Imágenes del cuerpo [Israel Paredes]. Asociación Re Bross, Filmoteca de Extremadura y Librería Ocho y medio (Cáceres, 2007).
Formato: 330 págs., rústica con solapas, 21x15 cm. Precio: 15 euros. ISBN: 978-84-96582-27-9
Uno de los rasgos que mejor definen nuestra sociedad de un tiempo a esta parte es la inmediatez: todo debe suceder cuánto antes y sin la menor inoportunidad. Se ha potenciado en paralelo, no necesariamente de forma consciente o premeditada, el desprecio por la reflexión entendida en su sentido puro: considerar algo con detenimiento. En los márgenes del audiovisual prima la rapidez y acumulación expositiva, y consecuentemente la mayoría de estudios sobre el mismo, ya sea el dedicado al aparentemente elemental como al que requiere supuestamente una mirada mesurada, enfatizan este escenario al preferir seguir caminos atestados y hacerlo de una manera previsible, convencional y precipitada. A este respecto se expresa con nitidez José María Latorre en el epílogo a Imágenes del cuerpo: asegura el novelista que su primera satisfacción al leer el libro fue comprobar que su joven autor no ha elegido escribir sobre alguno de los directores más populares entre los cinéfilos, ni un listado de películas imprescindibles de un género o de un tema determinado, ni tampoco pretende «reescribir el cine del pasado desde la óptica de siempre para llegar a conclusiones conocidas por todos, o por casi todos». Por tanto la aparición de un libro monográfico sobre la representación que el cuerpo tiene en el cine debería verse como una buena noticia, sobretodo cuando se trata de un trabajo brillante y muy personal.
Israel Paredes, que el lector habitual de Miradas de Cine conocerá ampliamente, es el responsable de Imágenes del cuerpo al que imprime con firmeza su carácter y personalidad desde el enunciado y composición: se trata de un recorrido por un extenso abanico de films contemporáneos (finales de los noventa en adelante, para ser precisos), los cuales se han elegido en función de la utilidad para el objeto de estudio de entre toda la producción mundial (decisión arriesgada y nada comercial que se traduce en unos cuantos títulos ausentes de los circuitos de distribución españoles y algunos otros si quiera vistos fugazmente en salas comerciales o editados en dvd con discreta difusión), ordenados en varias partes: “descubrimiento”, “encuentros” y “búsquedas”, más un breve intermedio que apunta hacia dos films muy dispares: Mulholland Dr. (David Lynch, 2001) y Sud pralad (Apichatpong Weerasethakul, 2004). Si nos vamos el principio de todo, encontramos que ese descubrimiento esta protagonizado por un único film, Eyes Wide Shut, el célebre trabajo póstumo de Stanley Kubrick estrenado en 1999, que Israel Paredes redescubre para la causa del libro con una sobresaliente y rigurosa lectura, en la que cabe destacar su detallada descripción del itinerario que sigue el personaje interpretado por Tom Cruise el cual «comprobará, y por fin abrirá completamente los ojos, que los cuerpos están ahí (…), algo que en muchas ocasiones olvidamos». Este capítulo, que funciona a modo de presentación del tema que aborda el libro, es a su vez un muestrario del alcance de la propuesta y del tono escogido por el autor: una creación literaria fiel a un estilo propio alejado de lo academicista, que busca la claridad del lenguaje, eludiendo las metáforas sin fin, los retruécanos cargantes o las citas con afán intelectual y/o enciclopédico (Imágenes del cuerpo carece de referencias y no tiene bibliografía, otra opción atrevida aunque bastante lógica teniendo en cuenta que apenas se ha escrito al respecto, y que la idea del estudio apela a desplegar una voz primigenia, con todo lo que ello comporta). Continuando la lectura pronto se advierte que el compañero Israel ha construido su libro con cuidado tanto en la elección de las películas como en su organización, evitando en lo fundamental la dispersión y logrando una óptima cohesión, y aceptando, como siempre en estos casos, que falten/sobren realizadores o films a los ojos del lector (en mi caso aprovecho la oportunidad para señalar que echo bastante de menos a Takashi Miike y Michael Mann): el capítulo “encuentros”, primera parte del libro, comprende veinte películas bien conocidas entre los aficionados (tal vez la excepción sería la ópera prima de Christoffer Boë), a su vez integradas en cuatro apartados (“violentaciones” y “dobles”, los dos más brillantes a mi juicio, “muerte” y “ciudades”), que dan pie a planteamientos comunes o complementarios, haciendo avanzar activamente el discurso; la segunda parte, “búsquedas”, que analiza dieciocho films, abandona la división interna y se afana por buscar con rigor nuevas vías empleadas para la representación del cuerpo, dirigiendo la vista principalmente a cineastas situados en los márgenes y al cine oriental que hasta ese momento estaba ausente del estudio (Tropical Malady sirve precisamente en el intermedio como puente), toda una apuesta que deambula entre lo fascinante y lo ingrávido, en verdad una transliteración de las imágenes (algunas) del cuerpo.
Me atrevo a sugerir que Imágenes del cuerpo conviene leerlo, al menos una vez, de seguido para comprender y compartir totalmente la exploración que realiza el escritor madrileño; aclaro sin embargo que es bastante estimulante, aunque quizás se pierde parte de la idea de conjunto, una lectura individual bien de algunos de sus capítulos, bien de reflexiones sobre uno u otro film. Muy apropiado y coherente deviene, entonces, la inclusión de las letras de determinadas canciones que integran los scores de algunas de las películas comentadas, una selección clarividente y espléndida como ponen de relieve, por ejemplo, “I’m Deranged” de David Bowie presente en Lost Highway (David Lynch, 1997) y “Trouble Every Day” de Tindersticks del magnífico film homónimo de Claire Denis. El autor completa, por tanto, su teoría sobre los cuerpos sin restringirse al proceso de escritura, otorgando una importancia poco habitual al formato y estructura del libro, al cual incorpora elementos adicionales, como las canciones, las fotografías y las páginas de tránsito, de manera que procuren aportar algo más; es este un planteamiento análogo al que se utiliza en los comentarios de determinadas películas, que sirven como esqueletos para tratar la obra del director correspondiente o, en menos ocasiones, buscar relaciones y paralelismos con otras propuestas, siempre en el marco del estudio de los cuerpos representados.