Antes de que el diablo sepa... (Sidney Lumet, 2007)

Por Israel Paredes

La nueva película de Sydney Lumet, Antes que el diablo sepa que has muerto, demuestra varias cosas. En primer lugar, que no es necesario ser un cineasta actual, o nacido como director en los últimos años, para crear puzzles narrativos ni estructuras complejas; un director de más de ochenta años y más de cuarenta películas en su carrera lo puede hacer tan bien o, incluso, mejor que cualquiera. En segundo lugar, que ese puzzle debe de tener algo más o se convertirá pronto en un artefacto visual cuya validez o interés no va más allá del metraje, olvidando bastante pronto aquello que se ha visto. En tercer lugar, que depende del interés de cada uno para entrar o no en la propuesta y aceptarla.

foto

He de reconocer que mientras veía Antes que el diablo sepa que has muerto no podía dejar de pensar en la manera en que me estaban contando la historia antes que en ésta, algo que, después, me hizo pensar que algo fallaba. Al fin y al cabo, la historia de dos hermanos que deciden llevar a cabo el atraco perfecto, en este caso a la joyería de sus padres, no dejaba de ser una narración más que conocida; los personajes, más que bien trazados y mejor interpretados, parecían perderse entre las idas y venidas en el tiempo que estructuran la película; las ideas que la componen se van creando poco a poco, como debe ser, pero nunca logrando que una u otra consiga asentarse. En definitiva, uno piensa más en la estructura que en aquello que ésta organiza, cuando debería de ser un conjunto lo más armónico posible. Por supuesto, es una opinión muy personal, pero cualquier película donde la forma sea lo predominante y el mayor punto de interés me hacen sentir sospecha ante la propuesta, porque algo no encaja. Y en el caso de Antes que el diablo sepa que has muerto resulta realmente una pena a la larga si se tiene en cuenta que organizada de una manera más convencional (algo que no es nada malo, por otro lado) podría haber poseído mucha más fuerza. Sin embargo, también he de admitir que entiendo que en esta ocasión es posible que el puzzle que organiza (o desorganiza) la narración pueda ser un buen apoyo para dar más sentido al desconcierto de unos personajes que se mueven en la irrealidad que han ido creando en sus vidas. Otra cosa diferente es que se tenga la impresión que la claridad de la propuesta en su base necesitaba un giro visual para poder darle un mejor empaquetado, algo que le sucedía también a Memento, película que si se piensa en una lógica narrativa apenas poseería interés.

foto

No obstante, a pesar de todo lo anterior, la nueva película de Lumet me gustó bastante más que otros experimentos formales que pueblan el cine actual, quizá porque en el fondo encontré una mirada de otro tiempo centrada en la realidad actual; quizá una mirada que intenta comprender algo de aquello que le rodea asumiendo que es posible que este no sea ya su tiempo a la vez que sintiéndose completamente activo y lleno de vida. También porque la ácida visión que se desprende de Antes que el diablo sepa que has muerto la comparto hasta cierto punto, aunque a partir de él me parezca demasiado concisa y cerrada. Y es en ese punto de intersección donde creo me dejó en todo momento Lumet sin conseguir asentarme o dejarme avanzar, como la propia historia que narra, siempre con retrocesos, repeticiones, como si le diera pavor el llegar hasta el final. Y quien sabe si no es ahí donde realmente anida en realidad gran parte de nuestras vidas en la actualidad. O nuestra visión ante el cine, siempre queriendo ir hacia delante pero, irremediablemente, retrocediendo hacia detrás, aplaudiendo lo nuevo y lo viejo sin saber qué es en realidad una cosa y otra o bien moviendo los términos según nos convenga en cada ocasión.