BAFF 2008: Johnnie To [Premiere Sparrow + Entrevista]

Por A. Peris i Grao & C. Planas

Con la ayuda de Johnnie To el festival se ha marcado un gran tanto. Por una parte con la proyección de The Mission (1991) y Running Out of Time (1999), dos deliciosas cintas de acción de serie B. La primera, muy en el estilo Hawks, presenta la formación de un grupo de guardaespaldas que, aunque inicialmente desconfiando unos de otros, acaban formando un único organismo que defiende a su jefe en una escena literalmente antológica (en una coreografía impresionante en unos grandes almacenes, moviéndose de modo coral para cubrir todos los posibles frentes de ataque) o formando un conglomerado para proteger a cada uno de ellos (lo que dará pie a una continuación, Exiled, 2006). La segunda es una divertidísima cinta de ladrón engaña a poli y engaña a ladrón, con delincuente simpático y policía espabilado, que supera a algunas de los rocambolescos (y mucho más severos) thrillers de Mamet y a cintas claramente inspiradas en ésta como el Plan oculto de Spike Lee.

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Pero, por otro lado, 2008 es también el año To por la presencia, en la clausura oficial del BAFF, de Sparrow (Man jeuk, 2008), última cinta del director de Hong Kong. Sparrow es, según declaración del propio To, un canto de amor a su ciudad y por ello se basa en las idas y venidas por sus callejuelas, sus azoteas y sus edificios de un conjunto de carteristas. Basada en una trama casi insignificante, Sparrow tiene el encanto de recuperar actores que se notan felices de llevar a cabo su trabajo (y reconocibles del casting de las cintas previamente citadas) y, sobretodo, por la maestría de To en las coreografías. El argumento es nimio. Tras lucir en una secuencia impecable sus habilidades, los carteristas lucen, como en The Mission, su espíritu de grupo. Una vez se separan, sin embargo, son débiles y caen en sucesivos engaños tramados por una bella mujer. Tras una serie de escenas de comedia inocente, versión ladrón roba ladrón, To culmina la cinta con un duelo de carteristas bajo la lluvia con dos bandas enfrentadas. Carteristas contra carteristas tratan de arrebatarse con sus propias artes un pasaporte del interior de un traje: ralentis, lluvia, paraguas y movimientos corales muy coordinados consiguen una nueva escena magistral. Ojalá se estrene para disfrute de todos.

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Si sus películas son un ejercicio de concisión, también hubo que aplicarse para la entrevista. Quince minutos, con traducción cantonés-inglés-castellano incluída, son muy pocos para el interrogatorio al que pretendíamos someter al director de Hong Kong, famoso en circulos selectos y más ampliamente por sus dos Election sobre las tríadas china.

—¿En base a qué construye sus películas? ¿Por una idea o por una imagen?

—Cada película es distinta. En ocasiones hay una imagen, una secuencia, que me lleva a hacer una historia en torno a la misma. En otras ocasiones quiero contar una historia. En el caso de Sparrow se mezcló mi interés por hacer un musical y una película sobre Hong Kong, mi ciudad, sobre sus calles y su gente. Desarrollé una historia en la que los personajes no dejaban de andar por las calles. Aunque no hice el musical, la última escena viene a ser como un número musical.

—No hay sangre en "Sparrow", no hay muertes, ¿por qué?

—Sólo una gota de sangre. Quería hacer algo distinto. Me apetecía recoger los cambios urbanísticos que Hong Kong está viviendo. Los nuevos barrios que aparecen y también la persistencia de los viejos, mientras aún estén. Teníamos un presupuesto limitado y optamos por hacer una película dónde nos lo pasáramos bien rodándola.

—¿Cómo afecta la China continental a la producción cinematográfica de Hong Kong?

—Para mi no ha habido cambios. Disfruta de la misma libertad y creatividad para rodar. Es cierto que ha habido un descenso en el número de cintas rodadas. Confiamos que el gobierno local pueda dar pronto un impulso para volver a remontar la industria. 

—¿Son inferiores los presupuestos?

—No necesariamente, al menos para mí. The Mission costó 250.000 € y Sparrow ha costado 800.000€, aunque no son películas de gran presupuesto.

—Trabaja habitualmente con el mismo equipo.

—Sí, son gente muy respetuosa conmigo o, si no nos conocemos, lo acaban siendo. Es más fácil trabajar con colaboradores con los que nos entendemos a partir de rodajes previos. De hecho muchos actores combinan el rodaje en mi película con rodajes en otras producciones.

—Hay una serie de referencias del cine americano en algunas de sus cintas, de Siegel a Hawks. Ahora Hollywood elabora películas con numerosas referencias, argumentales o estilísticas, de Oriente. ¿Cómo valora esta relación?

—El arte siempre ha tomado referencias de otras corrientes a lo largo de la historia, en pintura, escultura… El cine también. Me parece lo más lógico. Se trata de un intercambio cultural que aumenta con el gran incremento de comunicación internacional, en especial mediante Internet.

—¿Qué le atrae de las películas de acción?

—Como espectador, de niño, me encantaban las películas de acción. Me gustaba el cine que interpretaba Alain Delon. Como director también me lo paso muy bien dirigiendo cintas de acción. A título personal no me gusta la violencia ni el humor negro pero como director me siento satisfecho de incluirlo en la película. Hago películas de las cosas que veo. Rodé Election porque consideré importante el papel que las triadas tienen en la vida de China y Hong Kong, por su influencia.  Sin embargo, rodar siempre me gusta. Rodar sin presión, aun con bajo presupuesto, puede ser reconfortante para mí. En el caso de Sparrow rodar mientras paseábamos fue fácil y una experiencia agradable.

—¿Le resulta más o menos fácil rodar películas de acción?

—Dirigí The Mission en sólo 4 semanas por unos 250000€. Sin embargo quiero que la acción quede clara para el espectador. Hay que planificar muy bien las escenas y exijo mucho de mí y del equipo para realizarlas.

—¿Cuáles son sus películas favoritas?

—Entre otras podría nombrar Los siete samuráis de Kurosawa, la trilogía de El padrino de Coppola y Perros de paja de Peckinpah.

—¿Su próximo proyecto?

—Una versión de El círculo rojo, de Jean Pierre Melvilla. Se trata de una producción europea, de Studiocanal, hablada en inglés y que se rodarà en Hong Kong y Macao.

—Muchas gracias, Mr. To