Más allá del bosque (Beyond the Forest. King Vidor, 1949)

Por Alejandro Díaz Castaño

Uno de los factores más decisivos a la hora de alimentar la mala fama (y el olvido) de un film tiene lugar cuando su director reniega públicamente de ella. En esos casos, buena parte de los analistas optan por hacerle caso a pies juntillas y no se molestan en intentar acercarse a la pieza en cuestión con mayor amplitud de miras. Es lo que ocurre con la película que nos ocupa, de la cual su director, King Vidor, llegó a declarar: «No me importa demasiado Beyond the Forest por una razón u otra». Pero no sólo él, también los intérpretes principales arremetieron contra ella. Bette Davis la consideraba «una película terrible… Yo era demasiado mayor para el papel». Por su parte, Joseph Cotten apostillaba: «King Vidor me dijo que no podía recordar un momento menos gratificante en su extensa e histórica vida tras la cámara… No me gustaron ni el papel ni la historia». Pues bien, como se da el caso de que siempre me ha dado (y me seguirá dando) lo mismo llevar la contraria a quien sea (incluso a los artífices de la obra en cuestión), sostengo la opinión de que Beyond the Forest es una película excelentemente realizada por quien sin ninguna duda es uno de los más importantes directores de cine de todos los tiempos. Y, además, añadiría que la labor de sus protagonistas (así como la del resto del reparto) me parece absolutamente encomiable.

Sin duda los defensores (que los hay) del cine ejecutado “con plantilla”, de la realización cinematográfica plana y átona (muchas veces camuflada con el cliché de lo “artesanal”, como si la labor del cineasta fuese comparable a la de quien hace botijos —dicho sea sin menosprecio para con los últimos—), focalizarán su atención en los “defectos” del film, particularmente en su guión, adaptación de una novela de Stuart Engstrand a cargo de Leonore Coffee. Particularmente, cada vez me importan menos las “imperfecciones” (concepto, el de la “perfección”, subjetivo y discutible como pocos) que pueda contener una película, y prefiero fijarme en su capacidad para alcanzar imágenes, situaciones y emociones que pervivan en la memoria personal, o lo que es lo mismo, en el tiempo, y eso es algo que abunda en Beyond the Forest. Ocurre en secuencias como la presentación de los personajes, inusitadamente explícita y agresiva; en el instante en el que la protagonista realiza un viaje a Chicago, donde sus iniciales ilusiones irán dejando paso a una angustiosa pesadilla; en la sublime secuencia del baile, en el que los instantes de felicidad aparente esconden una trama turbia que no tardará en desatarse; o, por no aburrir con más ejemplos, en el apoteósico clímax, comparable, en su carácter incendiario y febril, con el final de la coetánea Al rojo vivo (White Heat, 1949. Raoul Walsh).

Vidor vuelve a demostrar su inigualable talento para abordar las relaciones humanas desde una perspectiva compleja, y teje un tapiz atomístico de cuerpos y personalidades que se entrecruzan mientras hace hincapié, entre otras cosas, en la saña gratuita que las personas pueden llegar a aplicar contra sus semejantes, y también en la forma en que un ser despiadado puede llegar a consumirse a causa de las ambiciones más superficiales. Sólo fijándonos en el modo en el cual el autor de obras maestras como Espejismos (Show People, 1928),  Billy the Kid, el terror de las praderas (Billy the Kid, 1930) o El manantial (The Fountainhead, 1949) perfila al personaje de la pequeña criada india en Beyond the Forest constatamos su capacidad para sacar partido de cualquier material dotándolo de personalidad y logrando que brote la emoción. En cuanto a Davis, su interpretación de la pérfida Rosa Moline se sitúa a la altura de sus trabajos más recordables, como los que llevó a cabo en Cautivo del deseo (Of Human Bondage, 1934. John Cromwell), Jezabel (Jezebel, 1938. William Wyler) o La loba (The Little Foxes, 1941. Wyler), y se postula como una de sus apariciones más impresionantes y contribuyentes a su imagen icónica: la de la mujer cruel, desalmada, fatal…

Declaraciones extraídas de la Filmografía Bio-crítica de King Vidor, de Tag Gallagher. La traducción es mía.