—Tus primeros cortometrajes como "La vida imposible", "Pequeñas historias entre ventanas y teléfonos" o "Todos os llamáis Mohamed" son trabajos de búsqueda.
—Trabajos de búsqueda sí y también de aprendizaje. De pruebas. De gran ilusión por un medio nuevo. Recuerdo el rodaje de La vida Imposible con una satisfacción y una frescura que creo que nunca he vuelto a tener. Como cuando te enamoras la primera vez. Tal vez inconsciencia. Tal vez libertad total. Estaba tan influenciado por el cine de los sesenta que creo que rodé la película en el mismo trance que lo hicieron antes esos cineastas. Fue una conexión con todo eso que me interesaba de ellos.
—Sobre todo en "Todos os llamáis Mohamed" ya muestras un gran interés por el retrato humano.
—Todas mis historias, las que he escrito yo, han salido de los periódicos. Todos os llamáis Mohamed, nace una tarde en la que decidí acercarme a un poblado de chabolas que conocía por una noticia. Cuando llegué me fascinó. Era una ciudad entera donde había peluquerías, restaurantes, tiendas. Volví. Conocí a algunas familias y empezó la construcción de la película. Luego encontré un libro de un emigrante anónimo que me inspiró el tono acusador del film. A veces creo que se ha quedado un poco pasado pero en su momento era lo que pensaba.
—Cada cortometraje tiene un aspecto, una tonalidad, un registro.
—Tal vez sea porque sigo buscando o porque no tenga un estilo definido. En un momento dado me eso preocupaba. Ahora no. Cada película es un mundo. Un cineasta no puede hacer una película todos los días como un pintor pinta todos los días, o como un escritor escribe todos los días. Cuando un cineasta se plantea una nueva película han podido pasar varios años desde su anterior trabajo, y algo ha cambiado ya. Ya no piensas igual. Y puede que ya no ruedes igual. Cambias. Pruebas. Hay mucho que puedes tocar. Es un juego, es el juguete más hermoso.
—Ruedas "Japón & Olé" para la televisión.
—Como decía antes un cineasta no rueda todos los días pero hace cine todos los días. Inventa proyectos, escribe un argumento. Entre un proyecto y otro, y como una idea para una película surgió Japón y Olé, en realidad quería hacer una película sobre una compañía de flamenco en Japón. Y rodé este documental. La película de ficción se quedó en el cajón.
—"Mundo fantástico" posee un aspecto que remite al documental, sin embargo también a la ficción.
Mundo Fantástico es sólo ficción pero siempre he estado muy cerca de las formas del cine documento. Es más formal, bebe también del cine underground. Y de la influencia de las películas europeas del momento, de rodar con las pequeñas cámaras digitales.
—Las dos protagonistas se asemejan demasiado a cualquier mujer que uno puede encontrarse en la calle, están exentas del glamour de las estrellas.
—Es una película muy cercana a lo real. Los actores no son profesionales. El equipo tampoco. Salvo el de sonido. Para todos era una aventura. Eso esta presente en la película. Pero es una película con un cierto ritmo. Estoy muy orgulloso de ella. Lo que cuenta es todo real. Así que todo lo que muestra es tan crudo como lo recibes.
—La película avanza a base de secuencias que, aunque relacionadas entre sí, parecen poseer importancia en sí mismas, independientemente.
—La estructura es muy simple. Quería hacer una película sencilla. Una típica película de cuadros o escenas separadas. Hay algo interno que las une, hay algo que fluye debajo que la hila muy fino, un cierto ritmo. Es muy importante la exacta unión entre una secuencia y otra. Si tienes dos buenas maneras de unir dos secuencias y eso funciona entonces es mágico.
—Cabaret, de Bob Fosse…En un momento dado, una de las protagonistas ve por segunda vez la película de Fosse y se escucha a Liza Minnelli decir, “no soy nada, nada”.
—Cabaret era una referencia no directa para la película sino de los personajes. Para la protagonista Minneli es un mito. Y la película contaba en una de sus tramas algo tan universal que les pasaba a mis protagonistas también, que querían vivir de sus deseos, de su sueño, de su arte.
—Las dos protagonistas viven como pueden a través de su cuerpo adaptado a diferentes actividades.
—El cuerpo desnudo como artículo de cambio. Precisamente la chica que trabaja desnudándose para comerciar con su cuerpo esta tratado de una manera más pudorosa. Y la otra, que posa para artistas, tiene un desnudo integral. No es una película sobre el mundo morboso del peep show sino de lo que hay al otro lado de las cabinas. Mujeres. Algunas que trabajaban ahí por necesidad, y otras porque les interesaba.
—Un retrato social sin consigna clara.
—Es más un estado de ánimo. Un momento concreto de nuestra vida. Una mirada un tanto pesimista
—Cómo nace "Mundo fantástico".
Nace de un diario de una de las chicas del peep show de Mundo Fantástico. El diario hablaba de lo que sentía, de sus clientes, de sus fantasías, de sus relaciones con las otras chicas.
—Usas un estilo directo donde la cámara importa pero aún más aquello que reproduce.
—Toda la película esta rodada con dos cámaras. Alguna veces yo mismo rodaba algún plano. Estoy muy orgulloso aún del comienzo, con ese plano desenfocado y muy gráfico. Ese tipo de cosas se encontraron en el momento, mientras se rodaba.
—Por desgracia, "Mundo fantástico" no tuvo una distribución normalizada.
—Desde el principio sabía que era una película off, que tendría muchas dificultades para exhibirse. (Donde estaban entonces los chicos de Cahiers Spain). Pero sí que creía en la televisión como posibilidad. Luego se vio que no. Fue una película de festivales. Estoy pensando en que es buen momento para editarla en DVD
—"Casual Day". Das un salto enorme: un gran reparto, San Sebastián, estreno en salas…
—Casual Day es un fabuloso guión de los hermanos Remón. Pablo Remón estuvo ya en Mundo Fantástico. Hay todavía un guión anterior y luego escribieron este para mí también. Encontramos un productor y es mi primera película que va a tener un recorrido normal de distribución. He pasado de 1 a 120 copias.
—La idea nace, según tengo entendido, de tu trabajo durante varios años en telefónica.
—No. Es verdad que yo he estuve trabajando en Telefónica un montón de años. Pero la idea es de Pablo y Daniel Remón. Yo no tengo nada que ver en el guión. Sólo que lo leí y vi el potencial que tenía, la quería rodar y busque alguien que la pudiera producir porque entendí que esta no se podía hacer como Mundo.
—Aunque en apariencia son dos películas diferentes, en "Casual Day" te introduces en otro lugar de la sociedad, en otros aspectos.
—Cuando haces una película haces tuya la historia desde el principio. Aunque no hayas escrito el guión. Casual Day en definitiva habla de unos personajes que les pasan cosas y que viven y sufren como cualquiera de nosotros. El mundo de la empresa y la propia actividad que desarrollan, es una mera excusa para contar aspectos de la sociedad y de unos individuos arrastrados por unas vidas que no son las que querían que fuesen.
—También comparten tu interés por el retrato humano, por el acercamiento a los actores, a su presencia.
—En este caso me parecía más apropiado un acercamiento a los personajes, un ambiente opresor, un paisaje cómplice. Por eso esta rodado muy cerca, y con esa fotografía y esa música que se prestan a crear la atmósfera opresora que les rodea a todos, y sobre todo a Rodrigo, el protagonista.
—En "Casual Day" se dan la mano varias generaciones que, vistas en conjunto, poseen tantas diferencias como parecido.
—Pero eso ya estaba en el guión. Esa confrontación se ha potenciado con la elección de los actores. Es importante que la actividad del Casual Day que se ven obligados a realizar los personajes, se ve tamizada por la idiosincrasia española, y el retrato más claro de una cierta mentalidad española machista y reaccionaria pero a la vez familiar y proteccionista está muy bien reflejada en el personaje que hace Juan Diego.
—Siempre buscas encontrar cómo es el sentimiento actual en la realidad.
—La realidad me nutre. Me gusta observar a mi alrededor. No es por morbosidad es una curiosidad infantil.
—El trabajo con Juan Diego, Alberto San Juan, Luis Tosar, Álex Angulo,…
—Los actores. Me fascinan. Antes nunca había trabajado con tantos actores profesionales. Entre ellos yo era el más novato. Es fundamental lo que aportan. A veces también te irritan. Es una relación amor-odio maravillosa. Creo que en esta película todos los personajes tenían algo, tenían un momento de importancia, una frase o unas frases para recordar. Yo he aprendido mucho de dirección de actores. Ahora trabajo con actores todo el tiempo, hemos montado una pequeña compañía teatral. Será que algo me lleva a jugar con ellos. Cuando un actor entiende, se entrega, se materializa. Y nos fascina.
—Amistad, integridad, poder, dinero, trabajo, compañías… Y, ante todo, cierta pasividad y desidia en el individuo contemporáneo. La vida que llevamos, la vida que podríamos poder llevar, la vida que soñamos.
—En Casual Day hablamos indirectamente de la ferocidad laboral, de la búsqueda de valores, de la perdida de estos valores, de la hipocresía, de un estilo de vida, de la imposición de ese estilo de vida, y de la pasividad del individuo moderno para enfrentarse y no conformarse con la vida que le ha tocado llevar. La presión social, es infinitamente mayor en el entorno más pequeño, el de los amigos en el seno de la familia, del matrimonio, o de la pareja.
—Y en el futuro…
—Y en el futuro... la esperanza....más películas y también teatro. Estrenamos "Todo a su tiempo" en Madrid, a mediados de mayo en el Teatro Arenal. Somos los de Teatro en el living.