Estamos de estreno. Miradas inaugura una nueva sección. No es exactamente nueva porque ya existía, además con el mismo nombre… pero supongo que no soy demasiado buena para los bautismos y, por lo que veo, tampoco para las presentaciones.
Contraplano (re)nace con la intención de servir de alternativa a la actualidad cinematográfica sin perder de vista el sentido de la contemporaneidad del momento que nos ha tocado vivir. Por eso será un espacio libre, sin la dictadura que suele condicionar la cartelera y, en cierto modo, personal. Después de unos años dentro de la redacción de Miradas asumo el reto de coordinar un espacio propio en el que poder volcar alguno de mis intereses, gustos y obsesiones fílmicas. Tranquilos, será de lo más variado y, sobre todo, espero que fomente la curiosidad a la hora de indagar en temas o en directores que suelen quedarse sin el estudio que merecen por culpa de no poder acceder al circuito de distribución española. También habrá espacio para los estudios de índole más temática, como precisamente éste que da inicio a la sección centrado en las interrelaciones entre el cine y la música desde diferentes puntos de vista.
Sin embargo, a pesar de ejercer las labores de coordinación no quiero que creáis que este espacio será mi rincón exclusivo dedicado al onanismo y la auto-adulación. Nada más lejos de eso. Contraplano va un poco más allá del espíritu de nuestra página a la hora de ofrecer múltiples perspectivas de un mismo motivo de estudio. Por eso, además de nuestros habituales colaboradores esperamos contar en cada ocasión con firmas externas que nos ayuden a configurar con mayor riqueza el discurso crítico. En ese sentido, además de la presencia de profesionales del medio también incluiremos la opinión de expertos en otros ámbitos que aportarán su experiencia como cinéfilos. En unos tiempos en los que las corrientes de opinión parecen haber caído en la homogeneidad más alarmante, es importante que busquemos formas alternativas de renovar ciertos pensamientos anquilosados.
Este dossier puede ser una prueba de ello. Corresponde a una vieja obsesión, la de unir mi afición por la música y mi entrega por el cine. En cierto modo es una cuenta pendiente con mi pasado, en el que siempre predominó la melodía antes que la imagen. Más tarde cambié una cosa por la otra sin darme cuenta que podía tener ambas a la vez. Así que este estudio es una forma de ajustar esas cuentas pretéritas y sobre todo encajarlas dentro del presente. Por eso no pretende ser un simple ejercicio de nostalgia, sino un intento de buscar caminos entre las relaciones interdisciplinares que se establecen entre música y cine a día de hoy.
El estudio se dividirá en varias partes. En esta nos centraremos en una serie de películas que de una forma u otra se encuentran vinculadas con la música. Más adelante aparecerá una serie de textos de carácter más teórico para completar el dossier y nos centraremos también en películas musicales insertas dentro del género documental.
La coordinación de todo el dossier la he llevado a cabo en todo momento junto a Gerard Casau, amigo y redactor de Contrapicado que ha aportado buena parte de las ideas y también de los colaboradores. De esta forma se unen dos de las mejores webs españolas especializadas en cine para una colaboración que esperamos sea positiva. Además de los redactores de una y otra página (a los que he de agradecer su esfuerzo) hemos contado con presencias estelares de la crítica, todos ellos grandes aficionados a la música que han participado desinteresadamente y a los que debo expresar mi más sincera gratitud (gracias Eulàlia, Violeta, Joan, Tonio y Quim). También he de agradecer a Israel Paredes por ceder la publicación de dos de los textos que componen su libro “Imágenes del cuerpo”, ya que encajaban a la perfección con las características del dossier y han supuesto una valiosa aportación.
Ha sido un lujo coordinar este dossier y ver cómo iba creciendo poco a poco, más allá de los imaginábamos en un principio.
Antes de terminar quiero añadir que no se trata de un dossier al uso y que, seguramente, echaréis en falta películas fundamentales. Nos hemos querido centrar más en la época moderna ya que era imposible abarcar toda la historia del cine y, dentro de ésta, a partir de un guión previo, cada colaborador ha ido añadiendo su granito de arena a la hora de perfilar el esquema definitivo.
Ahora sólo queda que lo disfrutéis tanto como nosotros lo hemos hecho a lo largo de su gestación.
Os dejo con Gerard Casau que también merece decir unas palabras al respecto.
Beatriz siempre ha sido una persona más elocuente que yo para estas cosas, así que poca cosa me queda por añadir al respecto si no quiero repetir sus palabras (y además, en el dossier ya hablo bastante, que para eso está). De todas formas, me gustaría agradecer la generosidad de todos los que nos han dedicado una porción de su tiempo e interés y han compartido con nosotros sus pensamientos sobre el tema (tal como están las cosas, es algo que cada vez debemos valorar más). Es probable que alguno quede desconcertado por la heterogeneidad de estos textos, muchos de los cuales difieren en extensión, tono e intereses (que no en interés, ojo). A mí también me llevó un tiempo verlos en conjunto, porque no dejan de ser, en realidad, pequeñas porciones de personalidades individuales e intransferibles, aquí compartimentadas ¿a la fuerza? No lo sé. No me importa. Al escribir esto, no hace ni un par de horas que estaba viendo a Refree y a Standstill (cuyo cantante, Enric Montefusco, colabora también con nosotros) han finalizado un concierto donde han interpretado composiciones de Ligeti, Reich o Vàrese. Aquello no ha sido ni pop, ni rock, ni contemporánea, pero ellos han sabido encontrar un territorio común donde, simplemente, ser. Ojalá con este dossier ocurra algo parecido. Dicho esto, sólo me queda recordar aquella frase con la que empieza todo rockumentary que se precie e instaros a subir el volumen.