Novedades DVD: packs

Por VV.AA.

Basilio Martín Patino (Suevia)

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Lo del mundo del DVD cada vez mola más. Si os cuento la que tuve que liar hace unos años para poder ver la obra completa (o casi) de Martín Patino parecería un relato extemporáneo de terror o algo así terrorífico. Los que tomamos con recelo. y con sarcásticos comentarios sobre nuestro primo el que se compró el LaserDisc,  la llegada del nuevo formato no nos podíamos ni imaginar el torrente venido y lo que nos queda por venir. Ahora Suevia edita la obra del cineasta salmantino en una colección escueta pero eficaz, poco dada a  ningún exceso más que la de un corpus plagado de cine personal y totalmente transferible a espectadores inquietos y curiosos. Una obra de una uniformidad insobornable, extraña por consciente, arriesgada por previsible y universal por española.  Un pack que hace un recorrido desde el NCE (el viejo Nuevo Cine Español) representado por la brillante Nueve cartas a Berta a un cine nuevo por inaudito en su autoproclamada última obra, Octavia. Una vuelta a los paisajes iniciáticos para finalizar el viaje, un retruécano saludable que venía a devolvernos al mismo sitio del que habíamos partido rompiéndolo todo. Si Nueve cartas a Berta funda, Octavia funde los conceptos principales del francotirador castellano. Esta recopilación nos permite disfrutar de la desnudez de su propuesta, la línea recta de su pensamiento y la actitud beligerante y contumaz de su finalidad.

 

También podremos disfrutar de los documentales-radiografía de los oídos y la vista del mudo pueblo español del franquismo y sus circunstancias. El magistral Canciones para después de una guerra, el espeluznante Queridos Verdugos y el más convencional Caudillo, conforman un tríptico, para nada coyuntural a pesar de ser hijo de su tiempo, transformado en un ejercicio de funambulismo cinematográfico procedimental conceptualmente, poliforme por necesidad y aventuradamente mordaz. La publicidad, los ejecutores y el liderazgo impuesto. Cosas de la vida moderna. Además de su filme más fallido, el bienintencionado pero viejo y ditirámbico Los paraísos perdidos, podemos disfrutar de un episodio  (Ojos verdes) de su serie para Canal Sur Andalucía (¿por qué sólo uno?) y de los que a mí modesto entender son las dos grandes obras de Patino: el filme Madrid y la tv movie, o algo así, La seducción del Caos. Dos apuestas arriesgadas, sin parangón en nuestra filmografía, que vienen a demostrar la obsesión del creador por las texturas de la narratividad, de la imagen y del ojo que las recibe. Madrid es ficción sobre un documental sobre una ciudad que a veces parece de ficción. Con la excusa de un realizador alemán que rueda y recopila, Patino compone una carta de amor (¡la décima!) a una ciudad que se desvanece cada vez que se inventa o al revés. Con La seducción del caos fue un poco más lejos e hizo de Godard castellano, fundamentado en un ejercicio semiótico extraterrestre en nuestra cinematografía. Su capacidad de desembrollar todas las capas del comportamiento humano y su relación casi cronenbergiana con la imagen y su configuración , dispara alto y nos deja apuntes indispensables para entenderlo todo o no entender nada. Una muestra más del talento insobornable de un autor esencial.

Manuel Ortega

Wim Wenders (Avalon - FilmotecaFnac)

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Como viene haciendo desde hace algunos años, la Filmoteca Fnac nos ofrece, en sus cuidadas ediciones en dvd, las obras menos accesibles de grandes autores, con el fin de permitir al coleccionista el disfrute en el ámbito doméstico de ciertas obras que, hasta ahora, había sido muy complicado conseguir con una calidad aceptable. Esta vez le ha tocado el turno a tres de las cintas más populares del director de París, Texas (1984), en una segunda entrega de una colección que ya se abrió con En el curso del tiempo (Im Lauf der Zeit, 1976) Room 666 (Chambre 666, 1982) y Tokio Ga (1985). Si aquella primera incursión en la faceta documental del director germano nos permitió acceder a tres rarezas de temática tan dispar e interesante como el futuro del cine junto a Spielberg y Goddard; la figura de Yisujiro Ozu o un curioso homenaje a un Fritz Lang adorado sin reservas; ahora,  la colaboración Avalon-Fnac prueba suerte con la ficción de Wenders, ofreciéndonos tres de sus mejores películas. Éstas, no tan diferentes entre sí, condensan los rasgos de estilo más propios del director alemán, en una fidelidad absoluta a su contenido reflexivo, su adhesión a lo literario, sus personajes perdidos en un mundo ajeno a ellos, rodeados por una vulgaridad que retrata brutalmente lo más patético del ser humano.

 

Alicia en las ciudades (Alice in den Städten ,1974), el primer dvd del pack, recupera la historia del periodista que, incapaz de terminar su artículo, inicia un curioso viaje acompañado de una niña abandonada por su madre. A lo largo del metraje, no sabremos cuál de los protagonistas se siente más perdido: la pequeña que carece familiares que quieran acogerla o el hombre adulto que se deja llevar por el destino, haciéndose cargo de otra persona a la que tendrá que atender casi en contra de sí mismo.  Plagada de silencio y situaciones bizarras, el filme bucea en busca en la evolución de una relación casual, que acaba desembocando en una bellísima reflexión sobre la ternura, el desamparo y la riqueza que subyace tras la mayor desesperación. La soledad de los protagonistas retrata un díptico sublime de dos vidas que se aceptan a regañadientes para acabar complementándose, dando a luz un filme que fue elegido Mejor Película por la crítica alemana. En Movimiento en falso (Falsche Bewegung, 1975), Wenders explora el universo de Goethe, convirtiendo en imágenes uno de sus clásicos en el que un escritor (que bien podría haber escapado de la película anterior; de hecho, el protagonista lo encarna el mismo actor) nos habla de su desamparo. Ansioso por descubrir algo que le permita crear, inicia un viaje para encontrar una fuente de sentimiento real.  Extravagantes personajes se cruzarán en su camino: un anciano con una adolescente que despierta su erotismo más perverso del protagonista; una enigmática actriz en medio de una crisis profesional, un poeta extraño que busca el reconocimiento...Todos ellos servirán para acentuar la enorme distancia que separa al escritor de su entorno: nada parece implicarle emocionalmente, todo se diluye en la realidad sin otorgarle la materia de su creatividad. Surrealista, de cadencia lenta y unas interpretaciones sublimes, esta película fue premiada en más de  una categoría por la Academia del Cine Alemán. La última película del pack, El estado de las cosas (Der Stand der Dinge, 1982) nos habla del verdadero sentido del séptimo arte. Un director en apuros se encuentra rodando un remake de una película antigua de ciencia ficción en Portugal. Tendrá que enfrentarse a todo tipo de problemas de producción, que le harán replantearse el objetivo de su actividad. Dura y certera, esta obra maestra recibió el Leon de Oro en el festival de Venecia. El simple hecho de ofrecer estas tres obras en una edición única, con subtítulos en castellano y accesibles menús interactivos, no consigue ocultar la escasez de contenidos extras de la que adolecen los tres discos. Tan sólo encontramos algunos descartes en super 8 en el dvd de Movimiento en Falso y unas escenas eliminadas de El estado de las cosas. A pesar de su indudable valor, la combinación de estas tres piezas hubiera precisado para ser completa la inclusión de más material adicional, bien de la época y o quizá recavado en la actualidad. No obstante, tanto Avalon como la Filmoteca Fnac han dejado el listón alto, sin perder por ello la aspiración de superarse en próximas reediciones, o eso esperamos.

Alicia Albares

Zombies - George A. Romero (Suevia)

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A la espera seguimos, pues aunque la vimos en Sitges y en el madrileño Scifi, ya hay ganas de volver a disfrutar la excelente El diario de los muertos en pantalla grande. De momento otro diario, el de una ninfómana, parece que se le adelantará, y estamos hablando de finales de Octubre, cuando en un principio se habló de Marzo para la llegada a las salas de la nueva aventura zombie de George A. Romero, un proyecto en el que el director se aferra a los tiempos que corren para narrarnos su quinta aproximación al atractivo mundo de los no muertos en primera persona y de una forma tan social como siempre pero más visceral y cinematográfica que nunca. Entretanto, Suevia ha elegido el momento perfecto para editar un muy atractivo pack con seis dvs’s que incluye, entre otros complementos de los que ahora hablaremos, las tres primeras películas de la pentalogía, a saber: La noche de los muertos vivientes (Night of the Living Dead, 1968), Zombi (Dawn of the Dead, 1978) y El día de los muertos (Day of the Dead, 1985). La primera de ellas, que este mismo año celebra su cuarenta aniversario, es el inicio de un género, un mito en sí misma que dio que hablar y no gratuitamente, sino más bien por lo que sugirió, por lo que mostró, y por cómo lo hizo, en un blanco y negro que le da un toque más siniestro de lo que podría parecer en un principio tratándose de un filme donde al final las tripas y los entresijos acaban saliendo a relucir entre los dientes de los zombies.

 

Esta edición se complementa a la perfección con un documental rodado en su momento para el veinticinco aniversario donde Romero, el coguionista John Russo, y dos de los protagonistas y coproductores (Karl Hardman y Russell Streiner) van relatando en torno a la mesa el proceso de gestación de lo que en un principio iba a ser una película de amigos y cómo y porqué terminó convirtiéndose en lo que hoy es y representa. La conversación se interseca con fragmentos de curiosas entrevistas entre los que destacan las apariciones de Sam Raimi, Tobe Hopper o Wes Craven. En Zombi, rodada diez años después, los muertos vivientes toman un centro comercial donde asedian a un grupo de vivos murientes que no terminan de ser capaces de acabar con la plaga, inmersos en sus propios conflictos internos. En esta ocasión, ya a todo color, por supuesto la sangre y las tripas siguen desfilando por la pantalla acompañados de una banda sonora que Dario Argento compuso junto a Goblin, con los que ya había trabajado en Rojo oscuro, y que define en sí misma una forma de narrar al margen de melindrerías que en películas así, desde luego, no vienen al caso. Y si el hecho de que los humanos podían ser mucho más peligrosos para sí que los propios zombis ya fue expuesto en aquella segunda entrega, esta afirmación se lleva al límite en El día de los muertos, donde unos militares liderados por un auténtico desquiciado encarnado por Joseph Pilato terminan enfrentados a un grupo de científicos, con mad doctor (Richard Liberty), más cuerdo de lo corriente, incluido. Los zombis son humanizados (en el buen sentido de la palabra) de modo que el espectador llega a sentir compasión por ellos y desprecio por los personajes principales en ciertos momentos, y es que si las películas de Romero se han convertido en lo que son hoy en día, no es exclusivamente gracias a los efectos especiales de Savini y compañía, que también, sino al enfrentamiento, velado o no, intencionado o no (tal vez no del todo en las primeras películas pero cada vez más progresivo y planificado) al que expone al espectador contra los males de una sociedad que terminará muriendo a manos de sus propios creadores. Para redondear el pack, el documental The Many Days of Day of the Dead, nos lleva de la mano de Romero y el equipo creador a recorrer el trayecto que la película fue encontrando desde su gestación hasta su exposición. Por último, Contagium: Day of the Dead 2 resulta un complemento más anecdótico que otra cosa, tratándose de una producción que no pasó por las salas editándose directamente en vídeo, y que poco o nada tiene que ver con el resto del conjunto, a pesar de sus nada desdeñables momentos gore.

Sergio Vargas