Comprensiones acerca de la necesidad teórica
«La impureza del medio queda consumada por la decisión de proyectar un mundo que sea al mismo tiempo, reproducido e imaginado, creación y copia»
V. F. Perkins – 1972.
Victor F. Perkins es un brillante joven de alrededor de 70 años que esconde tras unos gruesos anteojos y una cándida sonrisa, una visión polémica, activa y original sobre la manera en que debemos aproximarnos a la crítica del cine. Desde hace casi 40 años su excelente escritura lo viene distinguiendo de casi todo lo que lo rodea. Casi sin quererlo forma parte importante de las mayores influencias de nuestros tiempos. Aún más joven, siendo estudiante en Oxford, se interesó por encontrar alguna manera que le permitiera observar y analizar un film de forma absolutamente satisfactoria. Lo que quería decir que hasta ese momento ninguna otra teoría lo era, ya que las conocía y las criticaba. Era un lector inteligente y voraz, estudió sistemáticamente las teorías vigentes que encontró. Desde Paul Rotha, Bela Balasz y Vachel Lindsay hasta Arnheim, Kracauer y André Bazin. Se dio cuenta de que si bien a primera vista todas eran diferentes, compartían una creciente incomodidad para el joven Perkins. Los errores, influencias y omisiones que encontraba en cada una de ellas le fueron dando forma a su necesidad de exteriorizar su posición. Comenzó a criticarlas en su revista "Oxford Opinion". Publicación que sería la semilla de "Movie", de la cual Perkins fue co-fundador.
Leer a Perkins es un placer. Un raro y continuo gesto que aceptamos agradecidos. La escritura de Perkins es elegante y sencilla, suele reiterar conceptos ejemplificando y reformulando patrones y puntos de vista. Sus minuciosas y lúcidas lucubraciones se van armando naturalmente bajo su prosa tranquila. Este modo sereno, diplomático, de decir las cosas, no oculta mordacidad. La fina injuria, cuando se lo permite, es una distinción nada gratuita que lo engrandece. Lo mismo sucede con su profunda convicción en lo que escribe, su estilo claro, lleno de matices, su prosa equilibrada, justa. La increíble sucesión de ideas sobre los temas más difíciles de abordar, la claridad de conceptos, su posición crítica, y, sobre todo, la elaboración y descripción detallada, bellamente expresada, de su teoría, son significativas y frecuentes. Una cualidad de la escritura de Perkins es su eximia capacidad narrativa para ejemplificar sus conceptos teóricos. Generalmente apoya sus juicios de valor en la descripción de una secuencia fílmica, contada detalladamente y elaborada según la visión teórica que la sustenta, de tal manera que entendemos de inmediato cuál es el punto de referencia y el concepto aludido, aun cuando no hayamos visto la película o no recordemos la escena puntualmente. Es más, lo cuenta de tal manera que ni siquiera es necesaria la visión de la escena para la comprensión del concepto. El cual, inmediatamente, es apropiado mentalmente por el lector para ser confrontado en otros films.
Su obra más famosa e influyente ha sido sin duda "Film as film", pero ha compuesto numerosos ensayos valiosos —quizá lo mejor que se ha escrito sobre Rope de Hitchcock proceda de Perkins— y ha estado al frente de seminarios y dictado cursos a lo largo de los años. Trabajó para el British Film Institute, dirigió el Department of Film and Television Studies de la University of Warwick, donde realizó investigaciones diseñando cursos y escribiendo artículos (1).
En "Film as film", Perkins propone un compromiso. A partir del ya mítico y enigmático título, comienza a explicar que definir el cine requiere de algo más que palabras. Y definir un juicio crítico o un criterio estético comporta el mismo riesgo y la misma dificultad que la definición del medio. En su teoría, el objetivo es la síntesis, la disciplina elaborada y constante de la contemplación reflexiva sobre las relaciones elementales de la percepción. El libro comienza con un largo capítulo en el que Perkins despacha uno por uno a los teóricos "ortodoxos". Con citas y reflexiones, explica los "errores de los pioneros", consistentes en tratar, mayormente, de elaborar un conjunto de criterios puristas para juzgar al cine. Este purismo se basa en parcializar al cine priorizando alguno o varios de los elementos constitutivos del medio. Así se suceden las críticas para la "mística de la imagen" propugnada por Rotha o Arnheim. Y también para la "mística del montaje" de Eisenstein y Pudovkin. Todos ellos basan sus teorías en la concentración. Entendida ésta como la gravitación desequilibrada de los recursos estilísticos. Aquellas teorías no hacían más que desarrollarse a través de la diferenciación de un elemento, de una esencia de lo cinematográfico, que, primero, la distinguiera de las otras artes, y luego, le impusiera al cineasta un camino a seguir para la realización cinematográfica. Esta imposición, que Perkins juzgó aberrante, nos dejaba al borde de la catástrofe crítica. La redundancia en la valoración de los recursos expresivos per se, era un síntoma de que no se había comprendido la complejidad del medio. Mucho menos la pertinencia de desarrollar teorías críticas que aborden lo que Perkins deseaba desde joven: una comprensión total del cine. Frente a estos reduccionismos, las consecuencias estaban claras, lo mejor era empezar a estudiar sus causas y elaborar una intencionalidad propia, rigurosa y profunda que permitiera dilucidar los alcances del cine como cine, antes que como arte. La ortodoxia crítica se manejaba dentro de límites auto establecidos fijados en su obsesión por el status y su complejo de inferioridad respecto de las demás artes. Esa obsesión por estudiar al cine como un estado puro, como esencia, era un camino sin salida. Inclusive Bazin fue criticado por Perkins al cometer un desliz simétrico: la mística de lo real, el reduccionismo analógico fotográfico. También los psicólogos que se metieron a opinar imprudentemente fueron puestos en su lugar —caso Erich Fromm—.
Lo primero que postula Perkins es que los criterios estéticos del espectador (crítico) no deben imponer dogmas técnicos al realizador. De allí surge su crítica a la teoría del autor, pues la dirección y la autoría son disciplinas complejas que miden intencionalidades diferentes. El control sobre un film debe basarse en criterios de balance, en relaciones, no en elementos separados que dictan la "diferencia autoral". Perkins propone juzgar la cohesión y la intensidad de un film basado en la crítica centrada hacia la dirección antes que a la teoría de autor. Cada film debe juzgarse con los criterios estéticos que el film propone, no sirven los esquemas preconcebidos. Cada film propone sus propios límites de entendimiento, coherencia y significación, dando los elementos justos y necesarios para su comprensión y análisis. No se trata de generar una teoría monolítica y rígida de medición y juzgamiento preestablecidos, sino de configurar una serie de criterios amplios pero rigurosos que desarrollen una disciplina crítica. Esto quiere decir que se debe razonar cualquier postura, no darla por supuesta. Al reconocer que el cine no es un elemento puro sino un híbrido, contradictorio, donde ilusión y realismo forman una argamasa interpretativa, Perkins centra su teoría en la percepción y en la participación del espectador. Desarrollar disciplinas críticas implica pensar en términos totales, en percibir el cine como una suma mayor que sus partes. Implican también separar las justificaciones estéticas del elemento constitutivo en sí. Para poder percibir el cine "como cine", se debe incorporar la técnica a la comprensión de lo percibido y luego distinguir de ella la decisión artística. La teoría de Perkins se basa en una gimnasia que nos permita ver, mirar y reconocer en cada film su justificación funcional. Aquello que le da valor. A fin de cuentas, la teoría de Perkins no es otra cosa que la observación, a través de lo percibido, del principio de acción y reacción. La economía es parte de la teoría. Todo efecto producido debe evaluarse como efecto percibido contrarrestado por el esfuerzo necesario para llevarlo a cabo. Aquí entra el concepto de puesta en escena que Perkins lleva a lo más alto. El cine es una experiencia sintética, y esa síntesis sólo puede asimilarse mediante la puesta en escena. Por ejemplo, la economía da la medida de la sutilización de la interpretación y ésta, mediante la puesta en escena se mantienen como fuente autogeneradora de emoción, siempre y cuando, el principio de acción y reacción se mantenga en equilibrio. Es decir, el "qué" y el "cómo" deben estar en equilibrio para poder ejercer la valoración sintética del cine. Perkins se auto limita al cine narrativo, establece su visión de lo que el cine narrativo es (un contexto total a partir del cual es válido analizar sintéticamente), después aplica criterios y construye a partir de ellos lo que es pertinente de valoración. Para Perkins un mal film es aquel que es autodestructor, aquel en el que lo deseable no parece inevitable sino que estimula una percepción puramente cerebral. Un mal film es aquel en el que la verosimilitud interna, narrativa, se ve amenazada por el principio de acción y reacción, dándole al perceptor razones para dudar de su construcción interna. Es esta credibilidad —que debe estar apoyada en las convenciones técnicas del cine—, la que constituye el primer nivel de validez de un film. Este primer nivel es interno, se basa en el equilibrio, y a partir de allí procede toda significación. Perkins postula que este primer nivel funda la coherencia la organización interna de un film, sin ello es imposible lograr una satisfactoria manera de ver, porque lo percibido estaría desequilibrado. El criterio estético busca satisfacer la medida económica de lo percibido. Una vez perdido el equilibrio no puede haber otro nivel de significación superior que lo supla ya que se perdería toda posibilidad de integración entre la secuencia: observación-pensamiento-sentimiento, básica para la comprensión total de un film. No distinguir el "cómo" del "qué" es el objetivo de todo nivel de significación de un film. Perkins da como ejemplo supremo de su teoría a Otto Preminger y a su control del equilibrio sobre los elementos que forman una "interacción mutuamente enriquecedora, controlada y coherente". La participación del espectador es una de las claves para entender el cine, constituyendo un mecanismo más de la síntesis y elemento formal de la percepción. El espectador es un "observador partícipe". Su percepción opera en dos niveles, uno interno aplicado desde lo que el film expone, y uno externo que tiene que ver con su mundo común y la forma de llegar al film. Para Perkins, las convenciones cinematográficas son elementos esenciales de la creación de formas. Ellas permiten el primer paso hacia la síntesis, entendida ésta como la percepción personal de las formas en las que pensamiento y sentimiento se hallan en continua relación con las percepciones externas del espectador y su mundo.
Perkins siempre dejó en claro que su teoría se imponía límites de aplicación, que además eran límites necesarios dados por la capacidad de argumentación. El objetivo es la construcción de criterios y juicios que puedan operar dentro de lo que el medio y la forma postulen. Si la crítica elabora criterios no aplicables a la forma o juicios que pretendan revelar significaciones inmediatas aplicadas a un film en forma total o parcial, estaremos fuera de esta teoría. Por otro lado se debe lograr consistencia (Perkins lo logra), o lo que es lo mismo: poder explicar la naturaleza de la coherencia de la teoría crítica. La crítica debe evitar la tentación de liberarse del razonamiento de la valuación, y hasta de la valuación misma. Todo comienza por definir lo perceptible, sea por nuestra percepción o por aquello que los demás puedan demostrarnos. Perkins partió de la necesidad de re-establecer al cine su poder de imbricación entre ilusión y realidad, para poder llegar a su comprensión total. Ese principio es el que ordena la percepción luego la significación que nos lleve al sentido efectivo de un film —no a sus intenciones, que es lo que menos importa y más confunde —. Lo que llevó a formular dos perspectivas que deberían evitarse a menos que se las sofistique: ingenuidad y prejuicio. Perkins postuló la necesidad de comprender la necesidad teórica del cine. Su teoría era una base "para el mérito", para el desarrollo de criterios, no una garantía. Por ello, le estamos agradecidos.
(1) Publicaciones de Victor Perkins:
- Film as Film, Penguin Books, 1972.
- The Magnificent Ambersons, British Film Institute, 1999.
- "Must We Say What They Mean ? Film criticism and interpretation" MOVIE No. 34, Octubre 1990
- "Film Authorship - the premature burial" CineAction, No. 21/22, 1990 -11
- "In a Lonely Place" in Ian Cameron (ed.): The Movie Book of Film Noir, Studio Vista, 1992
- "Johnny Guitar", en Ian Cameron & Douglas Pye (ed.), The Movie Book of the Western, Studio Vista, 1996.
- "I Confess - Photographs of People Speaking" en CineAction No 52, Septiembre 2000.
- "Letter from an Unknown Woman" en MOVIE 29/30, 1982
- "Ophuls versus Wagner and Others" en MOVIE No 36, Enero 2000.
- " 'Same Tune Again!' - Repetition and Framing in Letter from an Unknown Woman " en CineAction No 52, Setiembre 2000.
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