Después de la revolución

Por Israel Paredes

ficha

Después de la revolución. El cine de los hermanos Taviani. Calamar y Festival de cine de Huesca (Madrid, 2007). Formato: 286 págs., cartoné, 22x15 cm. Precio: 17,920 euros. ISBN: 978-84-96235-18-2

Lo primero que llama la atención de un libro como Después de la revolución. El cine de los hermanos Taviani, es su propia existencia en un momento como el actual, para el que los cineastas toscanos, Paolo y Vittorio, parecen no existir; como tantos otros. Por eso es importante que el Festival de Huesca haya decidido dedicarles una retrospectiva y publicar, junto a la editorial Calamar, un libro a cargo de Hilario J. Rodríguez, que debería de ser un modelo a seguir por el cuidado y el esmero en su edición.

En los últimos tiempos se ha pasado de una situación concreta a otra que ha coincidido con cambios en lo que suele llamarse la cinefilia: si anteriormente había una tendencia a la exaltación del cine del pasado con una cierta mirada al presente (siempre muy concretada en ciertos cineastas), en la actualidad el cine del pasado (que comienza ya a ser casi la década de 1990) parece estar varado en un tiempo pretérito de cuya validez no se duda pero de la que parece haberse sacado ya todo lo que daba de sí, centrándose en diversos directores o cinematografías que en la actualidad, así se quiere ver, no crean un cine presente, si no futuro. Por desgracia, ambas posturas, en sus postulados maximalistas, no han conseguido en general crear una mirada abierta, porque al final tanto una como otra tienden a cerrarse y dejar fuera muchas propuestas por el simple hecho de no acoplarse a un discurso determinado y conveniente. Esto hace que los hermanos Taviani, hoy en día, parezcan para muchos cineastas anclados en una manera de ver el cine muy concreta que apenas tienen sitio en la actualidad. Sin embargo, como Hilario J. Rodríguez demuestra en la parte del libro llamada Decálogo de la resistencia, es posible realizar conexiones, sin extremar en absoluto, entre su cine y diversos motivos actuales, demostrando como el cine realizado hace varias décadas, así como el que los propios Taviani han realizado en los últimos años, posee una estrecha relación con el presente. Hilario J. Rodríguez asume que es necesario el acercarse a los directores en su momento, pero también ver qué es lo que pueden decirnos hoy en día, que lazos unen a una película realizada hace treinta años y sucesos actuales, no sólo el cine; porque la validez de cualquier manifestación artísticas no sólo es expresada cuando es creada, sino por lo que aporta con el tiempo, cuando todo ha cambiado, cuando los espectadores son otros. A este respecto, el autor realiza un gran ejercicio, porque supone el situarse él mismo ante los cineastas italianos y su cine, tanto cuando fue realizado como cuando lo revisa, en la actualidad.

Para Hilario J. Rodríguez el cine, como todo arte, tiene validez, o mayor validez, en cuanto a que nos relaciona con el mundo, con aquello que sucede a nuestro alrededor. De ahí que en cada película comentada sitúe éstas en su contexto social y político, algo necesario dado el contenido ideológico de los hermanos Taviani. En los demás apartados, Hilario J. Rodríguez da un salto en el tiempo y ubica su obra en el presente, una descontextualización que busca el choque con lo anterior, para dejar claro que tenemos que atender a nuestro alrededor, a nuestra realidad más inmediata, si queremos en verdad sacar partido de nuestra experiencia como espectadores cinematográficos.