Fados (Carlos Saura, 2007)

Por Arantxa Bolaños de Miguel

Continuando la serie de la canción urbana moderna iniciada con Sevillanas (1992), y seguida de F lamenco (1995) y Tango (1998), Carlos Saura ha dirigido este exquisito documento musical sobre el fado, eligiendo esta vez este estilo «por su fuerza, su sinceridad y honestidad», en palabras del propio director. No es una exaltación purista, ya que intercala temas de fado clásico con moderno, y lo fusiona con el hip hop y con el flamenco, su alma gemela: «Parece increíble —explica el realizador— pero las sevillanas, el tango, el jazz o los fados nacen todos en la primera mitad del siglo XIX. Son ritmos muy recientes, que nacen en puertos y tabernas, rodeados de un halo de pecado».

Este cineasta aragonés es conocido en nuestro país por su elevado entusiasmo por la música. Junto con Fernando Trueba, componen dos visiones muy distintas -pero a la vez ambas igual de conmovedoras-, de la fantástica unión que conforman la música y el cine, y son claros exponentes de la divulgación musical a través del cine. Aquí consigue, el responsable de Cria Cuervos (1975), más que un análisis exhaustivo o un recorrido por los éxitos del fado, una composición de imágenes y música de una belleza increíble y que demuestra el ardor que le ha guiado a la hora de realizarlo, mucho más que el rigor o la organización. Por lo tanto, los temas e intérpretes que aparecen son ilustres, pero no responden a una valoración objetiva, sino subjetiva. Él mismo explicó sus intenciones en la rueda de prensa en el Festival de San Sebastián: «No es un filme didáctico, en absoluto. Ni siquiera cronológico. Va por ritmos y por músicas, por danzas y colores. Es una serie de números independientes ligados por la luz o por la escenografía, buscando siempre un ritmo global, a través de temas musicales enlazados, para lograr un retrato de las distintas formas de entender el fado».

Esta composición musical, como todo collage, presenta altibajos. Uno de los temas más sobresalientes, quizás el que más brilla de todos, "Meu fado meu", de Mariza y Miguel Poveda, es sencillamente genial. Hay muchos más a destacar, bien por su riqueza visual ("Menina você que tem", de Toni Garrido), por la intensidad de la letra ("Vida vivida", de Argentina Santos), por la espontaneidad de los fadistas (en la Casa de Fados), por la asombrosa voz (una elegante Marizia), por la cooperación y la fusión de culturas (de nuevo Meu fado meu, con Marizia y Poveda), por la búsqueda de las raíces (el homenaje a Amalia Rodríguez), o por los nombres reconocidos, como Chico Buarque, Caminé, Carlos do Carmo y Caetano Veloso; insertados estos temas entre otros de menor nivel artístico, pero igualmente necesarios para entender la composición. También es destacable de este prodigio visual y sonoro, la fotografía, que comenzó Eduardo Serra y terminó José Luis López-Linares, con el que trabajó en Salomé (2002) y que realizó también la fotografía de Calle 54 (Fernando Trueba, 2000). Aunque presenta varios temas elevados, también hay otros que parecen "de relleno", y componen juntos, así, un compuesto subjetivo, incompleto, pero agradable. La misma característica de subjetividad, que lo hace imperfecto, también le dota al conjunto de emoción y sentimiento. De hecho, logró formar parte de las Proyecciones Especiales de Zabaltegi, las Perlas del Festival de San Sebastián de este año, y abrió también el Festival de Cine Iberoamericano de Huelva.

No es una obra redonda, si bien tampoco lo pretende, pero es un reflejo de la personalidad entusiasta del autor hacia todo lo que desarrolla, ya sean películas documentales o de ficción. Este trabajo nace y tiene su fin, por tanto, como forma de contagiar el espíritu fadista a la población cinéfila que no lo conozca y darnos más impulsos a los ya convencidos. Porque el fado nos transmite nostalgia (llamada saudade), tristeza, pero también es capaz de ironizar y despertar la alegría. Amalia Rodríguez (conocida como "La Reina del Fado"), en su canción Todo esto es fado expresa y resume lo que es en esencia el fado: «Amor, celos, / ceniza y fuego, / dolor y pecado. / Todo esto existe. / Todo esto es triste. / Todo esto es fado». Es, por todo esto, una experiencia muy gratificante ver este documental personal y entusiasta de uno de los cineastas más destacados del cine español.