Asia Argento se ha convertido por derecho propio en uno de los mitos sexuales del cine contemporáneo. Su cuerpo magnético e hipnótico se ha balanceado por delante de la cámara en multitud de películas (Boarding Gate, Land of the Dead, Trauma…), pero no por ello vamos a dejar de lado su carrera como directora. En El corazón es mentiroso adapta considerablemente bien la polémica novela de J.T. LeRoy (pretendidamente autobiográfica, pero que más tarde se descubrió como ficción). La película es la historia de Jeremiah, un niño víctima de malos tratos y sus alternativas vivencias entre una madre drogadicta y alcohólica y la familia de ésta, unos fundamentalistas católicos casi tan peligrosos como ella. La crudeza de la película resulta mitigada en parte gracias a interesantes soluciones de puesta en escena (la vista subjetiva del niño en los primeros compases, la sustitución de éste por la propia actriz —que aprovecha para exhibirse en cada plano que puede— en una de las violaciones que sufre el pequeño, tratada además con una elegante elipsis), lo que junto a la inclusión de ciertos efectos especiales (los pájaros rojos que ve Jeremiah), su cuidado montaje y una música original compuesta entre otros por el exlíder de los Smashing Pumpkins Billy Corgan, da personalidad e interés a una cinta que en otras manos podría haberse visto convertida en un infecto telefilme de sobremesa sin demasiados problemas.

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Desde Austria llega esta producción de terror adolescente con cierta conexión temática a títulos tan como Sé lo que hicisteis el último verano o El arte de morir, si bien con una calidad bastante superior a la de la execrable película española (reconozco que la otra hasta me gusta un poco). La trama, bien hilvanada, muestra con cuentagotas y cierta desconexión, tan solo aparente, los elementos necesarios para descubrir las motivaciones del asesino y su identidad pero de modo tal que solo al final se puede descubrir a unas y otro. Por supuesto, adolece de algunos de los tics que el género ha implantado en los últimos tiempos en los EE.UU. como el hecho de justificar la inclusión de lo que son prácticamente videoclips con la excusa del rock que escuchan los jóvenes aprendices de víctimas en sus coches o en sus reproductores portátiles, o el poner el indicador sobre “falsos” asesinos de forma un tanto vulgar y poco creíble desde un comienzo, pero nada que no se solucione con unos cuantos charcos de sangre y escenas tan impactantes y bien resueltas como la del atropello al pobre cervatillo.
En este 2007 que acabamos de dejar atrás, también se quedó en el camino Michelangelo Antonioni. Nos queda su legado: películas como Blowup, El desierto rojo o El eclipse serán imperecederas. Como también lo será La aventura, título que recupera la filmoteca FNAC en una edición de 2 DVD's (el primero con la película y el segundo con el documental Michelangelo Antonioni storia di un autore, y el corto Lo Sguardo di Michelangelo, creado por el propio realizador en 2004) y también en una edición especial de 700 unidades que incluye el libro de 192 páginas editado por Taschen. La aventura es una muestra más de la narrativa de Antonioni (que le valió el premio especial del jurado en Cannes 1960), con un ritmo similar al de la vida misma, sin obviar tiempos muertos pero tampoco sus tiempos “vivos”, donde todos ellos siempre están reflejados con una belleza estética fundamentada en una inteligente composición artística de todos y cada uno de los planos y también repleta de momentos a recordar —la espera de Monica Vitti rodeada de las miradas aviesas nada disimuladas de una horda de lugareños, el flirteo entre Giulia (Dominique Blanchar) y el joven pintor, la pequeña travesía en barco y el suceso que ejerce de punto de partida— en un evocador blanco y negro. Una misteriosa desaparición sobre la que ni faltan ni sobran insinuaciones sirve de telón de fondo a una romance, o mejor, a una aventura que evidencia los síntomas de un amor imposible y a la vez irrefrenable.

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El veterano y extraordinario animador norteamericano Bill Plympton (Portland, 1946) es un cineasta muy poco conocido entre los aficionados y estudiosos del cine (las razones son varias, si bien me temo que una es el escaso rigor —y el poco entusiasmo— con el que se sigue la animación, especialmente la no orientada al público menudo). En España tenemos noticias suyas por algunos festivales como Sitges donde, de un tiempo a esta parte, siempre se proyectan sus ultimas obras. Ahora gracias a la edición en dvd de este su último largometraje por el momento (Plympton solamente ha filmado cuatro en toda su carrera) al menos se podrá corregir parte de esa injusta invisibilidad: Hair High es un film rebosante de ingenio, mordacidad y personalidad; una genuina obra de autor que construye, a partir de ideas recibidas y ciertos clichés temáticos, un relato emocionante con una fuerza expresiva única, demoledora (cfr. la descripción del profesor de biología o la desopilante escena, realmente memorable, en la que el malo de la función muestra al protagonista qué le hará si se enamora de su novia). Otra obra maestra más de un genio sin parangón en el arte contemporáneo. Ojalá Track Media edite en el futuro sus "features" precedentes y algún volumen con sus cortometrajes. De momento, nos felicitamos y les damos las gracias por este magnífico regalo.
J.D. Cáceres