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Por José David Cáceres

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Carlos Aguilar es un experto de la reseña breve. Su exitosa "Guía del Video-Cine" (publicada por primera vez en 1986 por Cátedra) es prueba de ello. Tiempo después, en 2004 primero y en 2006 la segunda edición, llegó una reelaboración, “Guía del Cine”, de menor calado, pero en el fondo la misma propuesta, ampliada, que ensanchaba y alargaba el camino donde lo personal se abre paso, con fuerza, entre lo meramente informativo. En esta ocasión ha volcado su pasión enciclopédica y voluntad de estilo en este formidable volumen dedicado a todo el cine español (de 1897 hasta principios de 2007 en esta edición), con más de 6.000 entradas de películas todas ellas con el correspondiente comentario “by Carlos Aguilar”, la mayoría (de los leídos, que no son todos) memorables, gracias a la habilidad del escritor madrileño para fusionar precisión histórica y pasión íntima. Una obra que pone de manifiesto como la concepción de diccionario tradicional puede ser algo mucho más que una sucesión de entradas y definiciones: el aficionado, el especialista, el curioso, el cinéfilo, el cinéfago, acudía y acude a “Guía del Video-Cine” para conocer algo más sobre tal o cual film, pero también (cuando no exclusivamente) para saber, y contrastar, la visión de Carlos Aguilar acerca de aquel. “Guía del Cine Español” no tardará en convertirse en una referencia similar, con una ventaja sobre sus predecesoras: se trata de una especialización completa y exhaustiva sobre una única industria cinematográfica (con puntuales fugas, esto es, asociaciones más allá de los Pirineos o allende los mares), que además es la nuestra, la española. Una  obra valiosa, valiente, vasta (1360 páginas; 500 fotografías, 800 recursos bibliográficos, índices onomásticos de directores, intérpretes, guionistas, fotógrafos, músicos —de los que, generalmente, no se listan todas sus películas, solo las más relevantes: ganas de buscarle lagunas que no son tales) y visionaria, edificada a partir de una declarada admiración hacia un cine español necesitado de miradas en panorámica sin componendas banales.

Guía del Cine Español [Carlos Aguilar] Cátedra (Madrid, 2007). Formato: 1365 págs., cartoné, 22x15 cm. Precio: 35 €. ISBN: 978-84-376-2419-8    

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El humorismo me parece un género muy complicado, tanto que en más de una ocasión he dejado lecturas a medias que se situaban (o lo acababan haciendo a la larga) en un terreno en el que las palabras apenas alcanzan a dibujar la comicidad y parecen reclamar un apoyo exterior que, en ocasiones, puede resultar inadmisible. Son variados los cineastas que han desarrollado su carrera en los márgenes de la comedia, y antes o después publican novelas o relatos. Estos francamente suelen estar por debajo de lo que ofrecen en el medio audiovisual (al contrario también ocurre: por ejemplo con Paul Auster y su nefasta ópera prima, Lulu on the Bridge) caso del mismísimo Woody Allen, cuyas exitosas incursiones literarias no pasan de lo anecdótico. Ahora, y justo coincidiendo, fatalidad mediante, con su óbito, la editorial riojana Pepitas de Calabaza edita este librito de Rafael Azcona (1926-2008), brillante guionista que trabajó en la industria española desde los 50 hasta hace bien poco (participa en la adaptación del nuevo film de José Luis Cuerda, Los girasoles ciegos, a estrenar en próximos meses), y del cual desconocía hasta ahora su labor de escritor. “Memorias de un señor bajito”, a pesar de lo que hace suponer un arranque demasiado constreñido, es una incisiva falsa autobiografía del bajito del título, Juliano Fernández, un personaje simbólico que sirve a su autor para realizar una descripción expansiva y a la vez cáustica del español medio de la época (la década de los cincuenta), que bien pudiera trasladarse a otras, incluida la actual (de los escarceos amorosos, resueltos en fracaso, a los surrealistas sucesos paranormales y su labor doble como funcionario, pasando por el descacharrante episodio del saurio fugado... y ese final, decididamente magistral). Estamos, por tanto, ante una buena muestra de humorismo, de la mano de uno de los más influyentes y característicos hombres del cine español, quizá por el formato de la propuesta que en realidad es una compilación de varios textos publicados originalmente en “La Codorniz”. Aunque me inclino a pensar que si guiones como los de La boutique (Berlanga, 1967), La gran comilona (Ferreri, 1973) o ¡Ay Carmela! (Saura, 1990), por citar films poco recordados, reflejan un notable talento y adaptación, este libro advierte sobre un universo más íntimo, y presumiblemente igual, rompiendo la norma, de inteligente y brillante que el desarrollado a la sombra de los directores con los cuales trabajó (y a los que siempre, con una modestia y sobretodo honestidad que muchos compañeros de oficio deberían apuntar, entregó su colaboración aceptando que eran ellos los verdaderos autores de las películas).

Memorias de un señor bajito [Rafael Azcona] Pepitas de Calabaza ed. (Logroño, 2007). Formato: 130 págs., rústica, 12x17 cm. Precio: 11 €. ISBN: 978-84-935704-8-4

   

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Este pequeño libro escrito a principios de 1931 por Ilya Ehrenburg (1891-1956), escritor y periodista soviético de origen ucraniano, se acerca al cine como un negocio, donde los protagonistas son los representantes del capital dejando de lado cualquier visión artística del mismo. El recorrido de Ehrengburg se detiene sobretodo en la industria de Hollywood y en la figura de los productores, haciendo de Adolph Zukor, fundador de la Paramount, el principal hilo conductor; los secundarios son numerosos y toman importancia nombres significativos: William Hays, el creador del famoso código, los hermanos Warner, William Fox, David Sarnoff, George Eastman, y fuera de Estados Unidos, personajes menos concodios pero igual de influyentes en sus terrenos caso del “consejero secreto” Alfred Hugenberg, Ludwig Klitzsch, que levantaron la UFA, o Bernard Natan que controló e impulsó durante años la legendaria Pathé. Un planteamiento en las antípodas de lo que actualmente es considerado un libro de cine de interés (esto es, aquel que teoriza, analiza, profundiza en directores, temas, formas…), derivado de un pensamiento comunista no tan caduco o fuera de contexto de lo que (apresuradamente) se podría suponer, y en el que destaca enérgicamente el trazo, no siempre sutil aunque sí bastante eficaz, irónico de la escritura. La fábrica de sueños sería, probablemente, un fracaso de tratarse de un ensayo, periodístico, académico o teórico, con voluntad (in)formativa: por fortuna, el autor del "El deshielo" (1954) dramatizó la realidad lidiando con la caricatura, alcanzando instantes de brillantez literaria y ofreciendo un relato muy divertido, que invita por lo menos a no olvidarse de algunas cuestiones sobre la industria existente alrededor del arte, y en cierta manera de los males del sistema capitalista.

La fábrica de sueños [Ilya Ehrenburg]. Melusina (Madrid, 2007). Formato: 240 págs., rústica, 10x17 cm. Precio: 10 €. ISBN: 978-84-96614-44-4