Milos Forman. El cineasta del inconformismo. Berenice (Córdoba, 2006).
Formato: 256 págs., rústica con solapas, 23x15 cm. Precio: 19,20 euros. ISBN: 978-84-96756-014
Una muestra bastante significativa de los parámetros actuales por los que se mueven, nos movemos, la mayoría de críticos y/o escritores cinematográficos actuales, normalmente jóvenes (entiéndase entre los veintitantos y los treinta —y pocos), la encontré en las reacciones similares de varios compañeros y amigos, sorprendidos de la existencia de una monografía dedicada al cineasta de origen checo Milos Forman (Cáslav, 1932). ¿Cómo es posible, adentrados ya de lleno en un nuevo siglo, cuando en el cine se vienen produciendo enormes cambios, búsquedas, experimentos, que interese un cineasta más bien popular, que apenas se prodiga, que trabaja hace décadas en la industria de Hollywood, y que por si fuera poco tiene el dudoso prestigio de haber logrado dos premios Oscar? Comprendo este planteamiento y, de hecho, confieso, que en parte lo comparto. Por ejemplo, pienso en mis intereses sobre el cine contemporáneo y los primeros nombres que me viene a la mente diría que están en las antípodas de lo que representa o puede aportar la obra de Milos Forman: David Lynch, Christopher Nolan, Gaspar Noë, M. Night Shyamalan o Pedro Costa (del que solamente conozco Juventude en marcha, film que me sigue, meses después de haberlo visto, apabullando). Sin embargo, al detenerme a valorar todo el espectro surgen otros nombres como el de Sidney Lumet., cuyo cine considero un buen ejemplo de ese cine tradicional (calificativo impreciso, pero preferible, por lo menos en este caso, a clásico) cuya vocación es narrar una historia, sin el ánimo de reinventar nada, de la manera más óptima. No creo que haya que perder la pista sobre esta visión del hecho cinematográfico, puesto que —perogrullada— siempre podrá ofrecer grandes obras. Y es que está muy bien dedicar multitud de textos a los nuevos cines que están surgiendo ahora mismo (del auge del cine documental, a las propuestas no-narrativas, pasando por la experimentación audiovisual o incluso la televisión…), pero es un craso error ignorar los cimientos que lo sustentan. Sería como admirar incondicionalmente a Godard (o citarle sin demasiado criterio ni rigor), y desechar, detestar el cine que le inspiró.
La obra de Milos Forman aparece en la actualidad, en este sentido, en tierra de nadie, a pesar del prestigio que alcanzó en los setenta y principios de los ochenta, y de que no existía, hasta ahora, ningún volumen en castellano dedicado a su obra. Sobradas razones para una recuperación ordenada de sus claves, de su alcance global y particular, de su evolución, de su reflejo en la sociedad. Christian Aguilera, autor de “Milos Forman. El cineasta del inconformismo”, así lo ha entendido y ha elaborado una valiosa exégesis del cine del realizador checo, escrita con claridad, agilidad y precisión. Aguilera estudia el estilo de Forman con indudable pasión y conocimiento de causa como ponen de relieve los estupendos apartados dedicados a One Flew Over the Cuckoo's Nest y Amadeus, con lúcidas lecturas que vienen a reivindicar la autoría de Forman por encima de los respectivos productores, a los cuales les otorga sus correspondientes responsabilidades. El libro, asimismo, expone la tensión existente entre los planteamientos y/o resultados de determinados proyectos de Forman y la visión personal de Aguilera: según este Ragtime —que para mi, todo sea dicho, es el mejor trabajo de Forman— vulgariza en parte la novela de Doctorow, limando y simplificando muchos de sus vericuetos. Empero Aguilera es dialogante en su preclara exposición (y tampoco pretende hacer suyas opiniones de otros), por ello, cuando lo cree oportuno, añade otras visiones de colegas, aunque no siempre coincida con ellas. Otro aliciente de la propuesta es la descripción detallada de la preproducción de cada película del realizador, alguna muy significativa como la de Man on the Moon, el memorable film dedicado a la figura del cómico Andy Kaufman (interpretado por un «mayestático» Jim Carrey), que nació a partir de la canción homónima de REM, cuya letra Aguilera, con buen criterio, transcribe completamente en el arranque del comentario; también es interesante conocer la génesis de Hair (con diferencia lo más desafortunado que le he visto a su director), que fue antes un musical de cierto éxito a finales de los 60, coincidiendo con el movimiento hippie, y que se optó por llevar a la gran pantalla a pesar del fracaso de la reposición del montaje teatral, y de su condición de proyecto anacrónico, como indica Aguilera.
“Milos Forman. El cineasta del inconformismo” se divide en tres bloques, los dos primeros correspondientes a la etapa del director en su país natal y su posterior trayectoria en Estados Unidos. Resulta lógica que esta última triplique en espacio a la primera, habida cuenta de la diferencia de cantidad, pero sobretodo de calidad entre una y otra. Incluso se podría echar en falta más información biográfica de su periplo americano, desperdigada en cada comentario individual, a diferencia de las notas equivalentes de la primera parte, más precisas tal vez. El último bloque se detiene en los proyectos que Forman no terminó filmando, bien porque se desligó de ellos y acabaron en manos de otros (cfr. Disclosure, Barry Levinson, 1994), o bien porque tuvieron que ser cancelados (cfr. Bad News, una adaptación alrededor del ladrón Dortmunder creado por Donald E. Westlake); además se incluyen las habituales fichas de las películas (las cuales en la actualidad me parecen totalmente prescindibles, tanto da que se trate de una obra de referencia sobre el cineasta: esta información siempre será incompleta comparada con la que se puede consultar en las enciclopedias electrónicas disponibles gratuitamente en Internet), un recorrido bibliográfico y unos completos índices (onomásticos y de películas). Un texto, en verdad, a contracorriente en estos tiempos, pero de gran valor documental, editado con sencillez y gusto, y magníficamente escrito.