The Bunker (Rob Green, 2001)

Por Ramón Monedero

El bunker encantado

El cine inglés ya ha pasado a la historia del cine de terror gracias a las aportaciones que en la década de los 60 y 70 hizo la productora Hammer Films. El cine de terror inglés nunca ha vuelto a ser tan trasgresor ni tan popular. Ahora, cuarenta años después el cine británico experimentó cierta recuperación gracias en gran medida, el buen estado de salud del género en Estados Unidos. El cine de terror inglés no vino a decir nada nuevo, pero si que entró en el panorama internacional manteniendo un poco las distancias, con el objetivo de hacer películas minimamente buenas, que no supeditaran la popularidad a la taquilla. Hubo películas para todos los gustos y en general fueron bien recibidas por la crítica. También hubo distribuciones para todos los gustos, desde la multitudinaria 28 días después hasta la mucho más modesta La cámara secreta.

El bunker se sitúa dentro de esta última variante. La película de Rob Green no hizo mucho ruido y pasó desapercibida en un entorno marcadamente hostil empapado en sangre y efectos de segunda. El bunker es probablemente la película más clásica de todas las cintas inglesas que se estrenaron por aquellos años. La película de Green no pretendía reinventar ningún mito (los zombies en 28 días después o los hombres lobo en Dog Soldier), ni jugar con ninguno de los esquemas estrellas de la televisión (“Gran Hermano” en La cámara secreta) o plantear ambigüedades existenciales entre la vida y la muerte (Deathwatch). No, El bunker es un relato de fantasmas casi al uso, si no fuera porque el film está situado en un contexto poco dado a los espíritus (la Segunda Guerra Mundial) en un decorado también, poco amigo de los espectros (el bunker que da título al film).

Por decirlo de algún modo, El bunker es algo así como El resplandor, sólo que sustituyendo en inquietante hotel Overlook, por un oscuro y húmedo bunker. Por esta razón El bunker bebe mucho de esa tradición de películas de casas encantadas clásicas (con Suspense y La casa encantada a la cabeza) con su leyenda negra, sus ruidos extraños, sus sombras al final del pasillo y en suma, sus fantasmas. Pero también, los miedos interiores de cada uno, porque en definitiva de eso es de lo que va El bunker. Cada uno ve en ese sinistro decorado lo que le atormenta y en última instancia, desencadena el mal que lleva reprimido en su interior. Es algo así como un detonador que libera lo peor que hay nuestro interior.

Y todo esto lo hace Rob Green que sin hacer malabarismos con el montaje ni con la música, sin inundar la cámara de sangre y sin que ningún monstruo o derivado se coma a nadie. El bunker es ante todo una película de atmósfera donde a penas se ve nada, donde las cosas ocurren bien entrado el metraje y donde la planificación y el tempo son capaces de llevar a buen puerto la historia de fantasmas de siempre. De este modo su director, Rob Green se ha revelado como lo más prometedor del cine fantástico inglés, cuya buena muestra de su (aún hipotético) talento va a ser su siguiente película, Dog Soldier 2, una secuela de un film que en esencia, es la antítesis de lo que Green había demostrado en El bunker (planificación, montaje, violencia, montruos...). A ver que pasa.