Cinema Jove '07

Por Joaquín Vallet

El año de la pobreza

No cabe duda de que no se puede juzgar un festival teniendo en cuenta, únicamente, el resultado de un año concreto. Y más aún cuando las ediciones anteriores han sido, generalmente, notables o como mínimo lo suficientemente interesantes como para valorar con seriedad la importancia del evento. Sin embargo, Cinema Jove ´07 ha decepcionado casi totalmente, sacando a la luz una pobreza de calidad y medios realmente alarmante. No se han corregido errores pasados que, pese a ser a priori insignificantes, su repetición ya comienza a ser preocupante, tales como la fría (por no decir inexistente) relación con la prensa acreditada; las desastrosas ruedas de prensa en la cafetería del Rialto, un pequeñísimo e incómodo espacio en el que se podía colar cualquier persona normal que estuviera en la barra tomándose un café, o la dejadez de los responsables del gabinete durante el primer día  en el que hubo momentos en el que no se podía atender a los críticos, sencillamente, porque no había nadie presente.

Estos detalles, en años anteriores, se han ido diluyendo a medida que avanzaba el festival convirtiéndose en meras anécdotas gracias a la sólida programación. No obstante, en esta edición, las diferentes secciones han presentado un panorama tan mediocre que, irremediablemente, ha hecho que los aspectos organizativos adquieran mayor relevancia de la que, habitualmente, tendrían. Únicamente el ciclo dedicado a Sergio Leone ha sido merecedor de interés. Ciclo que incluía los films realizados por el maestro antes de cumplir los 35 años y donde se han podido ver las imprescindibles Por un puñado de dólares y La muerte tenía un precio, así como su excelente “peplum” El Coloso de Rodas. El homenaje a Kyle Cooper, sin embargo, ha estado abocado a la irregularidad. Éste extraordinario diseñador de créditos ha intervenido en films de muy distinta calidad, como muy bien se ha comprobado en el festival al proyectarse una obra maestra absoluta como Seven e insensateces del calibre de Spiderman o Mimic. La gran apuesta del certamen, sin embargo, ha sido el ciclo dedicado a uno de los cineastas más plomizos de todo el cine contemporáneo, el francés Jacques Doillon. Apenas conocido en España y de un prestigio que ha ido menguando a lo largo de los años, Cinema Jove ha exhibido una buena parte de su plomiza filmografía entre las que se encuentran obras tan imposibles como La femme qui pleure o La puritaine.

Como bien se puede comprobar, ningún evento ha resultado lo suficientemente atractivo como para captar plenamente la atención del público o la crítica y todos ellos han estado abocados a una ramplonería verdaderamente sorprendente. Nada que ver con la calidad exhibida en años pasados.

La Sección Oficial y sus fantasmas

La Sección Oficial de largometrajes tampoco ha sido un refugio adecuado para quienes esperábamos encontrar cine de calidad. Siete han sido las películas finalmente seleccionadas. Algunas de manera incomprensible dentro de un festival que, por lo visto, ha optado por incluir cualquier tipo de producción sin tener de base un criterio claro sobre cuáles tendrían que ser los mínimos requisitos cualitativos para ser aceptada a concurso. Por mucho que el jurado [1] haya destacado el atractivo visual de los films en competición, lo cierto es que salvo la noruega Reprise y la franco-belga Nue Propiété, las cinco cintas restantes han ofrecido un panorama absolutamente desolador, en el que apenas se ha podido vislumbrar la más ínfima capacidad creativa, no sólo a nivel formal sino también narrativo. Una edición gris y extremadamente pobre que, esperemos, no vuelva a repetirse.

Matsugane rancha jiken
Nobuhiro Yamashita, 2006. Japón

La única representante asiática entre las seleccionadas provocó, como no podía ser de otra forma, una absoluta decepción. El film está estructurado sobre dos historias que corren paralelas sin que haya una clara fusión entre ambas más allá de la presencia común de determinados personajes. La primera de ellas, basada en un hecho real, narra la aparición del cadáver de una mujer cuya autopsia revela que todavía continúa viva; la segunda, por su parte, se centra en el embarazo de una joven retrasada. El problema del film radica, básicamente, en el nulo desarrollo de ambas líneas argumentales que acaban lamentablemente estancadas, sin que se produzca un claro avance dramático. Planteada, según palabras de su guionista Kosuke Mukai, como el reflejo del día a día de un pequeño pueblo japonés, ello puede explicar la lentitud y farragosidad con la que Nobuhiro Yamashita (que ya presentó el año pasado en Cinema Jove la pueril e indigesta Linda, Linda, Linda) desarrolla el film, desaprovechando algunos personajes y situaciones que podrían haber dado más de sí (el hallazgo de la cabeza bajo el hielo) en un batiburrillo inconexo de escenas y actitudes que llegan a provocar el hartazgo en el espectador.

Ajde, Dan... Prodji...
Matija Klukovic, 2006. Croacia

Según el director de la cinta, Matija Klukovic, la realización de esta película se llevó a cabo a lo largo de tres años, debido a un sinfín de problemas entre los que se encontraba, lógicamente, el financiero. Rodada en vídeo y con un aire verdaderamente “amateur” circulando por cada una de sus imágenes, Ajde, Dan,... Prodji... es uno de los peores films que se han podido ver este año en Cinema Jove. Más allá de sus limitaciones técnicas (lo cual, en otras circunstancias, incluso podría haber sido un elemento positivo) lo verdaderamente lamentable de esta obra proviene de sus ínfulas, de unas inagotables pretensiones de trascendencia y solemnidad cuando, en el fondo, no hay una historia ni unos personajes lo suficientemente sólidos como para sostener dichas pretensiones. Tampoco la pericia cinematográfica de Klukovic (de tan sólo 25 años de edad) ha alcanzado la madurez necesaria como para transmitir ideas y sentimientos con los más sencillos elementos. El intento de cruce de personajes (la influencia de Altman en este aspecto es más que evidente) deviene liosa y quebradiza, sin ningún tipo de solidez narrativa o estructural. Asimismo, la tentativa de conexión esencial entre la interpretación y la vida (hay larguísimos parlamentos en el film sobre la actuación en cualquiera de sus vertientes) resulta absolutamente superficial, envuelto en la más pasmosa pedantería. En definitiva, una pésima película cuya proyección en un festival profesional sólo se puede entender si se observa la ramplonería de sus demás competidoras.

Reprise
Joachim Trier, 2006. Noruega

Reprise es, sin ningún género de dudas, una de las mejores películas exhibida este año en Cinema Jove. Aún sin ser una gran obra, el film de Trier sí posee un conjunto de elementos más que sólidos así como un desarrollo narrativo certero y, por momentos, muy atractivo. La película da comienzo mostrando conexiones directas con Las reglas del juego de Roger Avary o Viviendo sin límites de Doug Liman, tanto por la presentación de sus personajes como por el planteamiento de una historia caleidoscópica y laberíntica que juega con el pasado y el presente al tiempo que cuestiona y destruye la narrativa tradicional. Empero, Reprise sabe deshacerse a tiempo de estas más que discutibles influencias y contar una historia muy bien escrita, rodeada de personajes coherentes que discurre tanto por el sucinto análisis moral de la joven burguesía noruega, como por el papel y la trascendencia e la literatura en la actualidad. Todo ello sin dejar de lado un concepto cinematográfico sólido, de calibrada y funcional puesta en escena y de logrado ritmo interno. Pretenciosa, sí, pero alejada de la autocomplacencia y el narcisismo, la película cuenta con un más que convincente trabajo de su cuadro actoral y con un conjunto de secuencias (el final, por ejemplo) verdaderamente conseguidas. Difícil de comprender la miopía de los miembros del jurado al dejar escapar del palmarés uno de los más notables films vistos en esta edición.

Sonhos de peixe
Kirill Mikhanovsky, 2006) Brasil-Rusia-EE.UU.

Sonhos de peixe constituye una pieza de extrema irregularidad que se encuentra, constantemente, vagando entre dos entidades. Por un lado, su carta de presentación y diversos elementos de la puesta en escena remiten a una más que evidente vertiente documental. No obstante, existen diversas líneas argumentales circulando subrepticiamente que anulan o, como mínimo, mitigan su anclaje genérico. Es este, de hecho, el mayor de los problemas a los que se enfrenta el film: una indefinición más que evidente que acaba por anular completamente su personalidad. Los factores más logrados de la película o aquellos que adquieren una mayor relevancia son los que se centran directamente en los personajes y desplazan a un segundo término la exposición de la rutina diaria en una pequeña comunidad pesquera de Brasil. Especialmente destacable es, por ello, el excelente bloque final en el que el protagonista adquiere una gigantesca televisión de 61 pulgadas que no puede colocar en su minúscula casa. Destacable porque los caracteres adquieren personalidad propia, se convierten en seres particulares alejados de la colectividad, al tiempo que se establece una liviana aunque evidente crítica al sistema capitalista. Sin embargo, este brillante bloque (que no excederá de quince minutos) no hace olvidar los titubeos y la ramplonería vistos anteriormente en el film.

Dos miradas
Sergio Candel, 2007. España

Ésta segunda película de Sergio Candel (su ópera prima, La fuerza de la gravedad data de 2005) ha resultado uno de los largometrajes más curiosos e interesantes vistos en el festival, recompensado por el jurado con una Mención Especial. Dos miradas se aleja de ciertas convenciones cinematográficas y plantea un sugestivo experimento fílmico sustentado en la única presencia de dos muchachas y un desértico escenario. Nada sabemos de los personajes salvo lo que se muestra a partir del inicio de la cinta: lo que parece ser un desengaño amoroso, su rutina en una casa perdida enmedio de ninguna parte, el intento de una de ellas por entablar una relación sexual con la otra y el rechazo que ello provoca. Candel plantea su cinta otorgando una importancia absoluta al plano secuencia, generalmente estático y de conjunto, necesario para la integración del espectador en el particular ritmo del film (un acierto que no dure más de setenta minutos). Ésto, no obstante, se hace ocasionalmente cuesta arriba debido a un exceso de improvisación por parte de las dos actrices como se puede comprobar, por ejemplo, en la larguísima secuencia del desayuno. Pese a su muy buen trabajo interpretativo, en estos momentos no llegan a transmitir la espontaneidad necesaria y los planos quedan excesivamente alargados por parte de Candel. Aún así, Dos miradas es una inteligente película a la que el jurado ha sabido valorar como merece.

Miehen Työ
Aleksi Salmanperä, 2007. Finlandia

Miehen Työ ha sido la más que discutible ganadora de la Luna de Valencia a la Mejor Película. La cinta de Salmanperä cuenta los escarceos sexuales de un parado que se prostituye con el fin de llevar algo de dinero a casa sin que su esposa tome conocimiento de su nueva ocupación. El film comienza despertando gran interés y logrando que el espectador se identifique plenamente con el personaje protagonista (admirablemente interpretado por Tommi Korpela) gracias a la ironía con la que el cineasta transmite la información. Ironía no exenta de cierto grado de patetismo. Sin embargo, el último tercio se encamina, inexorablemente, hacia el desastre. Las actitudes y motivaciones de los personajes no resultan ni coherentes ni interesantes (tanto las decisiones finales de la esposa como las del amigo taxista, tremendamente forzadas para alcanzar el climax de dramatismo que el director, incomprensiblemente, pretende lograr) desembocando en un desenlace burdo, innecesariamente radicalizado que no sirve como cierre eficaz a todo lo expuesto anteriormente. Se puede valorar en el film su capacidad expositiva alejada de moralismos vacíos o de actitudes gratuitamente analíticas, pero no su posición final ante lo planteado repleta de tópicos y con un poso (bastante irritante) de cierto conservadurismo que se da de bruces con los conceptos manejados previamente. En definitiva, Miehen Työ es una mediocre película excesivamente valorada por un jurado que ha querido ver en ella mucho más de lo que es.

Nue Propiété
Joachim Lafosse, 2006. Bélgica / Francia

Desde su proyección, Nue Propiété fue casi unánimemente considerada la mejor de las películas a concurso en Cinema Jove. El film de Lafosse cuenta la difícil relación entre una madre divorciada y sus dos hijos cuando ella decide vender la casa en la que viven. Posiblemente, ni el argumento ni el guión sean lo suficientemente llamativos (o conseguidos) como para que la película resulte atractiva desde su inicio. Sin embargo, sí hay un elemento clave que hace de Nue Propiété una espléndida película: la extraordinaria labor de dirección de Joachim Lafosse, labor que va adquiriendo sabiduría a medida que la obra avanza hasta alcanzar, en la última media hora, detalles de puesta en escena absolutamente admirables. El dominio de los diferentes términos del cuadro, su capacidad para sostener el plano hasta límites verdaderamente angustiosos y su destreza a la hora de crear un ritmo interno basado en las emociones transmitidas por los actores es, de todo punto, sorprendente en un cineasta de 32 años y con sólo una película en su haber. El soberbio plano final (un larguísimo travelling que va desde el exterior de la casa a la carretera) al compás de una impresionante composición musical, revela que Lafosse ha constrído minuciosamente todo el entramado visual de su película con el fin de que adquiera significación propia, más allá de su escueta y lacónica historia. Dice muy poco en favor del jurado el hecho de que éste film no se haya alzado con premio al mejor largometraje.

[1] Compuesto por el cineasta checo Jirí Menzel, el productor y director Menhaem Golan, la actriz húngara Gabriella Hamoriy la escritora española Carmen Amorata.