57 berlinale

Por Paola Álvarez

La edición 57 del Festival Internacional de cine de Berlín no pasará a la historia por la calidad de las películas escogidas o por la impresión que causó en el público la película ganadora. La edición 57 de la Berlinale ha sido la edición de las estrellas y las apuestas seguras, por más que muchos —empezando por su director Dieter Kosslick— se empeñen en negarlo. Cate Blanchet, Judi Dench, Sharon Stone, Jenniffer Lopez, Antonio Banderas, Matt Damon, Richard Gere, Robert de Niro, Clint Eastwood…si hasta el jurado rebosaba fama y glamour, con Paul Schrader a la cabeza y los guapos Gael García Bernal y William Dafoe a sus espaldas. Y, claro, las imprudencias se pagan y focalizar el festival en las estrellas trae muchas desilusiones y muy mal cine.

No deberían pasar jamás por el filtro de un festival películas como Bordertown o The Good German, la primera porque no nació con esa vocación, la segunda por pretender ser algo a lo que ni se acerca. Cine, en definitiva, del que le hace plantearse a alguien que jamás ha abandonado una película a medias cómo escaparse de la sala sin ser visto.

Es una auténtica pena que con un jurado como el de este , que se completaba con la danesa Molly Malene Stensgaard (montadora de Lars Von Triers), la actriz francopalestina Hian Abbass (Paradise Now y Múnich), el actor alemán Mario Adors y la productora japonesa, Nansun Shi (Infernal Affairs), no haya habido más calidad. Los osos concedidos por este grupo deberían valer el triple, pero al final se decantaron por la elección fácil y la sonrisa compartida.

Y es que la Berlinale parece destinada a convertirse en ese festival repleto de taquillazos en el que sólo los madurgadores pueden ver alguna que otra buena película.

Los que fueron Oso

Pero como generalizar está feo, y a pesar de que el conjunto no haya sido brillante sí ha habido películas muy dignas, habrá que repasar los títulos que han hecho que esta Berlinale siga siendo merecedora de ser uno de los festivales del Gran Circuito. Empecemos por las premiadas:

Tu Ya Da Hun Shi, de Wang Quan'n (China)
Oso de Oro

Fue la ganadora desde el principio. Se dice que el director de la Berlinale, Dieter Kosslick, siempre revela el nombre del ganador, sin darse cuenta, en el encuentro que tiene con la prensa internacional una semana antes del festival. Este año, Kosslick sólo hablaba de las dos maravillosas películas sobre Mongolia que se incluirían en la Berlinale. La primera en exhibirse fue esta pequeña y entrañable película —cuyo título puede traducirse como “El matrimonio de Tuya”— que fue recibida como una bendición el tercer día de Berlinale, cuando los críticos ya empezaban a ponerse nerviosos (especialmente tras el estreno el día anterior de la decepcionante The Good German). La historia de Tuya, una granjera de la estepa mongolesa que tiene que mantener a sus hijos y a su marido enfermo y que decide buscar un nuevo marido que la ayude a soportar el peso que lleva sobre sus hombros sorprendió a todo el mundo. Primero, por estar contada con ese humor crudo, casi involuntario, al que el buen cine asiático nos ha ido acotumbrando y, segundo, porque a la belleza de la historia y las brillantes interpretaciones se unía una belleza formal y una estructura lógica en la que el espectador se iba deslizando sin esfuerzo con la media sonrisa siempre dibujada en la cara y una lágrima asomando. La película gustó mucho, lo que unido al boca a boca y la insistencia de Kosslick la hizo una de las firmes candidatas al premio con el que al final se hizo desde el tercer día del festival. Si fue o no la mejo película de esta Berlinale es otro tema y...sobre todo, cuestión de gustos.

El Otro, de Ariel Rotter (Argentina-Francia-Alemania) y Julio Chávez
Oso de Plata, Gran Premio del Jurado/ Mejor Actor

Quien recuerde bien el año pasado, se acordará por tanto de ese fabuloso papel que Julio Chávez realizó en la también argentina El Custodio. La crítica en pleno de la Berlinale de 2006 estaba convencida de que Chávez se llevaría el oso, pero la cuota de osos para el cine alemán hizo que se lo quedara Moritz Bleibtreu por una actuación buena —aunque nada espectacular— en Las partículas elementales. Quizá por eso Chávez volvió a encabezar las quinielas este año con esta película que, si bien muchos esperaban que se llevara el oso de actuación masculina, pilló completamente de sorpresa al hacerse con el segundo gran premio de la Berlinale. También es cierto que así se cumplía uno de los topicazos del festival de Berlín al que se le considera amante del cine argentino. La historia de Juan, el hombre de 38 anios que decide cambiar de vida al enterarse de que su mujer está embarazada y agotado por la enfermedad terminal de su padre le trajo a Chávez el merecido oso (un año después) y a Ariel Rotter, que tras Sólo por hoy (2001) completaba con El otro su segunda película, una sorpresa que aún debe durarle.

Joseph Cedar, por Beaufort (Israel)
Oso de Plata al Mejor Director

Y para seguir siendo, a pesar de todo, un festival de cine político (que el lado social ya lo han cubierto con los premios anteriores), el oso al director fue para Joseph Cedar por su historia sobre  la última (penúltima en realidad) guerra del Líbano. Centrada en el castillode Beaufort donde esperaron los últimos soldados isrealíes a la retirada definitiva en mayo de 2000. Una película sobre el miedo y el valor que pasa con elegancia por encima de los temas políticos y se centra en lo humano. Y claro, para conseguir algo así, hace falta un buen director detrás que sepa encontrar la personalidad de una unidad militar que se convierte en personaje colectivo y protagonista de la cinta. También es cierto que Cedar debía saber de qué hablaba, teniendo en cuenta que él mismo cumplió su servicio militar eb el sur del Líbano.

Nina Hoss, por Yella, de Christian Petzold (Alemania)
Oso de Plata a la Mejor Actriz

Y hablando de topicazos...que sería de una Berlinale sin premios para alguna película o actor alemán. La propia Nina Hoss no se lo creía, recogió el premio diciendo: “Estaba convencida de que se lo iban a dar a Marianne Faithfull” (brillante por cierto en la cinta Irina Palm). Sin comentarios...bueno, sí, uno: ¿será casualidad que esta película sólo gustase a los críticos alemanes?

Reparto de The Good Shepherd, de Robert de Niro (EEUU)
Oso de Plata a la Contribución Artística

Algo le tenía que caer a la nueva película de De Niro. No sólo como agredecimiento por convertir la Berlinale en el festival de la premiere europea de la película, sino porque además –digan lo que digan – es muy buena. Lo que si es cierto es que si hay que elegir darle un premio a The Good Sheperd es difícil decidir cuál... es una película que roza la brillantez – sin tocarla – en muchos aspectos, quizá por eso no debería haberse llevado ningún premio, aunque es cierto que premiar a la coral de actores que sostienen esta historia de casi tres horas es, bajo mi punto de vista, una buena decisión. De Niro aborda esta interesantísima historia de los inicios de la CIA y ese “buen pastor” (qué bien elegido el título para el que quiera dedicarle unos minutos a la reflexión pospelícula) que hace todo lo que se espera de él sin llegar a triunfar en nada. De Niro aborda su segunda experiencia como director con la mano distante de un director formalmente bueno, correcto, que no arriesga. La historia tampoco lo permite demasiado. Quien se meta en ella, quien sepa buscarle los matices al impenetrable rostro de Matt Damon y quiera jugar a reflexionar sobre el abuso de poder (aunque el propio De Niro negase después que la película sea una crítica), a esa persona se le hará corta esta historia de la América de los americanos. Quien quiera una película fácil y complaciente con mucha acción que se vaya a ver otra cosa.

Sai Bo Gu Ji Man Gwen Chana, de Park Chan-wook (Corea)
Premio Alfred Bauer en memoria del fundador del Festival

Tenía que llevarse algún premio. Esta surrealista historia de una chica coreana que se cree un robot, chupa pilas y se intenta enchufar cables al antebrazo se convirtió en la típica película de todo festival que divide al 50% a críticos y espectadores entre los que la aman y la odian. El director de películas como Oldboy o Sympathy for Lady Vengeance, logra completar una curiosa historia de amor al borde la marginalidad, sangrienta y desmesurada en todos los sentidos, que puede hacer destenillarse de risa a cualquiera con ganas de ver algo distinto. El uso de los colores, los planos cortos, la histeria colectiva... magistral, sin más. Como decía, una de esas películas que no puede faltar en un festival.

Los que deberion haberlo sido

El problema de los festivales es que siempre se queda uno con la sensación de que faltan premios. Siempre quedan un par de películas en la memoria, en la retina, actuaciones brillantes que se pierden en películas mediocres y al contrario. Pero bueno, que se olviden en la ceremonia de los premios no significa que vayamos a olvidarlas aquí.

Lost in Beijing (China/Hong Kong)

Si hubiese un premio a la mejor manera de mezclar estilos cinematográficos sin perder la esencia de un tipo de cine yo se lo habría dado a esta película. Me explicaré mejor. Lost in Beijing nos muestra la vida, hábitos, miedos, bajezas y purezas de los habitantes del Pekín actual. Y lo hace con un estilo que mezcla elementos del cine más puramente occidental con la belleza de la imagen que sólo el cine oriental sabe conseguir. Censurada en varias partes del mundo por sus numerosas escenas de sexo explícito, la película de Li Yu nos cuenta la historia de dos matrimonios completamente opuestos que acaban enredados en cuatro historias de amor, soledad e incomprensión que se funde en una y además con humor. Una joya, una película indispensable. Yo le habría dado cualquier premio o todos.

Notes on a Scandal (Gran Bretania/ EEUU)

O cómo dos actrices pueden convertir una película mediocre en una gran película. Judi Dench y Cate Blanchett, dos de las mejores actrices de la actualidad protagonizan esta historia que, a priori, podría servir para hacer cualquier película barata de sobremesa. La profesora joven, ex-hippie y excéntrica, felizmente casada con un hombre genial y con dos hijos, uno de ellos con retraso mental, que lleva una familia unida y ejemplar frente a la profesora vieja, solitaria, lesbiana y obsesiva. Una historia de errores fatales y dependencias que salta por encima de sus propias limitaciones y se cierra en un círculo cuasi perfecto. No es casualidad qe las protagonistas estuviesen nominadas al oscar por sus interpretaciones y el guión a mejor guión adaptado. Quizá no indispensable como película pero más que visible... engancha.

La Môme (Francia)

La historia de la estrella de la canción francesa, Edith Piaf, abrió la Berlinale de este anio. No hay mucho que decir al respecto, un biopic justito y aburrido a veces pero...ay! esa Marion Cotillard en el papel de la cantante!!! Qué pena de oso de plata para Nina Hoss con tanta interpretación femenina brillante a su alrededor.

El cine español

Siempre escaso en la Berlinale, siempre fuera de competición, pero querido por el público en general y protagonista, casi siempre, de algún premio no oficial. Nuestra pequeña representación de este año se llevó el Premio de los distribuidores europeos, que fue para El camino de los ingleses, y el amor del público amante del documental con Invisibles.

El camino de los ingleses

Poco sentido tiene ya hablar de la nueva película de Antonio Banderas en un país, el nuestro, que ya la ha juzgado, sentenciado y olvidado. Pero es digno de mención recordar que uno de los premios paralelos a la Berlinale ha sido precisamente para esta película que se presentó en la sección paralela Panorama. Quizá la red de productores euoropeos ha sabido encontrar en el Camino de los ingleses algo que muy pocos han querido ver. Una película discreta, con vocación de hacer algo distinto sobre una base sencilla —todo un lugar común como es el amor y la madurez y los cambios... y esos veranos de juventud que marcan una vida. Si Banderas esperase un poquito menos de sí mismo podría ser tan buen director!

Invisibles

Ahora que ya ha llegado a las pantallas españolas tampoco hay mucho que decir sobre estos cinco documentales unidos por un título a la vena social de su productor, Javier Bardem. Médicos sin Fronteras pusieron al alcance de la vista de Bardem estos cinco, y otros, conflictos olvidados. La ONG elabora cada anio un informe con los 10 conflictos del mundo a los que menos atención internacional se presta. Bardem buscó cinco directores y juntos escogieron cinco historias. Pero qué directores...y qué historias! Isabel Coixet, Wim Wenders, Fernando León de Aranoa, Javier Corcuera y Mariano Barroso firman los cinco mini documentales, cada uno con su estilo, a su manera... y con el transfondo de la denuncia siempre presente. Una producción necesaria...no tanto por el bien del cine sino por el bien de la humanidad. Chapó para esos directores comprometidos.

Cierre

Y se acabó. Hubo más películas, cortometrajes, estrellas, premios y fiestas. Hubo abucheos, para Jennifer López, para Steven Soderbergh, para la incomprensible historia de When a man falls in the forest (con Sharon Stone y Timothy Hutton) y hasta para la nueva adaptación de un cómic de Frank Miller a la pantalla (300, que con sus pectorales, miles de litros de sangre y los persas como enemigos dividió las opiniones de la audiencia). Pero así es un festival, ni mejor ni peor. El año que viene, eso sí, cambio de antemano un par de alfombras rojas repletas de estrellas por más películas como Lost in Beijing, El matrimonio de Tuya o The Good Shepherd. Para gustos, colores.