandis y Grant McDonald consigue elaborar un discurso compacto a partir de un puzzle que podría parecer caótico. En un mismo número, podemos encontrar sendos artículos sobre Ford a cargo de Jonathan Rosenbaum y Miguel Marías, una aproximación a la Tierra de los muertos de Romero, un análisis del Body Snatchers de Ferrara y otros textos sobre cineastas de vanguardia alemanes. Un aparente caos del que emerge la voluntad férrea e inquebrantable de reivindicar el cine como un arte en perpetuo estado de mutación, que merece ser contemplado desde el respeto, la devoción y la serenidad de unas parcas páginas en blanco abarrotadas de letras de cine. Inmersos en los tiempo veloces que corren, en los que el acento irreflexivo es una tentación constante, Rouge nos propone un freno para la mirada, un espacio para un modo de reflexión en peligro de extinción: pensar la imagen sin su espectro contaminante.

Otras interesantes opciones a la hora de sondear el pulso de las opiniones que marcan tendencias son las versiones on-line de dos revistas con pedigrí e historia. 'Sight and Sound' (http://www.bfi.org.uk/sightandsound/), que ofrece la posibilidad de leer media docena de los artículos de su edición impresa y 'Cahiers du Cinema' (www.cahiersducinema.com) que en su recientemente inaugurada página web ofrece traducciones al castellano de un par de artículos mensuales de su edición en papel. De reciente creación y a la espera de confirmar y consagrar una periodicidad y un renombre, encontramos la revista digital 'Undercurrent' (http://www.fipresci.org/undercurrent), una publicación promovida desde FIPRESCI (Federación internacional de prensa cinematográfica) que pretende ser un espacio de libertad para la expresión crítica y la reflexión acerca de la labor de los críticos. En su primer número se pueden encontrar textos de Miguel Marías sobre Jose Luis Guerín, de Gabe Klinger acerca de Les Amants Réguliers de Garrel y un dossier entorno a textos sobre los cortometrajes favoritos de varios renombrados críticos.

Undercurrent está editada por el crítico norteamericano Chris Fujiwara que además mantiene actualizada una página en la que publica on-line gran parte de sus textos aparecidos en otros medios (www.insanemute.com). En esta misma modalidad de web, es un referente ineludible la sección de crítica cinematográfica del periódico Chicago Reader, en el que trabaja Jonathan Rosenbuam (www.chicagoreader.com). Sin ser estrictamente una página personal es conocida mundialmente como el lugar en el que Rosenbaum practica su particular seguimiento de la actualidad (proyectada en Chicago).

Para terminar, tres casos de diferentes medios que sirven para constatar la diversidad de propuestas interesantes que se pueden encontrar en el panorama internacional. 1) Mabuse (www.mabuse.cl) es la web de un grupo de críticos de cine asociados como filial de FIPRESCI. En la página se sigue la actualidad cinematográfica chilena y se presta especial atención a la cobertura de festivales internacionales (sobre todo europeos). 2) Greencine Daily (http://daily.greencine.com) es el más interesante y completo de los blogs cinematográficos que se dedican a rastrear la red en busca de material crítico de interés (en lengua inglesa). El rigor y exigencia en su selección de textos referenciados y su actualización diaria lo convierten en la herramienta casi definitiva para el seguimiento de una actualidad relativamente al margen de las prioridades marcadas por la industria. 3) Ekran: revista eslovena, editada en papel y de irregular periodicidad, cuyo último y muy destacable número contenía un sensacional dossier sobre la nueva cinefilia con artículos de Gabe Klinger, Olaf Moller, Scott Foundas... todos ellos publicados en inglés.

Y hasta aquí este viaje por algunas de las publicaciones internacionales que me han ayudado a formar mi sensibilidad cinéfila, un camino plagado de hallazgos sugerentes, una ruta posible mediante la cual encontrar un espacio para el diálogo crítico y el rigor analítico, una respuesta al compromiso y devoción por el cine.

Por Manuel Yáñez
cinemascope