Se supone divertida

Kevin Smith vuelve a hacernos disfrutar con su maravilloso talento cómico, volviendo por sus fueros con su propio cine, el suyo de verdad, el auténtico, el que gusta, el divertido, el que tiene ritmo, en definitiva, el de caca-culo-pedo-pis mezclado con historia romántica pedorra (esto funcionó y muy bien en Persiguiendo a Amy, que me encantó casi tanto como cuando me pillo un huevo con la cremallera -el lector me perdone, que se me ha pegado el humor de Kevin Smith de tan divertido que es) En vista de que su anterior proyecto, en el que apostó por un cine más. ¿serio?, ¿adulto?... Bueno, digamos que con New Jersey Girl trató de cambiar de rumbo pero lo único que cambiaron fueron los ingresos obtenidos, a peor, y la consideración de su público, que se llevó la impresión de haberse quedado sin uno de los grandes talentos cómicos del cine americano actual. Si quería limpiar su reputación, tenía que hacerlo de una forma drástica. La más fácil era sin duda la que eligió: Realizar una secuela de su primera película, aquella que realizó en blanco y negro con cuatro centavos y que le lanzó inmediatamente al estrellato. La obra en cuestión se titulaba Clerks y narraba durante escasa hora y media las aventuras de Dante y Randal tras el mostrador de un videoclub. Apasionante, doy fe.

Clerks 2, como casi todas las segundas partes de las comedias americanas actuales, es el doble de divertida que su predecesora. Vamos, es que casi no puedo parar de reír al recordarla. Trato de escribir y se me escapan las carcajadas. Para empezar, ahora Randal y Dante trabajan en una especie de hamburguesería con lo que se pueden imaginar el juego que eso proporciona para la comedia. No hay más que recordar el Playtime de Tati cuando éste se adentraba en el restaurante o al Woody Allen de Granujas de medio pelo en la tienda de galletas. Aquí los protagonistas, por ejemplo, pegan moscas en las hamburguesas y echan los hielos directamente sacados del urinario en los refrescos. Para partirse la caja torácica. Bueno, como no se me da demasiado bien la ironía, por poco sutil, y porque no tengo la facilidad humorística de Kevin Smith, que no sé si lo he dicho ya, pero es un tío muy salao y gracioso, voy a hablar completamente en serio y con dureza a partir de ahora. Clerks 2 es un engendro aberrante del mismo calado que Dogma o Persiguiendo a Amy, con lo que los muchos espectadores que disfrutaron de lo lindo con aquellas encontrarán muy de su agrado esta secuela, y que quede claro que cuando aparentemente (ya he dicho que no se me da bien) ironizaba y decía que era el doble de divertida lo decía completamente en serio, y si no basta con repasar la tabla del cero. Una vez más se mantiene como protagonistas en la sombra a los supuestamente graciosos Jay y Bob el silencioso, personajes secundarios habituales en casi toda la filmografía de Smith, que gozaron incluso del protagonismo absoluto en Jay y Bob el silencioso contraatacan, película presumiblemente realizada para satisfacer la demanda de multitud de fans de la pareja en todo el mundo. La gracia, supongo que la deben tener en el culo, y por eso no he sido capaz de encontrársela en ninguna de las películas en las que les he soportado, ya que por fortuna, y supongo que milagrosamente, no han mostrado a la cámara esa parte de su anatomía. Y digo milagrosamente, porque como bien sabrá cualquiera que haya disfrutado (pues conozco testimonios de gente que lo ha hecho) o sufrido sus anteriores películas, el supuesto humor que realiza Smith, se basa únicamente en los diálogos y situaciones más escatológicos posibles, lo cual tal vez no estaría mal del todo si los chistes tuviesen verdadera gracia, cosa que lamentablemente no ocurre. Tampoco me quejaría yo tanto e incluso tal vez me decantase por la alabanza si, ya que se pone, se decidiera por la provocación en grado sumo, al estilo de Harmony Korine, Larry Clark o Todd Solonz, por ejemplo, y ya que quiere encajar un show zoofílico en la película, que trocase esos absurdos planos medios que nada muestran, por lo explícito, lo que además le daría montones de publicidad gratuita cuando las sociedades protectoras de animales se hiciesen eco de que en la última abominación de Kevin Smith, podía verse a un hombre copulando con un asno. Pero como digo, ni tiene gracia, ni provoca, ni nada, ni se ahoga.

Lo que sí trata es de incrustar una pequeña historia de amor, imagino que con el fin de que parezca que la película tiene argumento, y con la que de nuevo podría intentar reconducirse por un cauce distinto con algo de éxito si no fuese porque la historia está demasiado trillada, gracias a las comedias románticas de Julia Roberts o Sandra Bullock, por ejemplo, que tantas y tantas veces nos han mostrado cosas similares. Dante se va a casar con una novia guapa y decididamente estúpida para llevar una vida cómoda a la par que rancia y aburrida lejos de la hamburguesería en la que tanto se divierte con su amigo de toda la vida Randal, y en la que tanto se divirtió con su jefa, guapa, inteligente, simpática y de la que está enamorado, en una noche de borrachera en la que la dejó embarazada. Se le plantea un dilema, no ya sobre con quién quedarse, como sobre todo con qué quedarse, un dilema casi tan grande como el de Ilsa en Casablanca. Adivinen.

Todo ello aderezado con una selección musical destinada, imagino (porque aquí todo, y principalmente las risas, hay que imaginarlo o suponerlo), a provocar la vergüenza ajena en el espectador, que bascula entre los Jackson Five y King Diamond pasando por Talking Heads, insertándolos aleatoriamente sin el más mínimo pudor, siendo el culmen una secuencia completamente musical en la azotea, con todos los personajes bailando y cantando con el pequeño de los Jackson y sus hermanitos de soporte. Supongo que estaré perdiendo el sentido del humor, ya que no he sido capaz de reirme en toda la película, y, sin embargo, en la imdb, la base de datos de cine más completa de internet, los usuarios le han otorgado una media de 8,1 sobre 10, situándola muy cerca de entrar en el top de las 250 mejores películas de la historia que esta misma página confecciona. Así pues, que nadie tome demasiado en serio mis comentarios y vayan a ver la película. Casi trece mil espectadores no pueden estar equivocados.

Por Sergio Vargas
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