II fESTIVAL DE cINE HISTÓRICO DE LA LAGUNA

Por José Francisco Montero

Dilucidar las relaciones entre cine e historia, ofrecer una muestra del cine histórico realizado en la actualidad en el panórama internacional, más varias secciones paralelas centradas asimismo en diversos acontecimientos históricos; estos son los objetivos del Festival de Cine Histórico de La Laguna, en Tenerife, que este año, entre el 17 y el 21 de Octubre, ha celebrado su segunda edición. Se trata, por tanto, de un festival joven, aún en fase de consolidación. Sin embargo, el principal aval de este festival reside en ser el único dedicado en el mundo a este tipo de cine y la meta debe ser, pues, constituirse en el principal referente de este género en el futuro.

Determinante también para el futuro del festival me parece la delimitación de su campo de acción, el conseguir adquirir sus verdaderos rasgos de identidad, definirse, en definitiva. ¿Qué es realmente cine histórico?. A pesar de las declaraciones en la rueda de prensa de Teodoro Ríos, ocasional realizador de cine y en la actualidad director del Festival, de que por cine histórico podemos entender el que trata de ayer por la tarde, declaraciones en cierta medida corroboradas por Vicente Aranda, Presidente del Jurado y al que el Festival rendía este año homenaje, quien afirmaba lúcidamente que muchas de sus películas, que en su momento respondían muy concretamente a la situación presente del país —pensemos en Cambio de sexo (1976) o Asesinato en el comité central (1982)— ahora se han convertido en cine histórico, lo cierto es que la mayoría de películas de la sección oficial respondían al más trillado concepto de cine histórico: trajes de época, suntuosos decorados, mayor interés en la ambientación que en la historia o los personajes (por no hablar de los aspectos formales); un cine en que la innovación estética o narrativa, el estilo, están desterrados completamente (salvo alguna excepción como la, aún así, parcialmente fallida Gaspartum (2005), de Alexey Guerman, jr, una de las cintas más salvables del festival). Y es que la sección oficial se ha caracterizado por la escasísima calidad de la mayoría de las cintas seleccionadas: la ganadora fue Copyng Beethoven (2006), de la normalmente mediocre Agszniezka Holland (los tiempos de la excelente Olivier, Olivier (1992) están ya muy lejanos); el premio al largometraje de contenido histórico más relevante fue para la argentina Crónica de una fuga (2005), dirigida por Israel Adrián Caetano.

Más interesante ha sido la Sección de documentales, de la que obtuvo los dos premios la película israelí Chamisha Yamim (2005), dirigida por Yoav Shamir. Este filme se ocupa del desalojo de los colonos israelís de la franja de gaza. En otros documentales se trataron temas como la Batalla del Ebro, una de las más trascendentales de la guerra civil, los campos de concentración nazis, la historia del líder de una secta que llevó a sus acólitos a un suicidio colectivo...

Como casi siempre, lo más interesante del Festival lo ha ofrecido las secciones paralelas.

La primera de ellas ha estado dedicada este año a W. A. Mozart, el verdadero protagonista del Certamen en esta edición, en el 250 aniversario de su nacimiento. Se pudieron ver, además de varios documentales, sendas películas basadas en óperas del compositor, debidas a cineastas de prestigio, si bien dispar, como son Ingmar Bergman (La flauta mágica. 1974) y Joseph Losey (Don Giovanni. 1979), junto a otros films basados, siquiera sea de forma aproximativa, en la vida de Mozart, como la muy conocida Amadeus (1984), de Milos Forman, o la más desconocidas pero bastante interesantes Noi Tre (Pupi Avati. 1984) y Olvidar Mozart (Vergesst Mozart. 1985), de Miroslav Luther, entre otras.

El Che Guevara, adelántándose a la celebración el año que viene del cuarenta aniversario de su muerte, fue otro de los recordados en esta edición del festival. Se proyectó el largometraje más conocido dedicado al revolucionario argentino, Ché (1969), curioso aunque bastante tramposo e insatisfactorio filme dirigido por Richard Fleisher; así como El Che Guevara (1968), película italiana dirigida por Paolo Heusch y protagonizada por Francisco Rabal, y por último el documental holandés The Hands of Che Guevara (Peter de Kock. 2006.)

A La Guerra Civil Española se le dedicaron dos secciones: en la primera, La Guerra Civil vista desde la Alemania de la Guerra Fría, se proyectaron dos largometrajes, Fünf Patronenhülsen (Cinco Cartuchos, 1955), de Günter Marczinkowsky, y Solange Du Lebst (Tanto como vivas, 1955) de Harald Reini; y el documental Unversöhnliche Erinnerungen (Memorias irreconciliables, 1979), de Johann Feindt, Karl Siebig y Klaus Volkenborn; en la segunda, la contienda vista desde otros países, se pudo aistir a la exhibición de clásicos como Bloqueo (Blockade. William Dieterle. 1938), The Spanish Earth (Joris Ivens. 1937) y L`Espoir. Sierra de Teruel (André Malraux. 1939).

Para los responsables del Festival, quedan pendientes para ediciones posteriores la solución de algunos problemas organizativos, disculpables en un festival tan joven y con un escaso presupuesto; y sobre todo lograr asentarse como un evento de gran relevancia para la ciudad de La Laguna, y para Tenerife incluso, para lo que el trabajo de difusión del mismo entre sus habitantes deviene esencial; de este modo, la asistencia a las proyecciones y resto de actividades será mucho mayor, verdadero talón de Aquiles del Festival en la actualidad.