Rock 'n' Roll High School (Arkush & Dante & Zucker, 1979)

Por José Ramón García Chillerón

Smells Like Teen Spirit

Well I don't care about history
Rock, rock, rock'n'roll high school
'Cause that's not where I wanna be
Rock, rock, rock'n'roll high school
I just wanna have some kicks
I just wanna get some chicks
Rock, rock, rock, rock, rock'n'roll high school

Well the girls out there knock me out, you know
Rock, rock, rock'n'roll high school
Cruisin' around in my GTO
Rock, rock, rock'n'roll high school
I hate the teachers and the principal
Don't wanna be taught to be no fool
Rock, rock, rock, rock, rock'n'roll high school

Fun fun rock'n'roll high school
Fun fun rock'n'roll high school
Fun fun rock'n'roll high school
Fun fun, oh baby

Basta escuchar el tema principal que los Ramones compusieron para la banda sonora de Rock´n´Roll High School para entender la propuesta de revolución lúdica que irradia la cinta desde su mismo título. Un título que aúna dos conceptos antagónicos que aluden a dos filosofías vitales absolutamente irreconciliables. Por un lado está el Rock´n´Roll, que representa la juventud, la diversión, la libertad y la rebelión contra el poder establecido, todo ello personificado en los propios miembros del grupo y en los estudiantes; por otro lado tenemos la High School, en definitiva una institución estatal que simboliza la represión, la incomprensión y el pensamiento reaccionario de la edad adulta, también cuenta con una representación física en la figura de los profesores, así como en el comportamiento castrense de la nueva directora y sus ridículos subalternos uniformados.

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Las canciones de los Ramones están dotadas de una frescura teenager que se inspira principalmente en la candidez primigenia de las estructuras y las letras del rock´n´roll y la música surf de los 50, pero que tampoco pierde de vista influencias más cercanas como el pop de The Beatles, el rock´n´blues de los primeros Rolling Stones, el punk garagero  de MC5 y The Stooges, e incluso los grupos femeninos producidos por Phil Spector. La muy sabia, aunque aparentemente sencilla, inserción de estos clásicos referentes sonoros en el contexto hiperacelerado de un tema punk de apenas dos minutos es la base del sonido Ramones.  Aunque su primera formación se remonta a 1974 no grabaron su primer disco hasta 1976.  Ese mismo año hicieron tres bolos anfetamínicos en Londres. La contundente sencillez de aquellos temas cortos tocados a velocidad vertiginosa sirvió como inspiración para todo una nueva hornada de grupos punks británicos, con los Sex Pistols y The Clash a la cabeza, que aun estaban por llegar. Durante las dos décadas que permanecieron en activo los Ramones grabaron 14 álbumes de estudio. En estos veinte años la banda ha tenido numerosos altibajos: su primer batería, Tommy, dejó las baquetas para ponerse tras la mesa de grabación; fue sustituido por Marky que a su vez dejó la banda por sus problemas con la bebida aunque regresó después de cinco años; Dee Dee Ramone, genial bajista politoxicómano y uno de los mayores pilares compositivos del grupo, abandonó los Ramones para centrarse en su carrera como ¡¡rapero!! y fue sustituido por C.J Ramone. Sin embargo, parece que los Ramones estaban hechos para permanecer unidos porque pocos años después de su despedida como banda sus miembro originales fueron cayendo como moscas: primero fue Joey (1951-2001), que murió a causa de un linfoma; luego Dee Dee (1952-2002), victima de una sobredosis de heroína, y finalmente Johnny (1948-2004), fallecido de cáncer de próstata. Pese a todos los cambios de formación, las rivalidades internas, los problemas con el alcohol y las drogas, y el definitivo encuentro con la muerte hemos de agradecer a la escasa evolución musical de los Ramones que su música aun siga oliendo a rabioso espíritu adolescente [1].

La esencia teen que transmite su inmortal música se percibe a la perfección en esta producción del preclaro y siempre atento Roger Corman que, como si de una canción de Ramones se tratase, toma como modelo las películas de rock´n´roll de los 50 y, sobre todo, se aprovecha del buen momento que el éxito de Desmadre a la americana (Animal House, 1978; John Landis), equivalente fílmico del punk de los 70, había dado a lo que años más tarde se denominaría comedia gamberra, cuyas películas paradigmáticas se centraban en ambientes juveniles que ofrecían una visión apologética de la irresponsabilidad como única forma de rebelarse contra la temible e inevitable llegada de la edad adulta.

[1] Esto no es más que un brevísimo resumen sobre la banda. Para todo aquel que quiera indagar en la andadura musical de los Ramones y en las tropelías cometidas por sus componentes recomiendo el estupendo documental End of the Century (2003, Jim Fields y Michael Gramaglia)