No sabía Sarah Polley que cuando se estrenara en España su primera película como directora, Lejos de ella, su carrera como actriz iba a reducirse a sus trabajos con Isabel Coixet. A pesar de haber participado en películas de Atom Egoyan (productor ejecutivo de su ópera prima por otro lado), Michael Winterbottom, Win Wenders, David Cronenberg y Hal Hartley, parece que su único aprendizaje a la hora de llevar a cabo su más que personal adaptación del relato de la excepcional escritora Alice Munro se debe a la directora española. Por supuesto, el planteamiento y el argumento de Lejos de ella lo ponen fácil para hacer la relación, negativa, por supuesto, y quedarse a gusto, porque ante películas como la dirigida por Polley parece que no hay espacio para teorizar o sacar conclusiones grandilocuentes sobre el estado del cine actual o temas similares que ocupan a gran parte de la crítica actual. También parece sencillo tacharla de película televisiva al mismo tiempo que se aplauden todas y cada una de las series de televisión como productos revolucionarios o se habla de películas para el medio de directores de mayor renombre del mismo modo que si se trataran de películas para el cine. En definitiva, que no sabía Sarah Polley lo que puede suponer estrenar una película en España.
Y resulta una auténtica pena que una película como Lejos de ella posiblemente quede envuelta en la nada. En ella, el matrimonio formado por Fiona y Grant (Julie Christie y Gordon Pinsent, respectivamente, ambos excelentes) se tienen que enfrentar a que ella comienza a padecer los primeros síntomas de la enfermedad de Alzheimer, situación que lleva a que ingrese en una clínica, siendo la primera vez en cuarenta años que se separan el uno del otro. Durante el primer mes no pueden verse; y cuando lo hacen, Grant descubre que no sólo su mujer ha empeorado considerablemente, sino que además se ha enamorado de otro hombre dentro de la clínica.

La historia de Lejos de ella es la típica que echa hacia atrás a más de uno, porque no ve en ella nada que le pueda interesar. Al fin y al cabo, a quién le importa lo que le ocurra a un matrimonio viejo en Canadá, sus enfermedades, sus soledades. Es como si no se pudiera aprender algo de ellos, como si aquello que les sucede estuviera ocurriendo en otra galaxia y no nos afectara. En cierto modo creo que asusta el tener que enfrentarse a temas como los que propone Lejos de ella, porque nos sitúa en una postura incómoda que sólo se acepta cuando viene acompañada de un despliegue visual, porque ayuda a olvidarse de lo humano y cubrir todo comentario con la máscara de lo hermeneútico. Como cuando se habla de la guerra en el cine y se olvida en todo momento que en la realidad la gente muere, reduciendo todo a una simple expresión visual que parece no poseer nada en su interior.
He de reconocer que mi apreciación de Lejos de ella también se fundamenta en cuestiones personales, como les sucederá a muchas personas que hayan tenido que vivir de cerca en algún familiar la enfermedad del Alzheimer. No obstante, no es lo único que me hace apreciarla. Me gusta como Polley es capaz de sacar lo mejor de la presencia de los actores, de sus miradas, gestos, movimientos. Cómo no intenta hacer alardes estilísticos y se contenta con narrar una historia de la manera más sencilla posible, algo que no quita de que consiga en momentos determinados magnífico planos contrapunteados con una excelente banda sonora. En definitiva, como en su ópera prima demuestra que es capaz de hacer una película con una solidez envidiable y con una humanidad más admirable aún, sobre todo porque a su edad, a tenor de los comentarios sobre la película, demuestra que sí hay personas interesadas por aquello que les sucede a otras personas.
Lejos de ella es una película capaz de hacer sentir qué puede ser el paso del tiempo, la pérdida, la cercanía de la muerte, cómo tras tantos años juntos dos personas pueden ser tan dependientes que tan sólo un día separados supone un abismo; pero también como incluso en la enfermedad y en la vejez hay esperanza para reencontrar un camino, para saber que siempre hay un lugar en el mundo para todos. Sólo es cuestión de encontrarlo y no abandonar la búsqueda. Sensaciones que quedan tras ver Lejos de ella mientras suena la preciosa canción de Neil Young Helpless, interpretada por K.D Lang, que cierra una de las mejores películas de este año.