La parodia posmoderna

Si hablamos de parodiar el género de terror, la Historia del Cine ha dado un buen número de películas y autores que han utilizado este recurso burlesco con mayor o menor acierto. Desde algunos cortometrajes de Harold Lloyd o Buster Keaton (su maravilloso La casa encantada) que tenían su base no en los recursos tópicos de un género aún incipiente, sino en las más recurridas características del inconsciente colectivo (fantasmas con sábanas y cadenas), pasando por las desmitificadoras diatribas de los lamentablemente olvidados (y geniales) Abbott y Costello, hasta las gloriosas piezas de Mel Brooks, oscilantes entre la parodia inmisericorde y el más apasionado homenaje. El género fantástico, por consiguiente, se ha planteado en más de una ocasión como un elemento tan esencialmente ambiguo que, dependiendo de un mero enfoque, puede mutar sus intenciones con pasmosa facilidad. Ahora bien, si algo ha definido, involutariamente, a todas y cada una de las parodias aparecidas es su condición coyuntural, su facultad para otorgarnos un fiel reflejo del momento social en que estos films han visto la luz. Ello, quizá, sea debido a su orientación popular, a la búsqueda incansable de conectar con el mayor número de espectadores posible, tocando las teclas adecuadas. Y Scary Movie 4 es, por ello, una cinta ciertamente reveladora.

Este nuevo film de David Zucker, contrariamente a lo que se podría pensar a simple vista, tiene clarísimos elementos divergentes con el anterior. Sin entrar en comparaciones con las dos primeras piezas de Keenan Ivory Wayans, lo que diferencia la tercera entrega de la saga de esta cuarta es, precisamente, la esencia de su contenido humorístico, es decir, lo que acaba otorgando al film su propia identidad. Si el anterior film se encontraba condicionado por el cambio estilístico respecto a las producciones de Wayans, con todo lo que ello conllevaba de variar tanto el aspecto visual de la cinta como las raíces de su comicidad, en esta cuarta entrega las bases ya son conocidas y Zucker, por consiguiente, no duda en ir más allá de sus primeras intenciones.

Scary Movie 4 es la negación de la racionalidad, la entrada a un mundo extremo, brutal, carente de sentido en el que la concepción del humor desaparece como tal lo entendemos. El bombardeo constante de "gags", la omnipresencia de los elementos escatológicos y la consciente opción, tomada por el propio film, de lindar en el más absoluto de los ridículos es, paradójicamente, lo que otorga a la película un extraño valor que tiene sus raíces tanto en los elementos coyunturales (ya esbozado anteriormente de manera general) como en la significación y trascendencia del humor. Si Scary Movie 4 es un sinsentido ridículo y superficial, es porque la sociedad actual también lo es. La obra de Zucker no es más que un reflejo exacto, sorprendentemente nítido, del momento que nos ha tocado vivir y de los resortes que hacen que el público de nuestros días se ría a carcajadas. No estamos hablando de un público que hace cola para ver la última cinta de Woody Allen; no estamos hablando de un público sibarita que entienda y entre de lleno en el humor inteligente. El público que hace que Scary Movie tenga ya cuatro entregas es el que consume palomitas sin cesar, el que no concibe otro elemento humorístico que no sea el "caca-culo-pedo-pis". La gran masa, en definitiva, caracterizada, exactamente, por los mismos elementos que caracterizan esta película de Zucker: sinsentido, ridícula y superficial.

Sin embargo, y espero que con ello quede clara mi postura, el crítico de cine es también espectador. Lo quiera o no, también pertenece a dicha masa, por proximidad cronológica o, incluso, geográfica. Por consiguiente, no busquemos en Scary Movie 4 reflexiones introspectivas. Aceptemos nuestra condición y riámonos de nosotros mismos, merced al nítido espejo que Zucker sitúa ante nosotros.

Por Joaquín Vallet R.
cartel

EEUU. 2006. T.O: Scary Movie 4. Dirección: David Zucker. Producción: Grace Gilroy, Craig Mazin, Robert K. Weiss. Guión: Craig Mazin, Jim Abrahams, Pat Proft, sobre los personajes creados por Shawn Wayans, Marlon Wayans, Buddy Johnson, Phil Beauman, Jason Friedberg y Aaron Seltzer. Música: James L. Venable. Fotografía: Thomas E. Ackerman. Montaje: Andrew S. Eisen, Craig Herring, Tom Lewis. Dirección Artística: Holger Gross, William Heslup. Vestuario: Carol Ramsey. Duración: 83 minutos. Intérpretes: Anna Faris (Cindy Campbell), Craig Bierko (Tom Ryan), Athony Anderson (Mahalik), Bill Pullman (Henry Hale), Leslie Nielsen (Presidente Harris), Regina Hall (Brenda)