The Queen (Stephen Frears, 2006)

Por Israel Paredes

The Queen gira en torno a la muerte de Diana de Gales y a cómo afectó a la familia real británica, en particular a la reina Isabel II (interpretada por Helen Mirren), y al por aquel entonces nuevo primer ministro Tony Blair. Pero en realidad habla sobre la caída de este último. Estrenada meses antes de que Blair dimitiera de su cargo, aunque por esos días era algo más que sabido que era cuestión de tiempo, éste se ha encargado de unir película y sucesos reales para poder establecer una relación más que clara. Si bien la película demuestra como un joven político tuvo que enfrentarse a los tres meses de mandato con una de las más graves crisis del país en los últimos años, adoptando una postura que le otorgaría un lugar casi de privilegio frente al pueblo británico y dentro de la familia real, también pone entredicho su propia actuación futura, como si no fuera más que una figura nacida de unas circunstancias con las que consiguió jugar y salir ganador. Mientras la familia real veía como ante el pueblo su imagen se debilitaba, algo que sería capaz de recuperar sin problemas, Blair necesitaba una jugada maestra para poder asentarse en un poder que tras largos años había estado en manos del partido conservador. Con él comenzaba una nueva etapa, y quizá la muerte de Diana de Galés fue el suceso que abrió paso al mismo. Hay una mirada hacia los sucesos que intenta ser fiel reflejo de lo que sucedió, pero también, no sin falta de ironía, una especie de recordatorio dirigido, directa o indirectamente, a Blair.

En relación con lo anterior, uno de los aspectos más interesantes de The Queen es la visión que da del mundo televisivo, de su importancia como medio transmisor de un momento. El propio estilo, muy británico, que adopta Frears fue tachado de manera peyorativa como televisivo, cuando en realidad lo que hace es asumir una forma que transmite un mayor poso de verdad y que relacione lo que se ve (una reconstrucción) con lo que sucedió (que pudo, además, seguirse por televisión en gran medida, lo cual, de alguna manera, ¿no es una reconstrucción?) Frears pone de relieve la importancia de la televisión en la actualidad como motor conductor de la realidad, incluso para la propia familia real, pegada a la televisión para conocer las últimas noticias. No hay una mirada de crítica hacia el medio, si no un acercamiento a él partiendo de un momento donde la televisión ejerció de juez de toda una familia real así como vehículo de lucimiento para un joven político que, con el paso del tiempo, vería como ese mismo medio servía para destronarle.

Con todo esto, además, The Queen logra alzarse como una película de corte histórico que se acerca a unos sucesos muy cercanos pero con la suficiente valentía para mostrarlos como si en verdad hubieran ocurrido hace mucho. Y puede que así sea.