El anticristo se moderniza para el siglo XXI
«Sólo una gota de verosimilitud es suficiente para sostener esta película. Sólo una gota».
John Moore, director de La profecía (The Omen, 2006)
«Las aguas se han desbordado. Las tormentas soplan con furia. La guerra se recrudece por todo el mundo. La profecía se ha cumplido. ¿Ha llegado la hora del anticristo?». Con estas frases tan explícitamente conectadas con los sucesos más negros que han ocurrido al comienzo del siglo XXI, el tráiler internacional de la nueva versión de La profecía —estreno el 6/6/6— viene a decir que éste es el momento propicio para el advenimiento del hijo del diablo y, por supuesto, para que las taquillas de todo el mundo engorden a su costa. En la época en la que hace furor el 'remake' del cine de terror de los 70, estaba cantado que la Fox se acordaría del clásico dirigido por Richard Donner en 1976 y protagonizado, magistralmente, dicho sea de paso, por Gregory Peck y Lee Remick (sustituidos aquí por Liev Schreiber y Julia Stiles).
Cuando a mediados del año pasado el estudio anunció su intención de rehacer este gran título del cine de terror, muchos de sus admiradores nos pusimos a temblar. Con el paso de los meses, la inquietud se ha convertido en curiosidad, al menos en mi caso, sobre todo después de haber visto el tráiler internacional, el estadounidense y el japonés. A la gran pregunta —¿será un fiasco comparada con la original o aportará una nueva vuelta de tuerca?— todavía no había respuesta cuando se escribieron estas líneas, por lo que el presente artículo no debe considerarse como una critica sino como las divagaciones, más o menos fundadas, de un fan que estará ahí el día del estreno.

A juzgar por los citados tráilers, habrá mucha, muchísima más pirotecnia y espectáculo. «Así es la audiencia para la que trabajamos actualmente. La gente quiere más» (1), ha afirmado su director, John Moore (Tras la línea enemiga o El vuelo del fénix). Y, sí, efectivamente, en los avances se puede apreciar una puesta en escena más dramática, más barroca, mucho más 'larger than life' —como dicen los anglosajones— que la original. Hasta se entrevé el reflejo de un macho cabrío, o algo parecido, en un espejo y el maquillaje del quemado padre Spiletto es mucho más impresionante... «Quería que el aspecto visual fuera impactante […] La película tiene relativamente poca sangre, como la original. Nos hemos mantenido muy fieles al impacto psicológico que producían las puestas en escena». Habrá que ver si Moore ha sabido contenerse lo suficiente como para no convertir la historia de Damien en un festival de efectismos, pero lo cierto es que el apartado visual no suele ser el que defrauda en los recientes 'remakes'. Ahí están La matanza de Texas (The texas chainsaw massacre, Marcus Nispel, 2003) o La morada del miedo (The Amityville Horror, Andrew Douglas, 2005) para confirmarlo.
El punto más preocupante de esta nueva versión, a juicio del arriba firmante, radica en la siguiente frase del cineasta: «Hemos añadido simplemente una cosa, contexto». Con ello Moore hace referencia a las frases con las que se abre este artículo y a una nueva escena, que no existía, ni parecida, en el filme de Donner, en la que un grupo de cardenales discute en el Vaticano la inminente llegada del anticristo a juzgar por ciertas señales recientes, como el 11-S, el huracán Katrina o el tsunami asiático, entre otros desastres naturales y conflictos bélicos. Todo esa inquietud ya estaba ahí en los 70 —una década que no fue precisamente tranquila— pero no había por qué servírsela en bandeja tan explícitamente a los espectadores de La profecía, bastaba con leer un poquito entre líneas. Pero claro, los departamentos de 'marketing' de los grandes estudios piensan que el coeficiente intelectual de las audiencias baja varios enteros con cada nueva generación, así que ahora es necesario dar bien mascadito lo que antes simplemente se sugería...
Otra de las diferencias con respecto a la original será el mayor peso que en este caso tendrá el personaje de Katherine Thorn (Lee Remick/Julia Stiles), algo normal en una época en la que la igualdad de sexos está un poquito más asumida. Katherine tendrá más presencia y un rol más activo desde la escena del suicidio de la niñera. «Creo que Lee Remick era muy fría y costaba mucho identificarse con ella. Eso funcionaba para aquella película y para aquella actriz», ha dicho John Moore.

Rodada en Praga —que hace las veces de Londres— y en Roma, La profecía cuenta con un reparto secundario de actores británicos, en el que figuran David Thewlis (el fotógrafo), Pete Postlethwaite (el padre Brennan) y Michael Gambon (el arqueólogo y exorcista Carl Bugenhagen), que seguramente añadirá un toque de credibilidad y elegancia fundamental si Moore y la Fox pretenden conseguir un impacto similar al del filme original. Pero la verdadera sorpresa, en lo que a 'casting' se refiere, es el fichaje de Mia Farrow para interpretar al personaje de la señora Baylock, la diabólica niñera de Damien, un papel en las antípodas del que hacía en La semilla del diablo (Rosemary's baby, Roman Polanski, 1968).
Para terminar, otro aspecto que también suscitará su polémica: la banda sonora. No nos engañemos, para superar la partitura de Jerry Goldsmith habría que conseguir al propio compositor —quien lleva un par de años tocando un arpa dorada—, por lo que quien le sustituya lo va a tener muy difícil. El afortunado es Marco Beltrami, autor de las bandas sonoras de Hellboy, Vuelo nocturno, El reino de los cielos, 54 o Mimic y uno de los aprendices/protegidos del propio Goldsmith, por lo que es de suponer una cierta continuidad y algún homenaje musical —que los hay— al maestro.
(1) Todas las declaraciones de Moore que aparecen en este artículo han sido extraídas de una entrevista publicada en Horror.com.
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