El cine es una ilusión y no se basa ni en la realidad ficticia, ni tampoco en la casualidad, sino en la obra en la que está basada. En esta película las partes más íntimas femeninas de la protagonista son las de una doble, porque lo que importa no es mostrarnos la intimidad de una actriz, sino la del personaje que interpreta.»
Con esta introducción a modo de aviso incluida a petición de la actriz principal, Amira Casar, comienza Anatomía del infierno. Meses antes de su estreno en Francia a finales de enero de 2004, Anatomía del infierno ya causaba expectación reabriendo un debate sobre la censura del que el cine de Breillat ha sido objeto en más de una ocasión.
El guión de este film tiene como origen la adaptación de su novela "Pornocracia", término utilizado para denominar el control de un gobierno por parte de prostitutas. En esta adaptación las diferencias entre la novela y el guión actúan como visiones complementarias del mismo.
Su argumento es en apariencia sencillo, una mujer anónima (Amira Casar) pacta una serie de encuentros con otro anónimo hombre gay y misógino (encarnado por la estrella del porno italiana, Rocco Siffredi), iniciando una relación reveladora para ambos. Los encuentros nocturnos pactados son un ritual en el que la mujer expone su cuerpo al desnudo en la cama de una sencilla habitación para que lo contemple el hombre como si se tratara de una autopsia.
El personaje de la mujer como individuo y como representación de su género intenta definir su identidad, tanto psicológica como sexual enfrentándose a lo que no es. Redescubriéndose en la mirada de un hombre que no puede ser contaminada por el deseo, es una mirada de repulsión influenciada tanto por la propia moral de la sociedad como por su condición de homosexual.
La visión de esta película es una inusual experiencia incómoda para el espectador, acostumbrado a que no se rebasen ciertos límites en la exposición en la pantalla de la sexualidad de la mujer fuera del género erótico o pornográfico. Así vemos en un primerísimo plano como la mujer comparte físicamente con el hombre la llegada de su menstruación, o como el hombre introduce en la vagina de la mujer el mango de un rastrillo. Un motivo recurrente en la filmografía de Breillat, es el de romper tabúes impuestos por un código estético moral no escrito en el arte cinematográfico actual, con el fin no de provocar sino el de investigar sobre todas las facetas de la identidad sexual de la mujer, sobre cómo vive y experimenta su sexualidad dentro de una sociedad dominada aún hoy en día por una visión masculina.
La importancia de esta obra dentro de la cinematografía actual europea radica en que no se trata del desarrollo de una historia entre dos personajes individuales sino que se revela como un ensayo retrato del estado hoy en día de las relaciones de género hombre/mujer, tanto a nivel social como en su entorno más íntimo. Seguramente no ha habido ninguna otra película que explore tan (y nunca mejor dicho) al desnudo (tanto en contenido como en forma) la identidad sexual de la mujer.