Esta temporada 2006-2007 he visto poco cine de estreno y he frecuentado más la Filmoteca Española y el Cine Estudio del Círculo de Bellas Artes, buscando clásicos invisibles, amén de haber visionado cientos —literalmente— de deuvedés de cine europeo, de antes y de ahora. Hay una cosa que viene dando que pensar en los últimos tiempos, la longevidad del cineasta europeo, ora comparándolo con otras profesiones liberales en Europa —abogado, arquitecto, músico—, ora en contraposición al cineasta norteamericano.
De entre el cine europeo estrenado en España durante el año 2006 destacaron varias cintas de cineastas muy veteranos, Roman Polanski (73 años) con Oliver Twist, Ken Loach (70 años) con El viento que agita la cebada y Michael Haneke (65 años) con Caché. Otros aún mayores, casi ancianos, siguen rodando: Eric Rohmer (87 años) estrenó Le canapé rouge (2005) y está montando Les amours d'Astrée et de Céladon (2007); Claude Chabrol (76 años) estrenó L’Ivresse du pouvoir (2006); Jacques Rivette (79 años) está a punto de estrenar Ne touchez pas la hache (2007); Manoel de Oliveira (¡98 años!), que estrenó Belle toujours (2006) especie de continuación de la mítica Belle de jour (1966), de Buñuel, ya rueda el episodio Do Visível ao Invisible incluido en el film colectivo Os invisíveis, coproducción entre Brasil y Portugal; el polaco Andrzej Wajda (81 años) ha iniciado el rodaje de Post mortem. Opowiesc katynska (2007); el georgiano afincado en Francia Otar Iosseliani (73 años) escribió, dirigió e interpretó Jardins en automne (2006); el húngaro István Szabó (69 años) rodó Rokonok (2006) y ya prepara Utas és holdvilág (2007); Jean Becker (68 años), hijo del gran Jacques Becker, concluye el montaje de Dialogue avec mon jardinier (2007); el inglés John Boorman (74 años) rodó en Irlanda The Tiger’s Tail (2006) y está montando en Italia Memoirs of Hadrian (2007), a partir de la famosa novela de Marguerite Yourcenar “Memorias de Adriano”, el también inglés Nicolas Roeg (78 años) también rodó en Irlanda Puffball (2006); el chileno nacionalizado francés Raúl Ruiz (65 años) escribió y dirigió Klimt (2006), coproducción europea sobre la vida del pintor austriaco encarnado por John Malkovich; el inglés Richard Attenborough (83 años) ha rodado Closing the Ring (2007); el norteamericano afincado en Londres James Ivory (88 años) estrenó The White Countess (2006) y rodó The City of Your Final Destination (2007), con guión de su inseparable escritora Ruth Prawer Jhabvala (80 años); el checo Jirí Menzel (69 años) está a punto de estrenar Obsluhoval jsem anglického krále (2006), adaptación de la novela “Yo que he servido al rey de Inglaterra”, de su escritor fetiche: Bohumil Hrabal; Marco Bellocchio (67 años) estrenó Il regista di matrimoni (2006); el griego Theo Angelopoulos (72 años) ha escrito The Dust of Time (2007) que está rodando en inglés en Italia; la belga con pasaporte francés Agnès Varda (79 años) sigue rodando documentales infatigablemente, el último es Quelques veuves de Noirmoutier (2006); el enérgico alemán Werner Herzog (64 años) estrenó en España el seudo-documental Grizzly Man (2005) y ya ha dirigido dos films más, The Wild Blue Yonder (2005) y Rescue Dawn (2006); el húngaro Miklós Jancsó (85 años) acaba de codirigir Ede megevé ebédem (2006); el alemán Volker Schlöndorff (68 años) dirigió en Polonia Strajk-Die Heldin von Danzig (2006) y anuncia un biopic sobre el Papa Juan Pablo II a partir de una novela Donna Cross; Paolo y Vittorio Taviani (85 y 76 años, respectivamente) prosiguen su senda personal con La masseria delle allodole (2007); el director teatral Ariane Mnouchkine (68 años) estrenó Le dernier caravansérail (2006); Liliana Cavani (73 años) ha rodado un prestigioso telefilm De Gasperi, l'uomo della speranza (2005); el polaco Jerzy Skolimowski (68 años) ha regresado del ostracismo con America (2006), con guión de Frederic Raphael (76 años), sobre la novela de la estadounidense Susan Sontag (1933-2004); el greco-francés Constantin Costa-Gavras (74 años) estrenó en España en noviembre de 2005 Arcadia (Le couperet) y coescribe el guión de Mon colonel (2006), de Laurent Herbiet; el polaco Krzysztof Zanussi (67 años) rodó en Italia Il sole nero (2006); Franco Zeffirelli (84 años) estrenó este en 2006 en España Tres hermanas (Tre fratelli, 2005); el portugués Paulo Rocha (71 años) concluyó hace dos años en Oporto Vanitas (2004), pero su estreno comercial en su país se ha pospuesto incomprensiblemente hasta marzo de 2006; la checa Vera Chytilová (78 años) filmó Pátrání po Ester (2005) y concluyó el rodaje de Hezké chvilky bez záruky [Momentos placenteros, 2006]; el también checo Jan Némec (70 años) estrenó en Praga en noviembre de 2005 Toyen, pendiente de estreno internacional; otro checo, Ivan Passer (73 años), rodó Nomad en la remota República de Kazajstán; y el checo más célebre, Milos Forman (75 años) rodó en España Los fantasmas de Goya (Goya’s Ghosts, 2006) y anuncia el rodaje este año de Amarillo Slim.

El cineasta eslovaco más importante de la historia Juraj Jakubisko (69 años) concluye su primera película rodada en inglés Bathory (2007), sobre la célebre condesa vampira Elizabeth Bathory, una coproducción entre la Eslovaquia, República Checa, Hungría y Reino Unido, destinada al mercado internacional. El director más conocido de la, por otra parte, ignota cinematografía rumana, Lucian Pintilie (73 años) sigue rodando cortometrajes y en 2004 el Festival de Pésaro le dedicó una completa retrospectiva de su personalísima filmografía. Además nuestro aragonés Carlos Saura (75 años) ha concluido Io, Don Giovanni (2007), coproducción entre Austria, Italia y España; y el ruso Aleksei German (69 años) rueda Trudno byt' bogom [Es duro ser Dios, 2007]. Por último Jean-Marie Straub (73 años) y su inseparable esposa y colaboradora Danièle Huillet, desgraciadamente fallecida el pasado 9 de octubre de 2006 a los 70 años de edad, filmaron su última obra conjunta Quei loro incontri (2006).
La mayor parte de esto directores accedieron a la dirección en los años 50 y 60 (algunos incluso antes) del pasado siglo; el más longevo de todos ellos, Oliveira ya trabajó en documentales mudos en ¡los años treinta! Es una pena que cineastas que son historia viva del cine, impulsores y creadores de lo que se llamó los “Nuevos Cines” europeos (1955-1969) tengan serios problemas no ya para producir sus películas sino para distribuirlas en los distintos países del mundo, y de Europa. Dicha asignatura pendiente afecta a todo el cine europeo en general, a directores de todas las edades, pero parece que ahora es más acuciante entre los ya ancianos. En España es prácticamente imposible ver en una sala comercial una película de Rivette, por ejemplo. La desconfianza de los productores es grande, pero la de los distribuidores es aún mayor. Rivette rueda con asiduidad pero sus obras sólo se ven en Francia (y destinada a una elite, como casi siempre). Pero hay casos más sangrantes: gente como István Gaál (72 años), autor de aquella maravilla alegórica llamada Los halcones ((Magasiskola, 1969), lleva diez años sin poder rodar en Hungría, desde 1996, mientras que Polanski, con exactamente la misma edad (ambos nacen en agosto de 1933, en condiciones sociopolíticas bastante parecidas) en la última década ha rodado tres grandes producciones, varios spots pubicitarios para TV, ha dirigido cinco obras de teatro, una ópera, ha aparecido como actor en films de Giuseppe Tornatore, Michel Blanc, Jean Rousselot o de su amigo Andrzej Wajda, e incluso recientemente Roman tiene el papel de detective en Rush Hour 3 (2007), de Brett Ratner, rodada en París junto a los lamentables comediantes ¡Jackie Chan y Chris Tucker! Se ve que siempre que pueda sacar dinero para sus proyectos personales a Polanski no le importa participar en films de nula repercusión artística. De los más “jóvenes” de los veteranos, continúan en forma el gran Mike Leigh (64 años), que escribió y dirigió la excelente y minusvalorada El secreto de Vera Drake (2005) y ya está escribiendo su nuevo film; José Luis Garci (63 años), que escribió y dirigió Ninette (2005) partiendo de Mihura y ya ha concluido el montaje de Luz de domingo (2007), escrita con su inseparable Horacio Valcárcel —quizá el mejor guionista español en activo—, con quien lleva trabajando desde El crack (1981); Patrice Chéreau (62 años), que dirigió una película Gabrielle (2005) y continúa montando obras teatrales y óperas —Racine, Mozart— o Andre Techiné (63 años) que acaba de escribir y dirigir Les témoins [Los testigos, 2007]. Bertrand Tavernier (66 años) sigue en plena forma y ahora ha anunciado a los medios que rodará una película en Estados Unidos, se trata de In the Electric Mist with Confederate Dead (2007), a partir de una novela de James Lee Burke (70 años). Incluso el veteranísimo Ingmar Bergman (88 años) continúa trabajando siempre que su salud se lo permite, en 2003 escribió y dirigió el telefilm Saraband, que fue proyectado como película en salas de cine a lo largo de 2004 y 2005 (en España el 18 de noviembre de ese año). Pero Bergman parece más volcado hacia su primer amor, el teatro, desde hace dos décadas su tiempo lo ocupa la escritura de libros de cariz autobiográfico (en forma de novelas, ensayos, memorias...) y de piezas teatrales que otros directores convierten en películas, caso de Bille August, su hijo Daniel Bergman o su ex compañera sentimental y musa Liv Ullman. Incluso en Serbia Milan Kundakovic dirigió un film para la televisión Bergmanova sonata (2005), que adapta una pieza teatral de Bergman. Jean-Luc Godard (76 años), incombustible al desaliento, sigue experimentando con el lenguaje cinematográfico, y si hace un par de años volvió a sorprender con Notre musique [Nuestra música, 2004] ahora ha filmado Vrai faux passeport (2006). Son sólo algunos ejemplos. Hay bastantes más.
No sabemos a ciencia cierta si el cine europeo actual goza de buena salud —aunque lo intuimos—, lo que sí es un hecho es que los veteranos cineastas europeos gozan de una envidiable salud de hierro, siguen escribiendo guiones y rodando películas, negándose a la jubilación. En cambio en Estados Unidos (si exceptuamos a Eastwood y Woody Allen) es rarísimo que cineastas de más de setenta años sigan dirigiendo películas con asiduidad. Por fortuna para nosotros, los espectadores, los cineastas europeos siguen al pie del cañón casi medio siglo después de haber comenzado a rodar. Aunque por desgracia, muchas de sus películas no llegan a estrenarse en España, algo que no acontecía en los años sesenta y setenta. ¿Para cuando un libro titulado “Cineastas europeos en su tercera edad”?