Los EE.UU. CONTRA JOHN ... (David Leaf y John Scheinfeld, 2006)

Por Ramón Alfonso

Dentro de lo que podríamos, quizá de forma bastante arbitraria, denominar Cultura popular, si nos situamos en la segunda mitad del siglo XX, el grupo musical The Beatles ocupa indiscutiblemente unos de los capítulos más brillantes y recordados. A través de 13 discos, grabados en 8 años, entre los que encontramos obras maestras como Revolver (1966) o The white album (1968) los cuatro de Liverpool, escribieron, con permiso de Bob Dylan, Jim Morrison o Jimi Hendrix, entre otros, con nombre propio la música de los años 60. El cine por supuesto no ha permanecido indiferente al fenómeno de la Beatlemanía. Apenas un par de años después de su debut oficial con el LP Please, please me (1962) serán los protagonistas de dos de las películas que marcarán el comienzo del cine pop, A hard day´s night (1964) y Help! (1965), ambas dirigidas por Richard Lester. Sin embargo, si exceptuamos las aportaciones del director de Petulia (1968), de toda la vasta filmografía que recorre la historia o la mítica de los Beatles, con megalómanos proyectos como el tan irregular como exhaustivo The Beatles anthology (B.Smeaton, G.Wondfor, 1995), tan sólo resultan verdaderamente interesantes la ya mítica Yellow submarine (George Dunning, 1968) y la incisiva Let it be (Michael Lindsay-Hogg, 1970) , auténtica elegía del grupo que incluye el legendario concierto de la azotea.

Paul McCartney, George Harrison, Ringo Starr, son nombres que ya resultan indispensables para entender la evolución de la música en los últimos cuarenta años; John Lennon sin embargo es otra cosa. Artista multidisciplinar, además de músico podemos rastrear sus huellas en la literatura, como autor de dos surrealistas libros de relatos, cineasta, es autor junto a su esposa Yoko Ono de diez films experimentales, como Rape (1969), o actor, le encontramos formando parte del delirante batallón comandado por Michael Crawford en Como gané la guerra (How I Won the War, R.Lester, 1966), su arrolladora personalidad no tardó en distanciarle de la idílica imagen que los medios vendían del grupo. Mucho se ha escrito sobre John Lennon, y desde luego muchas más líneas se continuarán redactando sobre su tan hermosa como utópica campaña a favor de la paz, su legado, su distanciamiento de los Beatles…muchas palabras que paradójicamente cada vez alejan más de un hombre profundamente humano y contradictorio. A día de hoy John Lennon, quien tanto lucho para escapar del disfraz de jovenzuelo melenudo, se ha convertido, al igual que pongamos El Che Guevara, en un icono cultural, una imagen en movimiento, un poster o incluso un muñeco que puede adquirirse en unos grandes almacenes.

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The US VS John Lennon (2006), a priori supone el enésimo documental sobre la figura del desaparecido músico, a estos niveles tal vez el más ajustado, o al menos el más recordado, sea el irregular Imagine: John Lennon (Andrew Solt, 1988) ¿Qué sentido tiene por tanto volver a realizar otra película sobre una figura de la que ya tanto se ha dicho? En teoría, la respuesta es sencilla, recuperar la vida como activista político del músico durante su estancia en Nueva York, a principios de los años 70, una de las etapas de su singladura más desconocidas. Lejos del chico ama chica o de la utopía universal cargada de ingenuidad de canciones como Imagine (1971) los primeros años en Estados Unidos suponen una inyección de realidad, de evolución política, que se verá perfectamente reflejada en uno de sus mejores, y paradójicamente, menos conocidos trabajos, Sometime in New York City (1972), en el que se incluyen canciones tan comprometidas con el momento como Woman is the nigger of the world o Attica state. Gente como Angela Davis, activista afroamericana acusada de asesinato, o John Sinclair, poeta encarcelado por ofrecer marihuana a una policía de paisano, pasan a ser los protagonistas de las canciones de Lennon. Por eso insisto, en teoría, rememorar una época parcialmente poco conocida, o mal documentada, resulta cuanto menos sugestivo. Realizada por dos documentalistas, David Leaf y John Scheinfeld, la película supone después de Who is Harry Nilsson? (and why is everybody talkin´about him?) (2006) su segunda incursión en el medio cinematográfico después de una amplia experiencia televisiva. Es esta trayectoria en la pequeña pantalla a mi juicio el primer lastre que sufre el film; en demasiadas ocasiones el lenguaje utilizado es parejo al de un buen programa para televisión, muy correcto, con un buen acabado (deberíamos obviar, desde luego, ciertos efectos de edición cuanto menos lamentables) pero excesivamente simple, incapaz de construir una estructura lo suficientemente sólida, una mirada que se aparte de convencionalismos excesivamente trillados y que en definitiva sea capaz de una verdadera organización de las imágenes; éstas fluyen con un aceptable ritmo, logran crear un tempo muy ameno y consiguen que en todo momento el espectador este entretenido…pero todo esto queda lejos, al menos para mi, de una verdadera propuesta cinematográfica. Se consigue, a través de las imágenes de archivo o de diferentes entrevistas (a gente como la inevitable Yoko Ono, Gore Vidal, quien es especialmente punzante a la hora de criticar la política de Nixon y George Bush, o Carl Bernstein, uno de los míticos periodistas del Washington post que destaparon el Watergate, pasando por agentes del FBI de la época), una aceptable visión del último tramo de los sesenta-primeros setenta, haciendo especial hincapié en las numerosas concentraciones pacifistas en contra de la guerra de Vietnam, que con todo me parece en exceso resumida, muy superficial; y es que finalmente nos hemos topamos con el principal problema de la propuesta, la superficialidad. A lo largo del metraje descubriremos como el matrimonio Lennon conoció a míticos radicales políticos como Abby Hoffman , Jerry Rubin, o Bobby Seale, unos de los líderes de los Black Panther´s, el temor de la administración Nixon por la influencia en los jóvenes de un músico que se declaraba airadamente en su contra y la posibilidad de perder las elecciones, la investigación del FBI de sus diversas actividades, y los intentos del gobierno para expulsarlos del país, con toda una auténtica odisea para conseguir el permiso de residencia. Información, anécdotas, historia, que insisto es muy interesante, pero a mi juicio insuficiente. Creo que es una lástima no aprovechar la ocasión de hablar del Lennon político en todas sus dimensiones; echo en falta que se hable del proceso de creación-grabación de sus canciones más comprometidas; me sobra demasiada teoría de la conspiración frente a muy poco interés por el artista, demasiada dependencia de la leyenda frente a prácticamente ningún intento de encontrar al hombre (en los momentos que se trata de humanizar al músico nos encontramos con trivialidades tan innecesarias para un film como este como el episodio del nacimiento de su hijo menor e inclusive si apuramos todo lo relacionado a su trágico asesinato). En definitiva hablar de John Lennon sin tratar de encontrar a John Lennon. Por último, señalar la tan simplona como efectista utilización de la banda sonora, compuesta por supuesto por diferentes canciones del inglés que en prácticamente ninguna ocasión cumplen más que como relleno.

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The US VS John Lennon se me queda demasiado pequeña para una sala de cine, quizá su verdadero camino debería buscarlo en la televisión o en el mercado del DVD. Valoro su intención y por ello lamento la excesiva irregularidad del conjunto pues la premisa como ya he señalado era cuanto menos prometedora. Nos queda pensar que una gran película sobre John Lennon está por llegar, pero creo que esto es un absurdo, construir la gran obra sobre él estoy convencido sólo puede hacerse a través de los fragmentos que podemos extraer de sus trabajos.